Cómo vivir en el presente

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Zena Holloway/ Getty Images

La mayoría de nuestras preocupaciones y ansiedades vienen de pensar en el pasado y planear (o presumir) el futuro. En otras palabras, de no vivir en el presente.

Muchas veces pensamos en lo que tuvimos, perdimos y sufrimos o disfrutamos en otros tiempos, y comparamos esas experiencias – para bien o para mal – con nuestro presente. Otras veces queremos anticipar qué traerá el mañana o cómo podremos controlar nuestra vida de manera que obtengamos lo que tanto ansiamos o evitemos lo que nos asusta.

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En esta reflexión constante sobre lo que fue y lo que puede ser, nos perdemos de lo único que realmente existe: el ahora.

La práctica de vivir en el ahora usualmente nos regala calma, y con esa calma viene el disfrute, la salud y el avance espiritual.

Vivir en el presente 

¿Cómo podemos adaptarnos a dejar el pasado atrás y el futuro incierto, y concentrarnos en el presente?

• Voluntad y disciplina

Cada vez que nos demos cuenta que estamos pensando en algo que ya pasó (así sea hace media hora) o que irá a pasar, hagamos el esfuerzo consciente de cambiar nuestra atención hacia dónde estamos ahora. Suena simple pero no lo es tanto a la hora de ponerlo en práctica. Sin embargo, nos ayuda a darnos cuenta lo mucho que nos alejamos del momento presente y gastamos energía en cosas que están fuera de nuestro control.

Rituales

A veces es necesario empezar poco a poco.

Una manera de ir creando el hábito de vivir en el presente es planear rituales. Por ejemplo, decidir que los primeros cinco minutos después de que nos despertamos en la mañana, los vamos a dedicar en el presente – sintiendo el calor y comodidad de las sábanas, estirándonos y reconociendo cada parte de nuestro cuerpo y abriendo poco a poco los ojos para apreciar nuestro cuarto y cada elemento que existe en él.

En vez de planear el día, y pensar qué va a comer de desayuno, qué tiene pendiente en el trabajo o cómo resolverá ese problema pendiente, dedíquese 5 minutos a estar en el presente.

Poco a poco puede ir incorporando más rituales. Un par de minutos de vez en cuando bastan. Cuando se sienta estresado, respire profundo y piense que en este momento, este segundo, usted está bien – está vivo, está en este lugar. Disfrute.

• Entendimiento no es resignación

Escuchamos mucho que “todo pasa por una razón.” De acuerdo. Pero esto no significa resignarse a perder control sobre su existencia. Al contrario! Es tomar el control sabiendo que existen fuerzas superiores que son magistrales e inmensamente sabias y que cualquier cosa que vivimos tiene su explicación y lógica en un plano mucho mayor a nuestra visión. Usted está donde debe estar! Concéntrese en ese momento para poder aprender la lección y seguir adelante.

• Respire… una y otra vez

Reserve momentos en el día para respirar. No hay nada más real que la vida, y la vida se expresa en nuestra respiración. Lo que fuimos ya no existe, y lo que seremos es incierto. Pero en este momento, usted está vivo y respira… ahora. Concéntrese en los movimientos rítmicos de su respiración… no tenga prisa.

Por cinco minutos sienta el aire ingresar por su nariz, y bajar lentamente hasta llegar a sus pulmones y llenarlo de vida. Haga el recorrido de exhalación también. Tenga cuidado de no dejar que sus pensamientos lo lleven a algún otro momento.

• Medite

La meditación es un recurso inmenso y valioso. Aprovéchelo! Aprenda a meditar o a usar mantras que le enseñen a saborear el presente.

• Escuche música 

Puede ser música espiritual o simplemente su canción favorita. Concéntrese en la melodía y en cada sonido. No se preocupe de quién la canta, dónde está el cantante o qué significa la letra. Simplemente escuche y sienta la música, que en este momento es su realidad.

• El Dios en usted y a su alrededor

Un ejercicio útil para concentrarse en el presente es concentrarse en el Dios de todo y todos. Empiece por usted mismo.

El Dios en mis manos, el Dios en mis ojos, el Dios en mis labios… Siga con su alrededor: el Dios en el sol, el Dios en el aire, el Dios en la flor.

No se trata de un ejercicio religioso, y no se preocupe por el significado superior de Dios. Es una metáfora de la vida que se encuentra a su alrededor y en usted mismo, que vibra ahora… y eso es lo único real en este momento.

Recuerde que entre más desarrolle la capacidad de estar en el presente, menos ansiedad y preocupación tendrá sobre lo que pasó o pasará, y por ende podrá vivir en calma y de manera más saludable. Dese ese regalo!