Cómo lograr que hacer la cama no sea un drama diario

© Blend Images- JGI/ Jamie Grill

Pasamos un tercio de nuestro día a día durmiendo en ellas. Tienen un lugar de honor en nuestras habitaciones. Suspiramos por un buen colchón, un almohada perfecta par nuestro cuello, sábanas agradables al roce, edredones que no pesen y nos envuelvan en el invierno, pero...

Si es usted una de estas personas a las que durante toda su infancia estuvieron insistiéndoles para que hiciera la cama, es posible que esté viviendo alguna de estas situaciones:

  • La hace resignadamente
  • Odia hacer la cama
  • Es usted ahora la que insiste a sus hijos 

Cualquiera de las estas reacciones pueden venir por el mismo motivo: un excesivo hincapié por parte de los adultos para que los niños realicen una tarea que para cualquiera es ingrata.

Ahora es usted el adulto que debe lograr que antes de irnos al trabajo o la escuela queden hechas, pero también está en su mano cambiar esa dinámica para evitar que cada día haya un pequeño momento de tensión entre sus hijos y usted.

Les traigo 3 recomendaciones en las que encontrará alguna idea que encaje con su familia:

 

  1. Enséñele con paciencia y cariño a hacer una cama tradicional: hacer la cama es un trabajo que todo tenemos a lo largo da nuestra vida y que nos acompaña como el lavarnos los dientes, desayunar o peinarnos. Claro que un día podemos no ducharnos o acostarnos sin lavarnos los dientes o irnos a la escuela sin hacer la cama, pero debe ser excepcional. En nuestra vida cotidiana hay una serie de rutinas y como padres debemos insistir e insistir a nuestros hijos con ellas, perodebemos evitar  a toda costa que su ejecución se convierta en un pequeño infierno diario. ¿Quién de nosotros como adultos no  hace algo que tenía prohibido de pequeño solo por el gusto de rebelarse aunque sea ahora?
  1. Cómpreles una cama con temática: Hacer de su cama un espacio auténticamente personal puede motivarles a cuidarlo. Este pequeño tip puede servirnos también cuando un niño pequeño que colecha con sus padres no acaba de tomar la decisión de irse a sus cuarto y una buenas sábanas con el estampado de su cartoon preferido logran darle ese empujoncito que le faltaba. Enseñémosle a valorar la comodidad, el orden (aunque le adelanto que su importancia es muy diferente para ellos y para nosotros). Aunque digan lo contrario, también les encanta estar en un sitio ordenado, aunque quizás no les compense el esfuerzo que supone y se adaptan a su propio caos. Su cama puede ser un sitio divertido y agradable, esforcémonos en conseguir transmitírselo a los pequeños.
  1. Quite prendas de abrigo: Una cama tradicional suele tener sábana de base, una sábana y si hace más frío, s ele puede añadir mantas, colcha, edredón... Simplifique y verá como el cambio a una cama más sencilla puede ser lo que su hijo necesitaba para que ordenar su cama no sea una tarea pesada. Un ejemplo sería: sábana base y un edredón con funda desmontable que haga las veces de sábana. De esta manera sólo tendría que dejar ventilar la cama mientras se viste y desayuna, echando el edredón a los pies , ahuecar un poco el almohadóny dejar debajo de él, su pijama. Todo ese trabajo no es más de un minuto de esfuerzo y un niño de más de siete u ocho años debe ser capaz de responsabilizarse de él.