¿Cómo puedo combatir el miedo tras un infarto?

Tener una actitud positiva te ayudará a combatirlo

Cómo superar el miedo tras un infarto
Después de sufrir un infarto, la vida de muchas personas cambia. Jonathan McHugh | Getti Images

Si has sufrido un ataque al corazón recientemente es normal que te sientas abatido y que vivas asustado con el miedo de sufrir un nuevo infarto. Incluso que te sientas culpable por no haber tratado bien tu salud o que caigas en una depresión. Cada persona reacciona de una forma diferente ante un infarto.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una reacción del organismo que se activa ante algo que amenaza nuestro bienestar físico o psíquico.

Es una emoción que se experimenta ante un peligro real e inminente.

Las formas más habituales para afrontar el miedo son la huida o la evitación de la situación peligrosa. Es una respuesta saludable del cuerpo ante una amenaza real, ya que nos protege.

El corazón ante el miedo

Cuando tenemos miedo se activa el sistema cardiovascular, por eso notamos que nuestro corazón late más deprisa. Esta emoción aumenta la frecuencia cardíaca para preparar los músculos para salir corriendo. El miedo es una reacción fisiológica, que supone un gasto energético para el cuerpo.

El problema se produce cuando el miedo se apodera de nuestra mente por estímulos externos que no constituyen una alarma real, como en el caso de las fobias, entonces se activa el mismo mecanismo fisiológico. Pero la diferencia es que esta reacción desgasta el organismo sin necesidad. Se trata de un miedo tóxico y limitante. Por eso es importante aprender a dominar esos temores.

El miedo limita la libertad y cuando ese miedo es psicológico desencadena ansiedad, que no es nada saludable para la salud, y en especial para el corazón.

¿Para qué?

Muchas veces las enfermedades sirven para replantearse la vida. Es posible que tras una enfermedad, vivas las experiencias vitales con más intensidad.

Después de sufrir un infarto, la vida de muchas personas cambia. La mayoría coincide en que te liberas más. Se deja de tener miedo a cosas que antes se temían. Después de una experiencia vital en la que has estado al límite, es muy probable que llegues a la conclusión de que después de todo lo que se has pasado, las cosas cotidianas son pequeñas, y no vale la pena preocuparse.

Ante una enfermedad siempre es mejor preguntarse el “para qué” más que el “por qué”. Todas las enfermedades tienen un por qué, siempre hay una causa que ha provocado que se pierda la salud, ya sea genética o ambiental. Pero preguntarte por el “para qué”, te hará crecer.

Las personas que no quieren aceptar las enfermedades no buscan ayuda porque el miedo les bloquea. Por eso es importante hablar con tu médico y familiares y explicarles cómo te sientes. Siempre es mejor que exteriorices tus sentimientos, aunque cueste mucho contarlo, especialmente a las personas que quieres.

Unas pautas para controlar el miedo

Es importante que controles tu miedo y creas en tu capacidad de recuperación. En definitiva, que vivas con autenticidad, con positivismo y sobre todo, disfrutando del presente. Por ello es recomendable que creas en ti, en los demás y en el futuro.

Y por supuesto, que sigas un modelo de vida saludable: con una dieta equilibrada , haciendo ejercicio (consulta antes con tu médico), y controlando el estrés y la ansiedad.

Además conocer mejor tu enfermedad, aunque te pueda asustar al principio, es positivo porque te dará una visión más realista de lo que tienes. Te ayudará a no añadir más miedos basados en posibles riesgos que crees podrías tener y que no tienen ninguna relación con tu enfermedad.

Es recomendable que compartas tu enfermedad con otras personas que han sobrevivido a la enfermedad y ahora llevan una vida normal. Te dará más confianza y disfrutarás de una calidad de vida mejor. Hablar te ayudará a desahogarte y liberarte de pensamientos estresantes y emociones angustiosas. Hay muchos grupos de apoyo como asociaciones, foros, grupos en Facebook y clubs locales de enfermos a los que puedes acudir.

La paciencia es muy importante para resolver el miedo. Date tiempo para aceptar lo que te ha pasado, no lo intentes superar inmediatamente.

Pregunta siempre cualquier duda a tu cardiólogo o personal sanitario. Estos profesionales están preparados y te ayudarán a resolver tus dudas y tus miedos.

Recuerda que cada persona puede decidir con qué calidad de vida mental quiere vivir. Puedes elegir pasar de víctima a protagonista. Tú decides.

Referencias:

Cuidados paliativos: miedo y ansiedad. MedlinePlus Enciclopedia Médica. National Library of Medicine – National Institutes of Health. Accedido: 17 de enero de 2013. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/patientinstructions/000470.htm