Cómo puedo ayudar a mi hijo a tolerar la frustración

Más fácil de decir que de llevar a cabo

Niña gritando
Cómo puedo ayudar a mi hijo a tolerar la frustración. Getty Images © Marcelo Santos

 Pregunta:

¿Cómo puedo desarrollar la tolerancia a la frustración en mi hijo?

Tengo dos hijos y para uno de ellos es relativamente sencillo aceptar que las cosas no son siempre como desea, sólo requiere unas cuantas explicaciones y consigue amoldarse muy bien, en cambio mi otro hijo cada vez que recibe un no por respuesta o no le gusta mucho como se están desarrollando las cosas, se enfada de una manera que nosotros consideramos exagerada.

Incluso llegamos a temer su reacción por adelantado, es decir que cuando sabemos que se va a dar una situación que no va a ser de su agrado, nos tenemos lo que va a venir después y eso lleva a que a veces evitemos llegar hasta ahí, cosa que no nos parece justa para el resto de miembros de la familia. ¿Qué podríamos hacer?

 

Respuesta:

Es probable que incluso antes de que su hijo naciera, alguien le hablara de la importancia de enseñar a sus hijos la tolerancia a la frustración. Hay niños, igual que hay adultos, que aceptan más los cambios que van produciéndose a lo largo del díao que cuando algo no ocurre tal y como ellos desean se enfadan sin querer aceptar un no por respuesta. Si hacemos un auténtico examen de conciencia veremos que hay momentos en los que a los adultos que sí se nos suponen recursos emocionales suficientes para tolerar la frustración tampoco nos es fácil y nos ponemos de mal humor o incluso nos enfadamos.

Partiendo de que en la vida es inevitable las frustraciones en mayor o menor medida y que el problema no es que ocurran sino cómo sabemos tolerar la frustración y amoldarnos a la siguiente situación, voy a darles algunos tips que pueden ayudarles a que su hijo sea más tolerante a la frustración

 

Tip 1) Acepte que ese hijo necesita una especial atención con respecto a este tema:

 

En el caso de que usted tenga un solo hijo, esto le va a permitir concentrarse más en él y no llegar a hacer comparaciones con otras personas. En caso de aquellas familias en las que hay varios niños, cuando vemos que algunos de ellos son capaces de tolerar bien un no y en cambio otros, entran en un bucle que puede pasar por el enfado, el insulto e incluso la violencia física, podemos caer en un error que cometemos casi todos y es el pensar porqué si  desde nosotros la información y la actitud es igual para todos, las respuestas son tan diferentes. Tenemos que pensar que de nosotros es posible que salga la misma información, pero la reciben personas diferentes y por lo tanto tendríamos que intentar que ya desde el origen, o sea nosotras, el mensaje se transmita según las necesidades de cada uno.

Si mi hijo requiere una atención especial, se la doy en la medida de mis posibilidades, ya que habiendo más hermanos, el tiempo ha de dividirse inexorablemente, pero intentando mantener una atención especial sobre este niño en concreto.

 

Tip 2) No evite las situaciones conflictivas:

 

Ha llegado un regalo para uno de los niños, el otro no va a recibir nada y usted empieza ya a sentir sudores fríos previendo la reacción de su hijo.

Sabe que esta situación va a suponer enfados, gritos, y que si es algo que se repite en el tiempo, también va a acabar afectando a cómo se siente usted. Es probable que caiga en la tentación de comprarle usted algo para compensarle, o retrasar la entrega del regalo al niño que tenía que recibirlo hasta que hubiera otro para el que hoy no va a tener. 
Son niños, por supuesto y ellos no entienden de normas, educación, preferencias, etc. Ellos solo sienten que quieren, que lo quieren ya y que porque sí hay algo para el otro y no para él. Pero ahí está usted, para acompañarle en este momento, porque dejar a su otro hijo si algo para que el otro no llore, no tiene sentido, y por otro lado tener que ir a comprar algo para compensarle tampoco. 


Sencillamente es el momento del otro niño y aunque está bien que no promovamos estas situaciones en las que uno se reciben y otros no, lo que tampoco podemos hacer es evitarlas.

