Cómo probar una moto usada

En qué debes fijarte antes de comprar una moto usada

Suzuki V-Strom
Foto © José Benavente

Al comprar una moto usada lo primero que has de hacer es inspeccionar la moto, ver su estado general y comprobar que todo está en buen estado. Después, si todo es correcto, es conveniente probar la moto antes de comprarla. Es algo que también te pueden pedir en el caso de que quieras vender una moto usada.

Antes de buscar una moto es fundamental tener claro cuáles son los primeros pasos en moto, qué es conveniente que hagas antes de subirte a una, y también cómo conducir y manejar una moto para conseguir la máxima seguridad y disfrute.


 

Concertar la prueba

 

Cuando se trata de comprar una moto usada nunca sabemos el estado real de la moto hasta que no lo comprobamos por nosotros mismos. Si se trata de un vendedor oficial a veces podemos contar con algún tiempo de garantía, pero no cuando se trata de un vendedor privado.


Hay vendedores privados que se pueden mostrar reticentes a que pruebes su moto, pero hacerlo es fundamental para saber qué vamos a comprar. Además, su negativa puede estar escondiendo algún tipo de problema en la moto, por lo que sería una compra poco fiable.

Cuando vayas a probar una moto que te interesa hazlo con el equipamiento para moto adecuado, además de protegerte estás demostrando al vendedor que eres un motorista responsable.

Si recurres a un vendedor oficial o concesionario que no te extrañe que te hagan rellenar un formulario con el que asegurar tu prueba, así además evitarás problemas. Pero cuando se trate de un vendedor particular asegúrate de que realmente te interesa esa moto y no pruebes por probar, cualquier inconveniente durante tu prueba se puede convertir en un quebradero de cabeza.


 

Comenzar a probar

 

Cada tipo de moto es diferente y cada moto es única, por eso cada una exigirá un tipo de conducción y manejo diferente adaptado a cada situación.

Cuando te pones a los mandos de una moto por primera vez todo es desconocido, no sabemos su estado y nuestra misión es averiguarlo.

Cuando nos pongamos a sus mandos lo primero es comprobar su funcionamiento.

La altura del asiento ¿llegamos al suelo sin problemas? Los espejos retrovisores ¿están ajustados? Las manetas de freno y embrague ¿las alcanzamos? ¿cuál es su tacto? Palancas de cambio y de freno trasero ¿son fácilmente alcanzables?

Una vez que iniciamos la marcha es conveniente empezar muy poco a poco, debemos estar alerta ante la información que nos va a transmitir la moto.
 

En marcha ¿Qué nos dice la moto?

 

Una vez que estamos circulando cómodamente vamos a empezar a probar cosas.

Acelera, frena, acelera, frena y así repetidamente. ¿Cómo reacciona el motor? Cambia de marcha una y otra vez y pon atención al embrague ¿Es suave? ¿Patina? ¿Cómo sientes la palanca de cambios? ¿Las marchas entran fácilmente, están duras o saltan de unas a otras?

Los frenos son nuestro elemento de seguridad ¿Cómo reaccionan? ¿Los sientes demasiado esponjosos? ¿Transmiten la potencia gradualmente o de forma brusca? ¿Muerden rápidamente como para sentirnos seguros en una frenada de emergencia? ¿Vibra el manillar al frenar? Eso podría mostrar un alabeo de los discos. Si se trata de una moto con ABS comprueba su funcionamiento en la rueda trasera. Frena bruscamente y observa si entra en acción.

Además de sus componentes ¿Cómo es el comportamiento de la moto? Teniendo en cuenta el tipo de moto que estemos probando hemos de prestar atención a su manejo.

¿La dirección está recta o con el manillar recto la moto tiende a ir hacia un lado? ¿Hay algo que roce al inclinar la moto? ¿Notas vibraciones al inclinar la moto hacia un lado u otro?

Aprovecha para pasar sobre ella el tiempo necesario para comprobar que es la moto que realmente quieres, si su ergonomía se adapta a ti y si su peso, tamaño y altura del asiento no son un inconveniente.
 

Agudiza el oído

 

Los sonidos de la moto nos van a transmitir mucha información, tanto los normales como los que no deberían existir y podemos encontrar para evitar posibles futuras reparaciones.

Los frenos. A veces un poco de chirrido es normal, especialmente en mojado, pero en exceso y más cuando ya están calientes puede significar unas pastillas demasiado gastadas o unos discos dañados.

La amortiguación. Ya sea la horquilla o el tren trasero, una amortiguación que emite ruidos desvela que ha sufrido en exceso y puede suponer hasta un problema de seguridad.

El escape. Ten en cuenta si se trata de un escape original o uno de otra marca, si no es el de serie pregunta al dueño si aún lo tiene para hacerte también con él. Un escape perforado por la corrosión emitirá excesivo ruido, y además molestar no te permitirá pasar la inspección técnica de vehículos.

Los rodamientos. Cuando las ruedas giran libres, incluso moviendo la moto en parado con el motor apagado, pueden emitir algún chirrido si es que los rodamientos no están en buen estado.

Por cierto, ¿has comprobado ya que la bocina funciona?

Si todo está en orden te animamos a continuar con la compra. Si no, piensa en la posibilidad de negociar el precio o plantea el compromiso del vendedor a solucionar cualquier problema que hayas encontrado.