Cómo reconocer si tu pareja te maltrata y qué hacer si necesitas ayuda

Mujer maltratada
Cómo poner fin al maltrato en la pareja. Peopleimages

Desgraciadamente, cada año miles de mujeres en todo el mundo son asesinadas por sus parejas o exparejas. A pesar de que la mentalidad de la sociedad ha avanzado, todavía existen demasiados hombres que se sienten amenazados por la libertad de las mujeres y que tratan de humillarlas, someterlas y finalmente acabar con sus vidas.

A su vez, demasiadas mujeres tienen una autoestima muy baja que les hace soportar la relación con un maltratador porque creen que no merecen amor o porque piensan erróneamente que si se mantienen a su lado lograrán cambiarlos con la fuerza de su amor.

La realidad es que ese cambio no llega nunca y que permanecer en una relación donde existen abusos psicológicos y/o físicos es devastador y pone en serio peligro la vida de la víctima.

Por eso, conviene tener muy presentes cuáles son las señales de maltrato en una pareja para poder identificarlas y poner fin a la relación antes de que el daño sea irreversible.

10 señales de maltrato en la pareja

  1. Te ridiculiza, haciéndote sentir torpe, inútil o inferior. Por ejemplo, se burla de tus aficiones o te imita cuando haces algo que se te da bien (como cantar). O te dice que no sirves para nada y que tienes mucha suerte de estar con él porque si no no serías nadie en la vida. Poco a poco va minando tu autoestima y confianza en ti misma, hasta hacerte sentir insignificante y temerosa. 

  2. Trata de ponerte en contra de tus seres queridos o te impide relacionarte con ellos. Puede ser que comience a sembrar cizaña entre tú y tu mejor amiga, que ponga mil excusas para no ir a casa de tus padres o que invente conflictos para pelearte con tu grupo de amigos y así poder alejarse de ellos. Cuidado si critica y saca defectos a todas las personas que tú quieres.

  1. Te hace la vida imposible con sus celos. Le molesta que tengas amigos varones y ve amenazas en todos los hombres con los que te relacionas, obligándote a dejar de verlos o a cortar el contacto en las redes sociales. No te cree cuando le dices que son solo amigos o colegas de trabajo.

  2. Te hace sentir culpable de todo lo que no funciona en su relación. En lugar de mirar en su interior para conocerse a sí mismo o de admitir sus defectos y dificultades, te acusa a ti de ser la causante de su infelicidad. Y te dice a menudo que eres “demasiado” sensible, exagerada, generosa o irascible. O que si tú “hicieras” o “dejaras de hacer” las cosas irían mejor. Siempre pone la responsabilidad en ti, nunca en él.

  1. Controla tu dinero, tu manera de vestir, lo que ves en la televisión o los libros que lees. Además, te dirá que lo hace por tu bien. Porque tú no sabes administrarte, porque no tienes buen gusto para vestir o porque eliges programas o lecturas que no te aportan nada. Él siempre parece saber mejor que tú misma lo que quieres o necesitas.

  2. Revisa tu celular, tu correo, lo que ves en internet y tus perfiles en las redes sociales. También te dirá que lo hace por tu bien. Para evitarte que contactes con personas peligrosas o que muestres imágenes inadecuadas. En realidad, lo hace por celos. Te quiere controlar y saber con quién te relacionas en cada momento. No es que no confíe en la gente, sino que no confía en ti.

  3. Te fuerza o te ha forzado al menos una vez a mantener relaciones sexuales cuando no querías. Por mucho que estén juntos como pareja y eso implique tener una vida sexual compartida, esta jamás debería ser una imposición. Si te fuerza a tener relaciones, se trata de una violación. No importa si están comprometidos o casados.

  4. Te insulta y te humilla en público o en privado. Te llama “estúpida” o “inútil”, te deja en ridículo delante de terceras personas o se burla de ti continuamente y después te critica porque "te lo tomas todo a la tremenda" y "no tienes sentido del humor". 

  1. Te amenaza con hacer algo horrible si le dejas, como quitarte a tus hijos si los tienen, suicidarse o matarte.  Te dirá que tú no eres nadie sin él a tu lado, que te vas a morir de hambre, no encontrarás trabajo ni a nadie que te quiera. La verdad es que es él quien se siente miserable si tú te vas, por eso trata de retenerte a base de chantajes.

  2. Te agrede habitualmente o te ha pegado por lo menos una vez. La agresión física es la señal que marca a fuego la relación con un maltratador. Puede ser el momento en que una mujer dice “basta” o en que pierde definitivamente las pocas fuerzas que le quedan y se sumerge en el miedo y la sumisión. Jamás deberías permitir que él te pegue. Si ocurre una sola vez, vete.

¿Qué hacer si eres víctima de un maltratador?

  • Si llevas años padeciendo los malos tratos, tu autoestima estará muy deteriorada y es muy posible que tengas miedo de denunciar la situación y que la ira de tu maltratador caiga sobre ti. Llevas tanto tiempo sufriendo humillaciones que no te sientes capaz de salir de ese infierno. Por eso, un primer paso puede ser hablar con una persona en la que confíes, ya sea un familiar o un amigo. Incluso, una vecina. Cuéntale tu situación y desahógate. Tal vez, llorar y poner en palabras tu miedo y tu sufrimiento sea lo que necesitas para comenzar a sentirte más fuerte y dar el segundo paso.

  • Si tu pareja no ha llegado al extremo de pegarte o amenazarte gravemente, pero te hace la vida imposible con sus celos y su falta de respeto, debes reunir fuerzas para alejarte de su lado antes de que la relación te destruya psicológicamente. Si conviven, busca un apartamento para ti sola o una habitación en un piso compartido. Es importante que te rodees de amigos y gente que te proteja y te ayude a empoderarte. Por supuesto, trata de cortar la relación radicalmente.

  • Si tienes hijos, o estás padeciendo malos tratos físicos, no prolongues la situación ni un día más. Llama al teléfono de ayuda a la mujer maltratada de tu país e infórmales de lo que te está ocurriendo. En España, el número es el 016. En USA, el 911. Para encontrar el número de tu país o estado, tan solo búscalo en Internet. La ayuda está ahí, esperando a que des el paso de pedirla. Y aunque el primer paso sea el más difícil, nunca te vas a arrepentir de haberlo dado.