¿Cómo lograr tener más paciencia con los niños?

© John Lund/Tom Penpark

Hay una virtud indiscutible que la maternidad consigue desarrollarnos a todas: la paciencia.

Antes de tener hijos no podríamos haber imaginado cuanta llegaríamos a tener. Y a pesar de ello, en demasiadas ocasiones consiguen acabar con nuestro depósito de paciencia.

La mayoría de las madres pasamos por varias fases a la hora de enfrentarnos a una situación en la que nuestro hijo ha decidido no hacernos caso.

De menos a más esta podría ser la secuencia que se produciría ante una petición nuestra:

  •  Se lo pedimos bien, incluso muy cariñosas
  •  Nos ponemos un poquito más serias, pero seguimos en modo zen
  •  La tercera vez que se la pedimos, ya hasta la voz nos ha cambiado. Les hablamos con un tono más grave e ligeramente más alto.
  •  Empezamos a perder la paciencia
  •  El tono de voz definitivamente es más alto y la orden más contundente.
  •  Acabamos gritándoles para que hagan algo
  •  Lo hacen enfadados, asustados o ya llorando

 

 Y tras acabar así ¿qué nos pasa a nosotras?

 Pues que casi todas nos sentimos mal. No es agradable vivir teniendo que manejar situaciones tan estresante varias veces al día. Varias veces. No una vez cada cierto tiempo, no. Cada día varias veces.

Y esto significa que no siempre podemos pasar por las siete fases de las que les he hablado antes, sino que como ya sabemos cómo va a ir todo el tema, en cuanto no nos hacen caso a la primera, nos disparamos.

Quisiera darles tres consejos de mamá para lograr no acabar perdiendo la paciencia incluso en las situaciones más agotadoras:

  1.  Plantearnos un cambio real en nuestra manera de reaccionar:  Está claro que sus hijos acaban pasándolo mal en muchas de estas situaciones, pero a usted le ocurre lo mismo y entonces empieza nuestra cabecita con el runrún de no soy la buena madre que debería ser, esa madre que parece llevar bien las "malas" reacciones de sus hijos o mejor aún...¡que consigue q e haga todo lo que se les pide! Lamentablemente eso no se logra de un día para otro. Y le adelanto ya que puede no llegar a ocurrir nunca. Así es que debe plantearse seriamente cómo va a reaccionar cuando no logre que sus hijos hagan lo que se les pide porque además según vayan creciendo, esta situación se irá dando más.
  1.  Cambiar la manera de pedir las cosas: ¿suenan demasiado estrictas sus peticiones? ¿son siempre auténticas órdenes? No siempre tenemos tiempo para explicarle a nuestros hijos porqué vamos haciendo cada cosa, cosa que quizás les satisfaría pero en ese caso podría intentar hacerlo todo con mucho más tiempo para que usted tampoco sienta la presión de llegar tarde a algún sitio. Así no tendría que llegar a ese tono con el que acabamos de "Ordeno y mando"
  2.  Pedir ayuda: Pero hay veces en las que alguno de nuestros hijos es especialmente rebelde a la hora de cumplir con sus responsabilidades o las cosas que les pedimos. Si este es su caso, vaya hablar con su profesor, quizás él pueda orientarle en primera instancia o derivarle hacia algún tipo de orientación más compleja o grupo de apoyo. Quizás se trate solamente de conocer algunos tips para lograr que nos hagan caso, pero también puede tratarse de que esté ocurriendo algo más por lo que los niños intentan demostrárnoslo revelándose ante nosotros.