Cómo las emociones negativas afectan el deseo y el placer femenino

El lado negativo de las emociones en la sexualidad de una mujer

Emociones negativas afectan la sexualidad femenina
©Chelsea Oaks/Creative Commons

Para nosotras las mujeres, los factores afectivos, la forma como nos relacionamos con nuestra pareja y cómo nuestra pareja nos responde emocionalmente, puede tener tanta influencia en nuestro nivel de deseo y funcionamiento sexual, como otros factores, entre ellos el cansancio, el estrés y los cambios hormonales.

Todos hemos notado cómo nuestros pensamientos, creencias, sentimientos y emociones influyen en nuestro cuerpo y sus reacciones.

Tanto hombres como mujeres percibimos el impacto que pueden tener en nuestras delicadas reacciones sexuales estados emocionales como la tristeza, la depresión, la frustración, el miedo o la rabia. Ello nos indica que las emociones son un factor importante en nuestra vida sexual.

Veamos algunos ejemplos sencillos para que puedas tener una mejor idea de qué situaciones emocionales pudiesen estar impidiendo que tengas una vida sexual plena. Y si eres hombre, sigue leyendo también para que puedas comprender mejor a tu compañera:

El dolor, la frustración y la decepción

Muchas mujeres han acumulado a lo largo de sus vidas historias sentimentales que no han tenido un buen fin. Aún así persisten en la búsqueda de una pareja que satisfaga sus anhelos y necesidades, y eso está bien. Como seres humanos, todos cargamos además con cierto dolor acumulado de nuestra historia personal. Por lo general, cuando encuentras una nueva pareja, las primeras etapas de la relación son maravillosas y llenas de ilusión.

Todo es felicidad y emociones positivas. Pero al cabo de un tiempo, las naturales diferencias entre ambos se hacen visibles, sientes que tus expectativas no son satisfechas y comienzas a sentir frustración. Esto puede reactivar tu dolor personal subyacente y hacer que reacciones exageradamente ante los conflictos y desacuerdos con llanto, quejas, decepción o rechazo a tu pareja.

Ya no sientes deseos de tener relaciones sexuales con él, o si las tienes, ya no sientes igual, e inclusive se te puede hacer difícil sentirte excitada por tu compañero. O bien decides castigarlo y no tener sexo. En todos los casos, ya no te sientes sexy y sensual como en las primeras etapas, y tu pareja también lo nota.

El resentimiento

Si los problemas de relación con tu pareja persisten, la decepción inicial puede convertirse en resentimiento. Esto puede ocurrir, si no te has sentido amada o valorada por tu pareja, lo que puede ser cierto o sólo una falsa creencia, producto de tus miedos interiores. O bien se olvidó de tu cumpleaños, de su aniversario, o te fue infiel alguna vez, y aún no lo has podido perdonar. El resentimiento además de roer nuestro interior, te cierra a tu pareja, y crea una barrera para defenderte y no sentirte herida nuevamente. Cuando te cierras, también se cierra tu cuerpo y se bloquea tu respuesta de excitación sexual, lo que puede producir dificultad para la penetración, dolor durante el coito, ausencia de orgasmo o dificultad para alcanzarlo. Todas estas dificultades sexuales podrían ocurrir porque te cierras, te contraes, te congelas. En definitiva, no te entregas emocionalmente ni físicamente.

El desprecio por la pareja

Los resentimientos acumulados son caldo de cultivo para la pérdida de admiración por la pareja. Cuando amas a tu pareja también la admiras, y por supuesto, te sientes atraída física, mental y emocionalmente a tu compañero. Si la relación no mejora, el siguiente paso es la pérdida del respeto y el desprecio a tu pareja. Ya no lo valoras como persona ni tampoco como hombre. Muchas veces, las mujeres generalizan el deprecio por un hombre en particular hacia todos los hombres y piensan “Todos son iguales”. Con esta creencia arraigada en ti, es poco probable que mejores tu relación de pareja actual, o te dispongas a iniciar una nueva relación desde una actitud sana y realista ante la vida y los hombres. En este caso, tu cuerpo se bloquea a dar y recibir afecto, e inclusive puedes llegar a bloquear el que te percibas como un ser sexual con necesidades de intimidad.

Muchas mujeres se vuelven adictas al trabajo o a la comida, o se dedican sólo a su rol de madre, relegando su sexualidad al olvido.

El miedo a perder a tu pareja

Ésta es una emoción que funciona de manera distinta a las anteriores. Cuando sientes miedo de perder a tu pareja, una estrategia muy utilizada es intentar por todos los medios de complacerla, olvidando tus propias necesidades. En la intimidad sexual no logras relajarte y menos concentrarte en tu propio placer por estar totalmente volcada a tu compañero. Inclusive puedes sentir angustia de no ser lo suficientemente buena en la cama y de que él te abandone. Tratas por todos los medios de que él se sienta a gusto y complacido en el sexo. Aunque tú también tienes necesidades, no te atreves a pedir nada a tu pareja por temor al rechazo. Pudieses llegar al extremo de relegar tu placer y tus orgasmos de forma habitual y completa, y pensar que esto es “normal”, que su placer es más importante o necesario que el tuyo. El miedo te impide conectar con tu capacidad de sentir tu propio placer porque ya no eres capaz de entregarte en la intimidad con confianza y relajación. Tampoco suele haber un dar y recibir de forma recíproca, lo que significa que tú estás aportando mucho más que él a la relación.

Qué hacer

  • Reconocer tu dolor personal y asumir responsabilidad por tu conducta y reacciones. Tu eres la agente de tu propia vida, tu tienes libertad para decidir cómo reaccionar ante lo que te sucede y tomar las decisiones para dirigir tu vida en la dirección que deseas. Es importante detener la actitud de víctima.
  • Aprender a manejar tus emociones. No promover el sentimentalismo ni la emotividad exagerada. Siempre es beneficioso leer buenos libros de autoayuda, y si necesitas de mayor apoyo tal vez sea conveniente participar en talleres de crecimiento personal o sesiones de coaching/terapia personal. De esta forma, lograrás atenuar el efecto de los vaivenes emocionales.
  • Valorarte como persona y valorar todas las experiencias que has vivido. Transformar y liberar el dolor personal te permitirá aprender a amarte y valorarte con todas tus experiencias de vida y todas tus cualidades y características individuales. Sólo desde esta posición de fortaleza interior podrás dar y recibir, podrás pedir lo que necesites, y compartir con apertura y entrega tu intimidad con otro.
  • Saber comunicar tus sentimientos y necesidades a tu pareja, y fortalecer los vínculos de afecto e intimidad entre ambos en la convivencia diaria. Aprender a no acumular emociones negativas para evitar sentirte frustrada o tener estallidos emocionales que afecten negativamente tu relación de pareja.
  • Acudir a terapia de pareja, si consideras que tu relación es importante y merece ser rescatada. Si tu pareja decide apoyarte en este proceso, acepta ese apoyo con amor, y compartan los altibajos del camino. Si, en cambio, tu actual compañero parece no entender o no estar interesado en tus necesidades como persona y amante, tal vez sea el momento de aceptar las cosas como son, soltarlo y dejarlo ir. Nuevamente llegará alguien a tu vida, y si has crecido durante todo este proceso, atraerás a una persona en consonancia con lo que eres ahora.