Cómo hacer una promesa

Altar a María Magdalena
Con este sencillo altar de celebró una promesa a Santa María Magdalena. Tanya Torres

Si necesitas un milagro en tu vida y tienes fe en que Dios, Jesús, la Virgen María o un santo puede ayudarte a obtenerlo, puedes "mandar una promesa". Una promesa es una petición que haces a la vez que prometes dar algo a cambio. 

Si ya existe una devoción específica en tu vida, dirígete a esa persona sagrada con tu petición. Puedes hacer tu petición en tu mente y corazón, o ir a una iglesia y rezar con tu petición en mente.

En el momento en que hagas tu pedido, ofrece también tu sacrificio. 

El sacrificio que ofrezcas debe ser significativo. ¿Qué sientes que debes ofrecer a cambio de la gracia que pides? El sacrificio es una manera de hacer más real en tu corazón la acción de orar en petición.

Los sacrificios no siempre tienen que ser dolorosos, como en el caso de las personas que deciden llevar a cabo una peregrinación descalzos o ayunar. El pago de tu promesa puede ser también una celebración. En muchos lugares es tradicional ofrecer a un santo una fiesta en agradecimiento por un favor recibido. En Puerto Rico, por ejemplo, las promesas a los Santos Reyes son muy populares y se celebran con una fiesta, aguinaldos y comida. 

Hay también maneras más modernas de pagar o celebrar una promesa. Por ejemplo, cuando la bailarina Corazón Tierra recibió una gracia de Santa María Magdalena, ofreció una danza de su creación como pago de la promesa.

 

Cómo pagar una promesa

Toma en cuenta las siguientes recomendaciones a la hora de hacer una promesa religiosa:

  • Decide de antemano cómo vas a celebrar o pagar la promesa. ¿Requiere dinero? ¿Necesitas un altar, la ayuda de tus amigos y familia, o es una acción privada que vas a llevar a cabo con devoción? Tener en mente el sacrificio que ofreces te ayudará a evitar dudas una vez que recibas la gracia pedida. 
  • Actúa según tu conciencia. Pagar o no una no promesa no cumplida depende de lo que sientas en tu corazón. Considera que tu realidad podría reflejar la voluntad de Dios, y que por eso no has recibido la gracia pedida. Considera también que el tiempo no existe para Dios, y que las cosas que están ocurriendo en tu vida podrían estar haciendo que te dirijas a esa realidad que deseas.
  • Desecha el miedo. Si haces una petición con miedo y negatividad en el corazón, tu realidad reflejará lo que llevas por dentro. Además, no temas que el santo o Dios se vayan a enojar porque no cumplas tu promesa. Piensa mejor que lo que se hace con amor engendrará más amor. En eso debe basarse cualquier promesa religiosa.
  • Pide y te será concedido. Mantén la fe y la visión en lo que estás pidiendo. Una promesa se trata de orar con fe y celebrar de alguna manera el resultado de esa fe. 
  • Regala amor al mundo entero. Cuando hagas una promesa a cambio de un favor, piensa en cómo lo que ofreces podría ayudar a otras personas. Tal vez en vez de una gran fiesta podrías donar comida a una organización benéfica. 

Lo más importante al celebrar una promesa es demostrar amor y gratitud. Si estas dos cosas son la parte más importante de tu celebración, habrás cumplido tu promesa.