Cómo evitar celos entre los hijos

Claves para tener una familia feliz

Uno de los sentimientos que más daño pueden hacer dentro de la familia son los celos. Y es que estos son muy frecuentes entre hermanos. Es muy habitual que aparezcan en los mayores con el nacimiento de los pequeños pero también es muy normal que cuando uno de los hijos llega a la adolescencia también surjan en el seno de la familia.

Lo que ocurre con los adolescentes es que se produce una situación que aunque no deja de ser lógica debe ser combatida por los padres.
La adolescencia es un momento complicado para todos. La mayoría de los adolescentes tienen cambios continuos de humor, se enfadan con frecuencia, se enfrentan a sus padres y, en general, tienen una actitud de rebeldía hacia el mundo que enfocan, casi siempre, en su papá y su mamá.Los padres de los adolescentes saben que se trata solo de una característica asociada a la edad de sus hijos pero las continuas discusiones y los habituales enfrenamientos consiguen agotar su paciencia con frecuencia. Y al mismo tiempo, cuando tienen hijos menores, la relación con estos continúa siendo fácil, los pequeños obedecen, no ponen en duda sus indicaciones, les siguen dando todo su amor incondicional…Todo ello hace que haya veces que la apariencia sea que los padres quieren más a los hijos pequeños porque con ellos se ríen, juegan… la apariencia es que disfrutan mucho más de su paternidad o su maternidad.Eso los hijos lo observan.
Los adolescentes pueden pensar que han perdido el amor de sus padres. Un amor que ellos necesitan tanto como sus hermanos pequeños. Y en esas circunstancias, muchos de los adolescentes que aún son incapaces de manejar con soltura sus emociones lo que hacen es redoblar su mal humor o sus enfrentamientos con los papás.
Así que la situación se hace aún más difícil. Cómo evitar los celos
  • Amor. El remedio más eficaz contra los celos es el amor. No hay duda de que los padres quieren a sus hijos pero hay veces que, incluso a los padres les cuesta demostrarlo, sobre todo con los adolescentes. Un ejercicio muy sano para que esto no ocurra es que los papás se repitan que aman a sus hijos y que en todas las ocasiones se encarguen de que estos lo sepan. Es muy frecuente que los niños pequeños lo pregunten cuando son reprendidos por sus padres: “¿Ya no me quieres?”, seguro que la mayoría de los padres han escuchado eso de sus niños y niñas. Un adolescente no va a preguntar eso nunca en voz alta pero es muy posible que sí lo piense o que sí lo sienta aunque no sea consciente de ello. Por esa razón, papas y mamás no deben olvidar que, como hacían cuando eran niños, al reprender a su adolescente cuando haya incumplido las normas, deben recordarle que le aman y explicarle que el posible castigo o el simple rapapolvo está motivado precisamente por ese amor, por el interés de que crezca sano tanto física como emocionalmente.
  • Autoestima. Los adolescentes con una buena autoestima no sienten celos. Aunque lo ideal es ayudarlos a reforzar la autoestima desde que son niños, en la adolescencia hay que multiplicar ese esfuerzo. Apoyarlos y felicitarlos con frecuencia por aquello que hacen bien, ayudarlos a ser positivos, estimular su creatividad y sobre todo demostrarles el amor que sentimos por ellos.
  • Tolerancia a la frustración. Es muy importante, también desde que son niños, que aprendan a tolerar la frustración y también durante la adolescencia hay que reforzar esa característica. Aprender a convivir con la idea de que no todo se puede conseguir, de que hay veces que fracasamos o que no logramos aquello que nos hemos propuesto o que queríamos es una de las claves para crecer de forma sana y para convertirse en un adulto feliz. Pero también es muy importante para que los hijos vivan en armonía dentro de la familia, para que disfruten de sus relaciones de hermanos y no sientan celos unos de otros.
  • Dedicarles tiempo. A pesar de las vidas tan ocupadas que llevamos hay que buscar la forma de dedicarles tiempo a los hijos. Es necesario dedicar un tiempo a pasarlo juntos, incluso cuando alguno de los hijos ha entrado en la adolescencia es muy recomendable buscar actividades que puedan realizarse en familia. Pero también hay que buscar tiempo para dedicarle a cada uno de los hijos en exclusiva. Eso refuerza los lazos entre padres e hijos y nos ayuda a saber mejor cómo le va a cada uno de nuestros hijos, cómo se siente, qué problemas tiene y cómo se enfrenta a ello. Y, sobre todo, hace que la relación entre el padre o la madre y cada uno de sus hijos se haga más estrecha y profunda.
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