Cómo se desarrolla una adicción

Brindar
Caiaimage/Paul Bradbury / Getty Images

Como explicaba en el artículo Entender las adicciones, existe una predisposición genética que hace más probable que una persona acabe siendo adicta debido a que su cerebro reacciona de un modo diferente a las drogas. No obstante, este no es único factor que interviene en el desarrollo de una adicción.

El primer contacto con las drogas o alcohol

Muchas personas empiezan consumiendo marihuana o alcohol con sus amigos debido a que, sobre todo el alcohol, forma parte de las reuniones y encuentros con amigos y se considera ampliamente como una parte importante de la socialización.

Es decir, existe un fácil acceso a cierto tipo de sustancias que pueden producir adicción y se fomenta el consumo de algunas de ellas.

En otros casos, la adicción comienza con la prescripción médica de determinados medicamentos para aliviar síntomas como la ansiedad o la depresión.

Por otra parte, es frecuente en los adictos la existencia de algún problema emocional, como ansiedad (incluyendo la ansiedad social), depresión, problemas familiares, etc. Tras el contacto inicial con elalcohol o las drogas, esta persona descubre que estas sustancias le producen un alivio de su malestar, el dolor emocional desaparece, se vuelve más sociable y se siente mejor. Este efecto no es igual en todas las personas, puesto que los genes determinan cómo reaccionará nuestro cerebro ante ellas.

Muchos adictos han sido víctimas de abuso u otros tipos de traumas, sobre todo en el caso de las mujeres adictas y el uso de sustancias les produce un alivio de los síntomas y una vía de escape.

De este modo, lo que puede empezar siendo un uso recreativo entre amigos, se convierte en una especie de auto-tratamiento para los problemas emocionales.

Poco a poco, la vida de esta persona empieza a centrarse cada vez más alrededor de la droga que utiliza: cómo encontrarla, consumirla, recuperarse de sus efectos adversos (como la resaca producida por el alcohol), volver a buscarla…

No piensan que pueden llegar a ser adictos, sino que podrán controlarlo y dejarlo cuando quieran. O bien no tienen la suficiente información sobre los efectos de las drogas y sus peligros o potencial adictivo. Así mismo, pueden tener una idea equivocada de lo que es ser adicto, pensando que los adictos son personas que no pueden mantener un trabajo, ni tener relaciones normales, o se ponen violentos, etc. Como ven que eso no les está pasando, llega a la conclusión de que no son adictos.

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  • Negar la adicción
  • La pérdida de control
  • El camino hacia la recuperación

La negación

La negación es un síntoma típico de la adicción. Es un mecanismo de defensa inconsciente. La sustancia que toman la utilizan para producir un cambio en su estado de ánimo y temen que sin ella se sentirán totalmente abrumados por la ansiedad o la tristeza o serán incapaces de disfrutar de sus relaciones con los demás o de relacionarse con ellos.

Así, se convencen a sí mismos de que no pasa nada, de que está bien que sigan tomándola.

Lo que sucede es que no desean dejarla, porque sienten que la necesitan; necesitan el efecto que produce en ellos, el alivio del malestar emocional.

El grado de negación puede variar, siendo más o menos grave, pero en algunos casos la negación puede ser tan grande que una persona puede seguir diciendo que no es adicta a pesar de haber perdido su trabajo y su familia a causa de su adicción.

Para poder mantener la negación que les permite seguir consumiendo, culpan a los demás o a las circunstancias de las consecuencias negativas. Por ejemplo, culpan a su pareja de la ruptura o a su jefe de ser excesivamente intransigente y dictatorial.

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La pérdida de control

Aunque al principio el adicto recurre a la droga para sentirse mejor y por los efectos que le producen en su estado de ánimo, conforme se desarrolla la adición, es la droga la que toma el control y el adicto recurre a ella para evitar el síndrome de abstinencia. La sustancia que consume ha producido cambios en el funcionamiento del cerebro. Ya no produce el efecto que producía al principio.

Ya no la usa por los motivos por los que empezó a usarla, sino por otros muy distintos. Su cerebro ha cambiado y ahora le empuja a seguir consumiendo.

La personalidad cambia y toda la vida del adicto empieza a girar alrededor de la adicción. Dada la importancia que ha adquirido esa sustancia en su vida, lo demás queda en segundo plano. Su propia familia puede empezar a convertirse en una carga, a parecerle que son demasiado exigentes, que no le dejan en paz, sus necesidades son menos importantes para el adicto, que está demasiado preocupado con su adicción.

Aparecen los problemas en sus relaciones, las discusiones y el resentimiento. El gasto excesivo de dinero para mantener la adicción puede crear también conflictos en la familia.

El trabajo también empieza a peligrar, disminuye el rendimiento, aumenta el absentismo, y el trabajo deja de ser importante.

Aún así, algunas personas pueden mantener un nivel más o menos aceptable de funcionamiento a pesar de la adicción, pueden ser capaces de mantener su trabajo e incluso sus relaciones, pero dichas relaciones difícilmente serán satisfactorias, habrá problemas, malestar, reproches.

Y en el trabajo no rendirá al 100% ni aprovechará toda su capacidad u oportunidades.

También puede producirse un deterioro moral. Pueden utilizar el dinero que era para gastos importantes de sus hijos para comprar drogas, robar dinero a familiares o amigos, dar sexo a cambio de drogas, etc.

La droga se ha convertido en la principal prioridad en su vida y puede hacer cualquier cosa por conseguirla.

Los demás se han convertido en los enemigos que le machacan diciendo lo que tiene que hacer. Ya no tiene el control de sí mismo o de su vida y necesita ayuda para salir de ese círculo en que se ha visto atrapado.

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El camino hacia la recuperación

A pesar de todo, los problemas por los que empezó a tomar drogas o alcohol siguen estando allí. Si comenzó a beber para aliviar la ansiedad, la timidez, la depresión, o el insomnio, seguirá teniendo esos problemas, a los que se suman todos los causados por la adicción.

Tal vez consigue dejar de usar la droga durante un tiempo pero si no resuelve los problemas que causaron la adicción en primer lugar (así como los problema que la adicción ha causado después), existen muchas probabilidades de que recaiga tarde o temprano o que cambie una adicción por otra (por ejemplo, puede pasar del alcohol a las benzodiacepinas).

Si sigue culpando a los demás, si sigue siendo insensible a las necesidades de los demás por estar demasiado centrado en sí mismo y en esforzarse por no drogarse, si su autoestima está dañada por la adicción, si los problema que ha generado en sus relaciones le crean malestar… todo eso puede hacer que sea muy difícil dejar las drogas o el alcohol sin la ayuda de profesionales especializados.

Por este motivo, el paso más importante que puede dar un adicto hacia su recuperación es reconocer que no puede hacerlo solo y buscar ayuda.