Cómo usar un pensamiento crítico

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Garry Gay / Getty Images

Ser capaz de utilizar un pensamiento crítico significa pensar por uno mismo, no aceptar las ideas y opiniones de los demás simplemente porque lo dicen ellos, lo dice la mayoría o lo dice la sociedad, sino porque has pensando en ello, conoces los argumentos a favor y en contra y has tomado tu propia decisión respecto a lo que consideras verdadero o falso, aceptable o inaceptable, deseable o indeseable.

Por supuesto, tener un pensamiento crítico no significa llevar la contraria a todo el mundo o no estar de acuerdo con nadie jamás, pues eso tampoco sería un pensamiento crítico, sino tan solo un modo simple de pensar que se limita a quedarse con lo contrario de lo que piensen los demás.

Tampoco significa no aceptar lo que opine la mayoría o rechazar las normas de la sociedad. Puedes estar de acuerdo con ellas porque las has analizado y consideras que son válidas, útiles o necesarias.

Cómo usar un pensamiento crítico

Ser capaces de usar un pensamiento crítico (es decir, pensar por nosotros mismos) es importante porque nos ayuda a vivir nuestras vidas de un modo más acorde con nuestros propios valores y lo que realmente somos. Una persona que se limita a aceptar sin más las ideas y valores de los demás puede acabar siendo muy desgraciada porque se aleja de sí misma y no dirige su propia vida.

1. Escribe tus ideas iniciales acerca de un tema concreto que deseas analizar.

2. Busca otros puntos de vista e idas diferentes, ya sea preguntando a las personas que conoces, buscando información en libros o Internet, abriendo algún tema de discusión en algún foro de la red y pensando en profundidad sobre el tema.

Ten en cuenta que tus ideas iniciales pueden ser, por ejemplo, las que te han enseñado en tu infancia y has aceptado sin pensar.

3. Conoce las opiniones de expertos en ese tema.

4. Analiza los diferentes puntos de vista, ideas y opiniones. Puedes crear un gráfico con las ideas a favor y en contra, analizar las consecuencias de las diversas opciones, ver si son realistas o no, etc. Luego compara estos puntos de vista con tus ideas iniciales.

5. Con toda esa información, decide de forma independiente cuál crees que es el punto de vista u opinión más acertado o razonable.

A menudo, este punto de vista suele ser una combinación de las ideas e información que has recopilado. Si comparas tu nuevo punto de vista con tus ideas iniciales, verás que ahora tienes una opinión más sólida, con mayor riqueza de contenido, más profunda y que además te resulta más fácil de defender porque has profundizado en ella, tienes las ideas más claras y suficiente información y conocimiento del tema como para defender tus ideas si es necesario.

Mantén siempre cierto grado de flexibilidad y apertura a nuevas ideas que no has tenido en cuenta en tu análisis, pues la conclusión a la que has llegado no tiene por qué ser definitiva, aún puede enriquecerse y modificarse con nueva información.

Tener un pensamiento crítico no significa que tus ideas sean rígidas e inamovibles, sino tan solo que piensas por ti mismo y sacas tus propias conclusiones.

Pensar críticamente no es inventar

Ten también en cuenta que una persona puede pensar por sí misma y tener una opinión propia prácticamente de cualquier cosa, incluso de aquello de lo que no tiene ni el más mínimo conocimiento. Esto no es usar un pensamiento crítico, sino más bien usar la imaginación para inventar opiniones sin fundamento alguno. Este es un modo de pensar que, en vez de enriquecerte, te empobrece, porque no te estás basando en la realidad para sacar conclusiones, sino tan solo estás fingiendo que sabes algo que en realidad no sabes. Si no conoces nada del tema, es preferible que adoptes la opinión de alguien que sí parece tener conocimientos antes que inventar una opinión vacía de contenido; o mejor aún, sigue los puntos indicados más arriba para utilizar tu propio pensamiento.

¿Por qué usar un pensamiento crítico?

Usar un pensamiento crítico implica un esfuerzo porque hay que molestarse en pensar, buscar información, analizar y llegar a una conclusión que, además, puede ir en contra de lo que piensan las personas cercanas a ti o la sociedad. Por tanto, ¿porqué no limitarse a pensar lo menos posible y adoptar las ideas de los demás?

Sin duda, esta postura es cómoda y fácil (de hecho, la adopta mucha gente) pero te vuelve dependiente de los demás, te impide practicar el pensamiento crítico, te impide ampliar conocimientos, te priva del ejercicio mental que supone usar tu pensamiento para generar tus propias ideas y te priva de una fuente importante de satisfacción y autoestima. Cada vez que una persona usa su pensamiento de este modo está obteniendo pequeños logros personales. Y son esos logros los que elevan nuestra autoestima y nos hacen sentirnos orgullosos de nosotros mismos, independientes y fuertes.

Por tanto, el pensamiento crítico es mucho más que usar la mente; es un modo de sentirte mejor y hacerte más resiliente de una manera sana y no artificial.