Cómo hacer una falda fruncida

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Medir, cortar y coser costura central

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Tela con costura central preparada para fruncir. Foto © Marian Álvarez

Para realizar una falda fruncida para una niña, debemos medir el contorno de cintura de la pequeña, así como el largo que hay desde esa misma cintura, hasta el punto de las piernas donde queramos que llegue en final de la falda.

Al comprar la tela, debemos tener en cuenta ese largo para pedir la medida suficiente. Hay que pedir entre 6 y 10 cm. más para realizar la cinturilla, y dejar unos 3 o 4 cm para rematar el dobladillo. Para que el vuelo sea suficientemente amplio, conviene comprar al menos el doble de la medida de la cintura. Sin embargo, lo recomendable es hacer un fruncido con tres veces, o cuatro, esta medida, para que el vuelo sea voluptuoso, como les gusta a las niñas.

Tras medir la altura completa que necesitamos (cinturilla+altura+dobladillo) y comprobar que tenemos la anchura necesaria para fruncir, cortamos la tela lo más recta posible. Si es preciso, sacamos un hilo de la tela para cortarla recta. Marcamos las medidas con el lápiz marcador y cerramos la tela en la parte del largo, enfrentado derecho contra derecho.  Pasamos un hilván a un centímetro y medio del borde, e hilvanamos.

En la máquina de coser, pasamos esta costura a un milímetro del hilván, para que se pueda quitar éste fácilmente, y rematamos los bordes de la tela con un sobrehilado en zigzag.

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Hacer la jareta o cinturilla

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Hacemos la jareta a la medida de la cinta elástica que introduciremos. Foto © Marian Álvarez

Realizamos una jareta en el borde superior de la tela, con el doble de la medida de la cinta elástica que vamos a introducir, y al menos un centímetro más como margen para el remate. Doblamos toda esta medida hacia el revés de la tela, fijamos con alfileres, e hilvanamos.

Es el momento de realizar un pespunte a máquina, dejando dos o más centímetros sin coser, para poder introducir la goma.

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Introducir la cinta elástica

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Introducimos la cinta elástica en la jareta. Foto © Marian Álvarez

Costamos la cinta elástica sin estirar, con la medida de la cintura de la niña y dos centímetros más para la unión de la misma, o para prever futuros arreglos o correcciones.

Es el momento de utilizar una técnica o truco casero para introducir el elástico en su lugar. En un extremo pinchamos un imperdible de forma horizontal, que servirá para introducir y dirigir la cinta por el interior de la jareta o cinturilla.

En el otro extremo de  la cinta, colocamos otro imperdible de manera vertical, que nos ayudará a mantener el final del elástico en su lugar, hasta esperar a estar juntos los dos extremos.

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Rematar la goma elástica

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Cosemos los dos extremos de la goma elástica. Foto © Marian Álvarez

Una vez juntos los dos extremos de la cinta, montamos uno sobre otro los centímetros de más que hemos calculado y la cosemos. Podemos hacerlo con un pespunte a máquina o bien con unas puntadas a mano. Introducimos la cinta totalmente en la jareta y pespunteamos la apertura para rematar la cinturilla.

Una forma más rápida de hacer esta cinturilla es coser la goma estirada a la tela al tiempo en el que se está formando la jareta superior. Así, se pasa un pespunte con la tela estirada, y al relajar el elástico queda hecho el fruncido. Es muy rápido, pero más complicado a la hora de rectificar medidas o hacer correcciones.

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Meter y coser el dobladillo

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Planchamos y cosemos el dobladillo. Foto © Marian Álvarez

Es el momento de rematar la prenda. Si no has rematado el borde del dobladillo con una costura de zigzag a máquina, o no lo has sobrehilado, hay que hacerlo para poder meter el bajo. Lo normal es rematar desde que se forma el cuerpo de la falda y se hace la primera costura, para que la tela no se deshilache mientras se trabaja con ella.

Tanto si has marcado la altura de la falda con un marcador de tiza por el revés, como si lo has hecho mediante un hilván, antes de coser el dobladillo es conveniente plancharlo hacia el interior. De esta manera trabajarás evitando errores de medida. Se pasa un hilván después de planchar, para que el calor no marque en la tela la posición de este hilo.

Con el hilván se va a poder trabajar el dobladillo con rapidez y eficacia, tanto con un punto a mano, como a máquina.

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Planchar y lucirla

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La faldita se ajusta con comodidad a la cintura de la niña. Foto © Marian Álvarez

Tras acabar la prenda, debemos plancharla bien, insistiendo en la costura central, o dos laterales si las hubiera, por la parte del revés. También se debe planchar de nuevo el dobladillo y cualquier arruga que tenga la faldita. Así, la dejamos lista para estrenar. Si se cuenta con una plancha profesional, con plataforma anti brillos, se puede hacer el planchado directo.

Si no es así, utiliza una plancha a vapor para abrir y fijar bien las costuras, pero interponiendo un trapo de algodón blanco humedecido. Con él  puesto entre plancha y tela, evitarás que te salgan brillos en la prenda, y fijarás las costuras como una profesional.

Así, ya tenemos la falda lista para ajustarse con facilidad en la cintura de la princesa que la va a lucir. Con esta técnica, se pueden hacer infinidad de faldas a nuestras pequeñas, y de fruncidos de adorno en perneras, mangas, cuellos y otros bordes de las prendas.