Concepción Arenal, la gran reformadora social

Está considerada la primera feminista española

Blanca Portillo, como Concepción Arenal en 'La visitadora de cárceles'
Blanca Portillo, como Concepción Arenal en 'La visitadora de cárceles'. RTVE

Concepción Arenal forma parte de la historia como escritora, primera feminista española y gran reformadora social en un contexto tan complejo como la España de la segunda mitad del siglo XIX. Entre sus propuestas, abogó por la igualdad salarial, la abolición de la prostitución, mejorar la situación de las personas obreras, crear viviendas sociales y el sacerdocio femenino, además de criticar los abusos que se cometían en las prisiones y la discriminación de la mujer en el acceso a la educación.

Breve biografía

Concepción Arenal nace el 31 de enero de 1820 en Ferrol, A Coruña (España) y con 9 años se traslada a Armaño (Santander), tras la muerte de su padre, un exiliado político y firme defensor del liberalismo. Allí vive con su madre, sus hermanas Antonia y Luisa (que fallecería en 1830) y su abuela paterna y decide ya muy joven que quiere continuar con la vocación de su antecesor: las leyes.

En 1834, la familia se muda a Madrid para que las niñas estudien en un colegio femenino. Su madre, perteneciente a la nobleza, quería que se formasen como señoritas. De ahí los obstáculos que tuvo Concepción para estudiar Derecho. Tuvo que esperar a que falleciese su madre para comenzar la carrera, entre 1842 y 1843. Entre tanto, se encargó de cuidar a su abuela en Armaño y heredó la casa y las tierras, lo que le facilitó una independencia económica para su futuro.

Asistió a la universidad vestida de hombre

A los 21 años, ya independizada, Concepción Arenal asiste durante tres cursos a algunas clases de la Universidad Complutense de Madrid vestida de hombre.

No pudo matricularse oficialmente, ni preparar los exámenes u obtener título alguno, ya que la enseñanza superior era exclusiva para los varones. Pero nadie le pudo impedir aprender bajo el disfraz masculino y, cuando fue descubierta, el periodista y abogado extremeño Fernando García Carrasco (que se convertiría en su marido) intervino en su defensa y la escritora obtuvo una autorización para ir a clase.

García Carrasco fue un buen compañero, con el que asistía a tertulias literarias o trabajaba en equipo para el periódico La Iberia, de ideología liberal progresista, además de tener una hija (que murió al poco tiempo de nacer) y dos hijos. En paralelo a la publicación de sus primeras obras de teatro y sus Fábulas en Verso (1851), además de una novela que no se ha conservado,  trabaja como periodista desde 1855 en La Iberia. Tenía su propia columna, pero también escribe los editoriales de opinión de su marido cuando enferma de tuberculosis. Al morir Fernando, el violinista Jesús Monasterio visita al director del periódico para demostrar que ella era la autora en la sombra de los artículos, única fuente de ingreso de la escritora en aquel momento. El director acepta que continúe, pero pagándole la mitad que a su cónyuge. Y sólo temporalmente, ya que con la promulgación de una nueva Ley de Imprenta, en 1857, se impone la obligación de firmar los artículos de prensa sobre política, filosofía y religión. Mes y medio más tarde, La Iberia prescinde de Concepción Arenal como redactora fija.

Visitadora de prisiones

Decepcionada con Madrid y triste por la pérdida de su compañero, Concepción Arenal se recluye con sus libros y sus hijos en el municipio cántabro de Potes.

Jesús Monasterio se convierte en su persona de confianza y la convence para que colabore en las Conferencias de San Vicente de Paúl y funde la rama femenina de esta institución en la localidad. La clave de su amistad es que ambos comparten el interés por la música y la conversación así como las ideas progresistas de la izquierda pero eran cristianos practicantes, lo cual parecía ser incompatible en aquel momento. 

Así, comenzó su labor asistencial en casas de gentes sin recursos o enfermas, experiencias que influyen en la escritura de 'Manual del visitador del pobre', de 1860, una guía para las mujeres que atienden a colectivos en riesgo de exclusión. Con este trabajo, Arenal comienza a ver claro su camino y se presenta a un concurso de la Academia de Ciencias Morales y Políticas con el ensayo 'La beneficencia, la filantropía y la caridad' (1861), pero lo firma con el nombre de su hijo Fernando, de 10 años, para evitar ser discriminada.

Los miembros de la academia asistieron con sorpresa al hecho de que la obra fuese escrita por una mujer, la primera premiada de la historia.

El libro defendía acabar con el concepto de pobres y hablar de pobreza, ya que las personas no eran culpables de su exclusión económica. Y separaba por primera vez lo que llamaba beneficiencia, sistema de protección social del Estado, de la caridad religiosa y la filantropía privada.

El premio tuvo una gran repercusión social y, poco tiempo después, fue nombrada visitadora de prisiones de mujeres en A Coruña, ciudad en la que conoce a su amiga y colaboradora Juana de Vega, también próxima a las ideas sansimonianas. Su experiencia en las cárceles es la base de su libro más importante 'Cartas a los delincuentes', de 1865, en el que aboga por la modificación del Código Penal, la instrucción de los presos y demuestra que la delincuencia es consecuencia de una situación marginal. Por este libro, que enlaza con la línea de pensamiento krausista de Francisco Giner de los Ríos, es cesada del cargo. Cinco años más tarde funda el periódico 'La voz de la caridad', que durante 14 años critica los abusos que tienen lugar en los hospicios y las cárceles.

El feminismo en Concepción Arenal

Concepción Arenal tuvo que lidiar desde muy joven con el sexismo de su época en España, tanto para estudiar como para escribir o formar parte de los círculos oficiales.

En 1868 publica 'La mujer del porvenir', su primera obra feminista, escrita siete años antes, un análisis sobre la discriminación de la mujer en su época, que inspirará a otras autoras como Emilia Pardo Bazán. Le seguirán 'La mujer en su casa' (1881),'Estado actual de la mujer en España' (1884) o 'La educación de la mujer' (1892). En ellas, aparte de desmontar estereotipos sobre las mujeres existentes, defiende la igualdad intelectual de mujeres y hombres y reivindica el derecho a recibir una educación para poder desempeñar la profesión que desee.

Arenal promovió también iniciativas filantrópicas y culturales como el Ateneo Artístico y Literario de Señoras, en Madrid, que fundó en 1869.

Ya enferma, se traslada con su hijo Fernando a Galicia y continúa colaborando con diversos periódicos hasta su muerte, el 4 de febrero de 1893 en Vigo (España).

Para conocerla mejor:

Fuentes: Concepción Arenal. La pluma como espada. (La vida escrita por las mujeres. Tomo II. Dirección de Anna Caballé. Editorial Lumen). Concepción Arenal.Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Autora: M.ª Ángeles Ayala Aracil (Universidad de Alicante).