Como tejer una madeja de hilo

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Todo comienza con una madeja

Una madeja de lana sin ovillar
Una madeja de lana. (c)Pilar R. Méndez

Le ha pasado al mejor de nosotros, nos enfrentamos a un problema que creemos simple y nos llevamos una desagradable sorpresa. Una de las cosas para las que no solemos estar preparados es para tejer una madeja de hilo. Un ovillo si, o una pelota de lana, a eso sabemos como enfrentarnos ¿Pero como se teje una madeja?

La respuesta es sencilla, no se puede. Esto no es negociable, antes de tejerla primero hay que ovillarla o te arriesgas a enredarla de mala manera. Hazme caso, no quieras enterarte de que ocurre si pruebas a tejerla directamente de la madeja.

Contrariamente a lo que pueda parecer no es una conspiración de los fabricantes para hacernos perder el juicio. Las lanas se manufacturan y venden en madejas por varias razones, siendo la más común que esta presentación facilita su transporte y almacenaje al ocupar menos espacio que los ovillos ya manufacturados, abaratando los costes.

Algunas fibras de calidad se venden en madeja para evitar el estiramiento que inevitablemente se produce al ovillarla, aunque no siempre es así. Puedes encontrar en el mercado madejas de fibraacrílica y ovillos de cashmere.

Todo comienza con una madeja. Cuando las compras tienen este aspecto, una interminable sucesión de lazadas de hilo retorcidas entre si hasta formar un nudo o un ocho.

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Soltando el nudo

Soltamos el nudo y abrimos la madeja
Soltamos el nudo y abrimos la madeja. Pilar R. Méndez

Para empezar tenemos que abrir ese nudo, para lo cual deberemos buscar los extremos de la madeja, que estarán encajados uno dentro del otro. Localizaremos el extremo y lo soltaremos con cuidado de no pellizcar las hebras de hilo al hacerlo.

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Desenrollamos la madeja

Desenrollamos la madeja y la abrimos con cuidado
Desenrollamos la madeja. (c) Pilar R. Méndez

Desharemos con cuidado el nudo, manipulando la madeja como si de una sola hebra de hilo se tratara. Desenroscaremos la madeja hasta soltarla por completo. En algunos casos encontraremos una hebra de hilo que ata la madeja hacia la mitad. Si es así levanta y corta este hilo con cuidado de no cortar los demás.

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Abriendo la madeja

Madeja abierta
Madeja abierta. (c) Pilar R. Méndez

Una vez deshecho el nudo nos encontraremos con una especie de aro de lana de apróximadamente un metro de largo. Observaremos que la madeja viene atada en al menos dos puntos. Estas ataduras sirven para evitar que la lana se enrede al manipularla o en el caso de que la madeja se suelte accidentalmente.

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Cortamos las lazadas que atan la madeja

Cortamos las lazadas que atan la madeja
Antes de proceder al ovillado de la madeja cortamos las lazadas que la atan. (c) Pilar R. Méndez

Por lo general estas ataduras suelen estar entrelazadas entre las hebras de la madeja, formando un ocho. Una vez localizadas levántalas con el dedo para separarlas del cuerpo de la madeja, córtalas con cuidado y retíralas de la misma.

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Localizamos el comienzo y el final de la madeja

Localizamos el comienzo y el final de la madeja
Localizamos el comienzo y el final de la madeja. (c) Pilar R. Méndez

Fíjate bien y verás que una de estas ataduras contiene los dos cabos del hilo de la madeja, el de inicio, que saldrá del interior de la madeja, y el del final, que quedará en el exterior de la misma. Es con éste último con el que trabajarás a la hora de ovillar tu madeja. También puedes usar el cabo que sale del interior de la madeja, Te resultará algo más complicado ovillarla pero puede hacerse.

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Empezamos a ovillar la madeja

Madeja colocada sobre la devanadora
La madeja ya está lista para ser ovillada. (c) Pilar R. Méndez

Ya tenemos la madeja lista para ovillarla. Para éste último paso necesitas colocar la madeja en un lugar donde quede estirada e inmóvil para que, al tirar del hilo mientras haces el ovillo ésta no se enrede. Lo ideal es tener a alguien que se coloque la madeja alrededor de las muñecas mientras trabajas, así que recluta a algún miembro de la familia o amigo despistado para que te ayude. Si no consigues voluntarios siempre puedes usar tus pies o hasta tus rodillas si eres especialmente flexible, el respaldo de una silla grande o dos sillas pequeñas encaradas por el respaldo para poder tensar la madeja a tu gusto. Pero si planeas ovillar muchas madejas de lana te recomiendo encarecidamente que te hagas con una devanadora. Te facilitará el trabajo y te ahorrará tiempo.

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Y terminamos con un ovillo, o dos

Ovillos de lana
Ovillos de lana. (c) Pilar R. Méndez

Aquí tienes dos ovillos terminados, el de la derecha ha sido ovillado a mano, mientras que para el de la izquierda se ha usado una ovilladora manual. Independientemente del método que uses para ovillar tus lanas, ten en cuenta no tensarla demasiado al hacerlo. Al tejerla la fibra se destensa y recupera su tamaño inicial, y esto podría afectar a la tensión de tus prendas tejidas.