 

Tip 3) Déle las explicaciones necesarias pero no le sobreinforme:

 

Se acerca el conflicto o estamos inmersos ya en él. Vamos a explicarle a nuestro hijo porqué está ocurriendo la situación que sea y porqué debe aceptarlo. Podríamos pensar que si es más pequeño, le va a costar más y que en cambio si es un niño ya de nueve o 10 años, al poder expresarse mejor, vamos a poder dialogar con él, pero los niños que tienen problemas de tolerancia a la frustración, pueden no resolverla hasta que son bastante mayores. En uno u otro caso, vamos a darles todas las explicaciones que nos pidan e incluso aquellas que nosotras pensemos que podrían ayudarles. Es posible que con el enfado que tienen prácticamente ni nos escuchen, pero creo importante que se le den. Hasta que llega el momento de parar: ocurre que ya no hay más razones que dar, se ha explicado, se ha entendido el enfado, pero hay que dar un paso adelante y adaptarse a la siguiente situación. Insisto, no es fácil, son niños pequeños, pero esta es una de las situaciones en la que la importancia de los límites es muy clara. 


En la vida diaria con niños nos enfrentamos a múltiples decisiones diarias, y si no ponemos nosotras límites sobre qué es lo que podemos llegar a hacer, vamos a encontrarnos completamente desbordadas.

 

Tip 4) Haga intervenir a otro adulto si es posible:

 

Hay momentos en los que la situación se nos está escapando de las manos y no es porque no sepamos manejarla si no por qué oír, vivir, tener que negociar cada día con una persona que no tolera la frustración, puede acabar haciendo que usted tampoco lleve el ritmo ideal a la hora de adaptarse a lo que va sucediendo. Los adultos también nos disparamos cuando algo nos va agotando y cada vez que nos volvemos a enfrentar a ello, no empezamos de cero, sino que ya nos pilla con la paciencia cada vez más agotada. Pedir ayuda a otro adulto puede ser la salvación tanto para niños como para la madre. Esa persona puede traer lo que a usted ya le falta: frescura para enfrentarse al estado de su hijo, además de una nueva perspectiva.

 

Es importante que ambos tengan una línea muy parecida de actuación ante casos como este, por qué no se trata de quitarle la palabra a usted, sino de intentar hablar con el niño desde otro sitio.

 

Tip 5) Dígale a su hijo cómo se está sintiendo usted:

 

Es importante que su hijo sepa cómo le está afectando lo que está pasado. Está ocurriendo algo e independientemente de quien pudiera tener o no la razón y a usted le está afectando por su manera de reaccionar tan fuerte. No se trata de echarle la culpa a él por estar usted triste, sino de decirle que lo que está pasando le está poniendo a usted de esa manera. 
Dependiendo de la edad del niño él va a poder manejarlo de una manera u otra, pero aún siendo pequeño, a través de sus gestos y su tono de voz, él va a notar cómo le está afectando. 
Esto no quiere decir que vaya a cambiar su actitud ya que está muy enfadado, pero es importante que usted lo diga para no quedarse todos los sentimientos dentro. Siempre tenemos que tener en cuenta que son niños pequeños, pero nosotras también somos seres humanos a los que estas situaciones tan estresantes pueden traernos un gran malestar. 


Recuerden siempre transmitir desde el corazón, pero también con su cabeza racional de adulto y no utilice palabras hirientes para desahogarse. Nuestros hijos son emocionalmente más débiles que nosotras y no podemos aprovecharnos de esta situación por muy dolidas que nos sintamos con ellos.

 

Tip 6) Insistir, insistir e insistir:

 

Cuando uno de nuestros hijos, tiene problemas para aceptar la frustración, puede llegar un momento en el que no sabemos qué hacer y seguimos buscando respuestas que nadie nos puede dar. Por supuesto que tenemos que intentar ayudarle de cuántas formas se nos ocurran o nos enseñen, pero a veces se trata de seguir insistiendo de la manera que ya sabemos: Mauricio Wild, que fundó una importante escuela en Ecuador llamada escuela Pestalozzi, dijo en en varias ocasiones que la mayor parte de lo que vamos a estar haciendo durante la infancia de nuestros hijos es insistir, insistir en insistir hasta que acaben aceptando lo que les decimos.


Cuando esté desesperada, sintiendo que ya no puede más con esa manera de reaccionar, recuerde que su hijo es un ser humano en proceso de crecimiento y que su principal fuente de enseñanza es usted. Insístale en aquello que quiere conseguir y puede que algún día su madurez emocional por fin acepte la frustración