Cómo hacer que tus hijos lleguen a tiempo a la escuela

Un esfuerzo familiar

en cama
Por la mañana a veces es difícil dejar la cama. © Crazy80frog | Dreamstime.com

Sabes lo importante que es enseñar la puntualidad a tus hijos. Estás de acuerdo que necesitan estar en la escuela temprano todos los días. Sin embargo, a veces llegar a esta meta parece imposible.

Los pleitos, la flojera, la leche que se cayó, el desayuno que no agradó y el zapato de deportes que no aparece: por más que te jales los pelos y andes corriendo, estos y otros variables hacen difícil la vida matutina, y con frecuencia tal vez metas a tus hijos al coche por marchas forzadas solamente para ver otra vez que el reloj te traiciona.

Llegar tarde es frustrante para todos.

Entonces, ¿qué hacer para tener una mañana tranquila e ir a la escuela sin problemas?

Aquí hay algunos tips:

  1. Responsabiliza a tus hijos.

    La obligación de llegar a tiempo es de ellos, y tú estás para apoyarlos, pero no vas a moverlos por la fuerza. Ellos deben saber que es su deber cooperar en todo para que ellos cumplan con la expectativa.

    Por lo tanto, antes de entrar a la escuela, siéntate con ellos e invítalos a hacer un plan. “Tienen que llegar antes de las 7:50. Entonces, ¿qué harán ustedes para que esto suceda?”

    Demuestra a tus hijos que tú consideras sumamente importante este asunto poniendo consecuencias.

    En mi escuela después de 5 retardos los alumnos tienen que quedarse en la tarde a reponer trabajo perdido. En tu casa se puede quitar el tiempo perdido en la mañana a alguna actividad favorita (como la tele o un juego de video) en la tarde.

  2. Empieza desde la noche anterior.

    Para tener éxito en la mañana, hay que prepararse con una rutina nocturna que puede incluir estos elementos:

    • La ropa.

      Cada uno de tus hijos debe sacar toda su ropa limpia para el día siguiente y dejarla en un lugar accesible dentro de su recámara. Incluye calcetines, zapatos, guantes, botas y cualquier accesorio extra que se necesite por el clima o las exigencias del horario escolar.

    • El lunch.

      Antes de dormir, cada uno de tus hijos debe dejar su lonchera limpia en la cocina para empacar la siguiente mañana.

      Si tus hijos empacan su propio lunch, que chequen el refrigerador y la alacena para localizar los ingredientes y dejarlos en un lugar accesible para el otro día.

      Los contenedores con tapa, la botella para el agua y los cubiertos si se usan, deben estar juntos para no tener que buscarlos por la mañana.

    • La tarea.

      En la mañana, no se vale la búsqueda frenética en el internet de la información que tu hijo olvidó la noche anterior.

      Tampoco funciona voltear la casa al revés para encontrar la hojita que tan laboriosamente se trabajó y no se guardó.

      Y aunque puede ser efectiva una última repasada oral a los temas para el examen, no es buen hábito hacerlo por la mañana si no cuentan por adelantado con un tiempo libre (o sea, tendrán que levantarse unos minutos más temprano).

      Por la mañana, no permitas que tus hijos empiecen NADA de lo que no hayan hecho. Si la tarea no se hizo, es demasiado tarde y tendrán que enfrentar las consecuencias en la escuela.

      Por lo tanto, acostumbra a tus hijos a hacer toda su tarea el día anterior y guardarla en un lugar seguro dentro de su mochila para no pensar en eso por la mañana.

      Eso incluye encontrar el libro de la biblioteca que se debe, conseguir la firma de papá en la circular que hay que regresar, o cualquier otro encargo que tengan que llevar.

  1. El desayuno.

    Para evitar pleitos sobre lo que quieren o no quieren de desayunar, y asegurar que tú no te quedes viendo los platos fríos llenos de algo que tú preparaste y no se comió, hagan por adelantado un menú.

    Por consenso, que tus hijos escojan dos o tres opciones que siempre estarán comprometidos a comer. No se compliquen: cereal con fruta o yogurt, un huevo revuelto en un pan tostado o un bagel con jamón y queso es suficiente.

    Tus hijos no necesitan un desayuno gourmet diferente todos los días; ellos simplemente necesitan desayunar algo nutritivo para empezar su día escolar con energía.

  1. La salida.

    Pónganse de acuerdo sobre la hora de salir de la casa, y hagan un simulacro para medir cuánto tiempo necesitan para recoger el plato del desayuno, peinarse, lavarse los dientes y ponerse el abrigo.

    Tomando en cuenta este tiempo, programen la salida para la misma hora todos los días. A la hora de salir todos deben estar fuera, ya en camino a la escuela si se van caminando o dentro del coche con los cinturones abrochados si se van en carro.

  2. El reloj.

    Pon un reloj de pared en un lugar visible cerca de la puerta, y enseña a tus hijos a fijarse en la hora. Puedes anticipar los pasos de la rutina matutina diciendo por ejemplo, “Son las 7:00. Ya deben estar vestidos y listos para desayunar. Son las 7:25. En cinco minutos saldremos.”

  3. La actitud.

    Una actitud tranquila y positiva será el fruto del orden en la mañana. Evita los momentos angustiados de estar buscando cosas a última hora, y mandarás a tus hijos a la escuela contentos y listos para aprender.