Cómo hacer un portafolio profesional

Elementos y características de un buen portfolio

Portafolio
Cómo hacer un portafolio profesional. Scott Kellum

Hacer un porfolio (más conocido como portafolio o portfolio) es una tarea necesaria si tienes la intención de dar a conocer tu trabajo y presentarte como artista profesional ante posibles clientes y representantes.

Independiente de tu especialidad artística (pintura, escultura, grabado, diseño gráfico, etc.) o el formato de tu portafolio (físico o digital) te conviene tener en cuenta estos consejos para armar una buena carpeta de trabajos.

Cómo hacer un portfolio profesional

  1. Singularidad. Tu carpeta de trabajos es tu tarjeta de presentación visual: reflejar quién eres, transmitir tu visión artística e incluir aquello que te diferencia de otros artistas. Asegúrate de que tu portafolio incluye obras representativas de las características por las que destacas y te hacen único.
  2. Calidad. Sé selectivo al demostrar tu habilidad técnica. En tu presentación debe destacar la calidad de tu trabajo por encima de la cantidad. Despliega una pequeña muestra, entre 10-20 imágenes, con tu mejor trabajo. Como se suele decir: tu portafolio es tan fuerte como la más débil de tus obras.
  3. Consistencia. Lo habitual es que aunque un artista trabaje con distintas técnicas domine tan solo un par de ellas. Demuestra  consistencia en tu trabajo manteniendo un nivel de calidad alto a lo largo de todo tu portafolio, busca la continuidad y evita incluir obras que desentonen dentro del conjunto.
  1. Paciencia. La idea es introducirte como artista con un concepto sólido, no abrumar o confundir al personal queriendo mostrar toda tu versatilidad en una sola presentación. Apuesta por tu serie más robusta y adecuada para esta oportunidad, confía en que la presentación sea un éxito y te abra la puerta para poder exponer en el futuro otros aspectos de tu trabajo.
  1. Actualidad. Una carpeta de trabajos debe ser flexible y mantenerse al día con tu trabajo más actual. Cada cierto tiempo revisa tu portafolio y elimina aquellas piezas que se han quedado obsoletas bien porque no representan el nivel actual de tus habilidades técnicas o porque es una línea de trabajo que has abandonado y no te interesa promocionar.
  2. Orden. Tu carpeta de trabajo debe estar organizada pensando en optimizar la experiencia del usuario. Ten en mente la persona que va a ver tu obra y cómo presentársela de una manera ordenada, fácil y congruente. Puedes optar por agrupar las obras por temas, por técnicas, estilos o por su orientación (vertical u horizontal).
  3. Primera y última impresión. Ordena las obras de la manera en que quieras que sean vistas. Es especialmente recomendable que tu mejor obra sea la primera (no hay más que una ocasión de causar una primera impresión) y que sea tu segunda mejor obra la que cierre el portfolio para que la última impresión sea igualmente favorable.
  4. Personalización. Antes de presentar tu carpeta de trabajos asegúrate de haberlo adaptado a las necesidades de la persona u organización a la que se lo vas a mostrar. Debe ser relevante e incluir toda la información que creas conveniente o haya sido solicitada de antemano. Pregunta qué es lo que quieren ver y lo que debe incluir tu portafolio: formato de las imágenes, información, etc.
  1. Profesionalidad. Además de tu trabajo se te va a valorar a ti como persona con la que trabajar. Si quieres ser tenido en cuenta como un profesional actúa como tal y crea una carpeta de trabajos con una presentación cuidada que irradie profesionalidad. Sé exigente contigo mismo y presta atención a los detalles, desde la calidad de las imágenes y reproducciones de tu obra a los textos que las acompañan.