Cómo mejorar la flora intestinal

Una flora intestinal sana mejora sube las defensas y te protege del cáncer

Una dieta rica en fibra mejora la flora intestinal
Una dieta rica en fibra y en alimentos fermentados como el yogur contribuyen a mantener el equilibrio de la flora intestinal. Michaela Begsteiger / Getty Images

Habréis oído hablar mucho de la flora intestinal y de su importancia para tener buena salud. Es más, últimamente, también se habla de su implicación en la obesidad y cómo una flora intestinal sana ayuda a combatir esta enfermedad. Pero antes de explicar cómo podemos mejorarla, veamos en qué consiste y cuál es su función. 

¿Qué es la flora intestinal? 

La flora intestinal está compuesta de más de 400 tipos de bacterias diferentes.

No se trata de microorganismos que nos dañen. Todo lo contrario. Viven en completa armonía y son imprescindibles para la salud de todo el organismo, no solo el sistema digestivo. De hecho, ayudan a mantener las defensas en buen estado. 

(Ver también: Cómo subir las defensas naturales del cuerpo)

¿Cómo mejora el sistema inmunológico?

Esta microflora impide la invasión de otros agentes nocivos y previene las infecciones intestinales. Además, el pequeño porcentaje de bacterias patógenas hace que el sistema inmunológico esté en alerta y eso produce una cantidad de defensas suficientes para que puedan combatir las infecciones. 

¿Qué otras funciones tienen estas bacterias amigas?

  • Estimulan los movimientos peristálticos del intestino y eso se traduce en un mejor tránsito intestinal. Con ello se evita el estreñimiento.
  • Protegen frente al cáncer de colon.
  • Mejoran la absorción del calcio. 
  • Previenen la intolerancia a la lactosa. 
  • Protegen el hígado. 
  • Ayudan a sintetizar algunas vitaminas como la K y las del grupo B. 

(Ver también: Cómo combatir el estreñimiento)

El equilibrio de la flora intestinal

Como decíamos existen distintos tipos de bacterias 'amigas' que forman la flora intestinal, entre ellas, las bifidobacterium y el acidophilus que mantienen la acidez suficiente para que no crezcan otras bacterias dañinas.

El equilibrio en el número de estas colonias es lo que permite que una especie no prevalezca sobre la otra. Además, evitan la colonización de otros microorganismos externos que puedan hacernos enfermar. 

Si este equilibrio se rompe otras más perjudiciales como la E. Coli, Proteus o Clostridium aumentan, dificultan el tránsito y producen estreñimiento.

También causan gases e hinchazón e incluso podrían aumentar el riesgo de cáncer. 

(Ver también: ¿Por qué tengo el vientre hinchado?)

¿Qué altera el equilibrio de la flora? 

Una mala dieta es uno de los hábitos más perjudiciales para la flora intestinal. Consumir abundantes productos procesados, embutidos, fiambres, bollería industrial, fritos, carne, azúcar, café o alcohol rompen este equilibrio.

El tabaco y el estrés también alteran la flora intestinal ya que disminuyen el número de bacterias beneficiosas. 

El uso prolongado de antibióticos o la automedicación también altera este equilibrio. 

(Ver también: Estrés y mala dieta y sus efectos en la salud)

¿Cómo mejorar la flora intestinal? 

Una vez más, la dieta es la mejor aliada para mejorar la flora intestinal. Un consumo abundante de frutas y verduras, cereales integrales, legumbres y semillas ayuda a mantener su equilibrio.

Asimismo, el consumo de alimentos funcionales también ayuda a estimular el crecimiento de estas bacterias y a conservar el equilibrio. Aquí nos encontramos con los alimentos prebióticos y probióticos:

  • Prebióticos: Son sustancias no digeribles que estimulan selectivamente el crecimiento de ciertas bacterias de la flora intestinal favoreciendo distintas funciones del organismo. Estos nutrientes se encuentra de modo natural en variedad de vegetales como el puerro, la cebolla, la achicoria, el espárrago, el ajo, la alcachofa, el tomate, la alfalfa, el plátano, etc. Asimismo se añade, por sus efectos positivos, a otros alimentos. También es posible encontrarlas en forma de complementos dietéticos específicos.
  • Probióticos: Son bacterias, capaces de sobrevivir en el intestino, modificando el equilibrio de su microflora ejerciendo efectos beneficiosos en la salud del individuo. Los ejemplos clásicos de probióticos son los microorganismos del yogurt y otros productos lácteos fermentados como el Kefir, los lactobacilos y bifidobacterias. 

    (Ver también: Efectos curativos del yogur)