Qué es la fiebre y cómo tratarla

Cómo tratarla naturalmente y cuándo alamarse

Mujer con un ice pack

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La temperatura normal del cuerpo oscila alrededor de los 37 grados centígrados (98.6° F). Ésta se mantiene en el cerebro y los órganos internos, pero puede variar en el resto del cuerpo. Las extremidades obtienen su temperatura del movimiento y de la presión sanguínea, por lo que su temperatura es, en estado de reposo, similar a la del ambiente.

La piel juega también un papel importante en la conservación de la temperatura interna, se concentra o adelgaza como reacción a la temperatura exterior.

El hipotálamo es responsable de este mecanismo para controlar la temperatura, así como de que “temblemos” de frío o que nos sintamos obligados a descansar cuando tenemos calor.

Los mejores lugares para medir la temperatura corporal en casa son la boca, las axilas y el recto. Se considera temperatura alta, o fiebre, si la temperatura supera los 37° Celsius.

Por qué nos sube la temperatura

La fiebre es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo. Las células blancas liberan citosinas como reacción a la presencia de toxinas en el cuerpo, usualmente microbios, y el cuerpo aumenta la temperatura base del hipotálamo y provoca vasoconstricción en la piel para mantener la temperatura interna. El resultado es que las altas temperaturas destruyen los microorganismos y así el cuerpo se sana a sí mismo.

El temor a la fiebre o piresis se deriva de que, si el cuerpo alcanza temperaturas iguales o superiores a los 42.2 grados (108° F), las altas temperaturas pueden dañar las neuronas.

La fiebre, si se permite que ocurra naturalmente, ocurre en dos etapas:

  • Primero, el termostato del hipotálamo es elevado y sentimos frío, pero nuestra temperatura corporal no desciende. La piel impide que salga el calor y nos vemos pálidos, y eventualmente sentimos más calor.
  • Cuando el cuerpo detecta que los microorganismos han sido eliminados, la piel se dilata y comenzamos a sudar, exudando también las toxinas e incluso virus. Un drenaje linfático manual en este momento es de gran ayuda.

    Inmediatamente, el sudor debe ser eliminado, cambiando y lavando la ropa y las sábanas, que están cubiertas de las toxinas liberadas. La temperatura no deberá subir nuevamente, a menos que el cuerpo detecte que las toxinas no han sido adecuadamente eliminadas.

    Qué tan dañina es la fiebre

    Buena parte de nuestro cuerpo es capaz de resistir las altas temperaturas. De hecho, la mayoría de las personas se benefician de terapias de calor como sauna o moxibustión. Cuando el cuerpo eleva la temperatura corporal lo hace para desintoxicarse y es, en general, bueno, por lo que el proceso no debe interrumpirse con antipiréticos.

    La fiebre sólo debe ser signo de alarma cuando va acompañada de alguno de los siguientes casos:

    • La temperatura amenaza con superar los 41 grados centígrados. Aunque en realidad es grave a los 42.2, no es necesario esperar a que sea peligrosa. Sin embargo, preocuparse cuando la temperatura está en 39 grados y no hay señales de que aumente, simplemente no tiene sentido.
    • Si la fiebre va acompañada de dolor fuerte en el oído, puede tratarse de una infección de oído. Incluso en este caso puede que el antipirético o los antibióticos no sean necesarios, pero la opinión de un especialista es necesaria.
    • Hay problemas para respirar.
    • El agotamiento que presenta la persona es excesivo. En especial en niños pequeños, esto puede ser resultado de deshidratación.
    • Además de la fiebre se presentan convulsiones.
    • Si la persona vomita, tiene diarrea y/o dolor de cabeza, además de fiebre, puede tratarse de meningitis u otra enfermedad infecciosa que requiera el uso de antibióticos.

    Por qué debo tratar la fiebre sin medicamento

    En la medida en que el cuerpo mejora su sistema inmunológico, la fiebre deja de ser una respuesta ante la invasión de virus y bacterias. Es por ello que la fiebre ocurre con menos frecuencia en la edad adulta.

    La fiebre es una parte importante del proceso de nuestra salud, no sólo durante la enfermedad, sino en el futuro.

    Según VRAN, una red que informa sobre el riesgo de la vacunación, existe suficiente evidencia científica para constatar que la fiebre como mecanismo de combate a infecciones virales y bacterianas reduce el riesgo de morbilidad.

    Originalmente, se trataba la fiebre con ácido acetilsalicílico, aspirina, hasta que se descubrió que podía ocasionar síndrome de Reye. Ahora se trata con paracetamol, del que se sabe causa daños al hígado.

    También se sabe que el uso de antipiréticos puede extender el periodo de enfermedad desde 3 días hasta dos semanas, según la enfermedad que se combata.

    Qué hacer si deseo controlar la fiebre

    La naturopatía recomienda mantener la fiebre, cuando esta ocurre, en 38.9°C. Para ello, el cuerpo arropado y las toallas húmedas en frente y pies son la mejor alternativa. Se han usado eficazmente durante generaciones y debió seguir así por siempre.

    Para bajar la temperatura hay alternativas menos nocivas que el acetaminofeno (paracetamol), como las que ofrece la homeopatía (aconitum y belladona) o la medicina herbal (saúco negro, milenrama).

    Existe poco impulso para la investigación de los beneficios de la fiebre, pero se sabe que los episodios febriles mejoran el sistema inmunológico y se teoriza que sufrir enfermedades que involucran fiebre podría hasta ayudar a prevenir el cáncer. Por lo pronto, sepamos que la temperatura debajo de los 42.2°C, no es nociva, y no debe alarmarnos.