¿Cómo funciona el streaming?

Streaming en Internet
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El uso de streaming es cada vez más común, con el incremento de poder de procesamiento de dispositivos y computadoras (CPU), mayor velocidad en redes (léase ancho de banda) y protocolos que permitan el procesamiento de la información. Incluso en redes sociales ya es algo que todos damos por sentado para ver contenido que comparten tus contactos. Incluso ya existe algo conocido como live streaming, que es el hacer una transmisión en vivo (esto es, no grabación) a través de Internet.

Si alguna vez te has preguntado cómo funciona esto del streaming, a continuación te doy una explicación general de cómo funciona (sin detalles técnicos):

  1. Un usuario accede a una página en Internet que ofrece contenido para streaming, como por ejemplo vídeo o audio (como Netflix, YouTube, TuneIn, por mencionar unos cuantos) y hace clic en un enlace para ver o escuchar el material que ofrecen. Esta página está alojada en un servidor de páginas de Internet, el cual sabe cuál es el archivo que le corresponde al contenido solicitado para streaming.
  2. El servidor de páginas de Internet le manda una solicitud a un servidor de contenido –o servidor multimedia–, el cual aloja físicamente a los archivos de audio, vídeo o cualquiera que sea el contenido específico solicitado. Estos archivos están en un formato de compresión, conocidos como códecs (codificadores/decodificadores), por ejemplo, para audio está Vorbis (enlace en inglés), MP3 o AAC y para vídeo se tiene H.264 y VP8. Estos archivos codificados se ponen en contenedores conocidos como bitstreams, varios de los cuales quizá ya conozcas, como son FLV (enlace en inglés), WebM, ASF (enlace en inglés), AVI (enlace en inglés) e ISMA. 
  1. El servidor multimedia utiliza entonces un protocolo de transporte para hacer el envío del contenido solicitado, el cual es dividido en pedazos pequeños y entonces realiza el streaming. El envío usualmente se hace directamente a la computadora del usuario, sin intervención del servidor de páginas de Internet. Esto es debido a los protocolos de transmisión, que para audio y vídeo deben hacerse en el orden correcto y en tiempo real (¡muy importante si quieres ver un vídeo en el orden correcto!), a diferencia de los protocolos de contenido de páginas, como por ejemplo HTTP, donde el orden en que llegan los componentes de una página no importa. Algunos de estos protocolos de transporte son RTP, RTSP, HLS (de Apple), HDS (de Adobe) y MPEG-DASH, entre otros. Además se utilizan protocolos de control como RTCP, por ejemplo.
  1. La computadora del usuario recibe el archivo del contenido solicitado y lo reproduce usando una extensión del navegador, un reproductor en el dispositivo del receptor o un reproductor de Flash, según sea el caso. Como se mencionó en el paso anterior, esta recepción no se hace en un solo archivo, sino que se hace en pedazos pequeños, lo que hace posible una reproducción rápida, sin necesidad de esperar, especialmente con contenido como vídeos en HD. Mediante técnicas de almacenamiento en búfer se busca tener una reproducción continua. El archivo original completo no necesita ser descargado en el dispositivo o computadora que lo lee, sino que solamente se descargan y se mantienen unos cuantos segundos del contenido mostrado (el búfer usualmente de unos cuantos segundos o menos).

No hay grandes riesgos documentados en cuanto a la obtención de malware mediante streaming, no obstante, es recomendable que tengas el cuidado de que las páginas de las que obtienes el contenido sean páginas legítimas y confiables. Los riesgos que se corren son mas bien relacionados al uso de ancho de banda y consumo de recursos, por ejemplo si tu plan de dispositivo móvil tiene un límite de uso de datos en red celular, streaming pudiera acabar rápidamente con ese límite.