Cómo escoger un estilo de yoga

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Hay estilos y prácticas de yoga para cada persona. Thomas Barwick/ Getty Images

Con el creciente interés en este lado del globo por los métodos de yoga y, (en menor medida) por la tradición espiritual yóguica, cada vez hay mayor variedad de escuelas y estilos por fuera de India. Algunos son clásicos: por lo general, espirituales y fieles a la tradición. Otros son más contemporáneos. Dentro de éstos últimos hay de todo, algunos más físicos y otros más profundos. Pero si se siguen sus principios esenciales, como la apertura interior, el no juicio, la no violencia, aunque no sean los estilos más auténticos, el yoga tendrá grandes beneficios en cuerpo y mente.

 

La historia del yoga tiene miles de años y, aunque es una tradición filosófica definida, también ha sido permeable a otras tradiciones espirituales, ramificaciones, adaptaciones e interpretaciones. Los diferentes "estilos" o escuelas de yoga, que han sido el resultado de estos procesos, tienen unas técnicas particulares, aproximaciones específicas a las posturas, maestros y gurús propios a los que rinden homenaje y contenidos filosóficos que destacan. Hay marcadas diferencias entre estilos de yoga.

El tipo de yoga al que nos acercamos es determinante para que conectarnos con la tradición y marca una gran diferencia en términos de la experiencia: no todas las prácticas de yoga son iguales. Es más, ni siquiera dentro de una misma tradición hay dos clases iguales, porque cada profesor tiene un estilo particular. De ahí la importancia de probar diferentes maestros y espacios. Pero el hecho de que sea importante, no quiere decir que sea decisivo.

Si no te gustó una clase, prueba otra, con otro profesor. Si definitivamente no te gustó el estilo, busca otro, o intenta una nueva escuela. Las diferencias entre una y otra pueden ser abismales. 

¿Cómo comenzar? Siempre, por con un profesor calificado en una clase de nivel básico, introductoria o para principiantes.

Si tienes conocidos que practican yoga, pídeles asesoría de dónde ir y por qué estilo comenzar. O simplemente descubre los centros de yoga cercanos y déjate llevar por la intuición. Te animo a probar diferentes variedades hasta que encuentres el que más se acomode a tus necesidades físicas, a tu forma de ser, al propósito por el cual quieres comenzar a hacer yoga, o a una etapa determinada de tu vida en la que te interese privilegiar algunos aspectos y objetivos.

La buena noticia es que hay tantos "estilos" de yoga físico y a la vez tantas formas de yoga que hay mucho qué explorar (pues no todas son prácticas físicas, también está la meditación, práctica central del yoga; los ejercicios de respiración, la relajación, además de formas de yoga, como el trabajo voluntario y el yoga devocional). 

Por ahora, concentrémonos en las asanas (posturas), la práctica central del yoga físico que viene del hatha yoga. Hay momentos en los que preferimos una práctica más mística y devocional, una en la cual se haga un trabajo físico exigente u otra más suave y meditativa. Yo personalmente me inclino por el hatha yoga clásico, pero pienso que mientras el yoga no pierda su esencia y su belleza, no hay un tipo de yoga que sea mejor que otro.

Por lo general, traen grandes beneficios. Las diferentes formas del yoga, aunque con métodos diversos, han mejorado muchas vidas y estados de salud. 

Cada uno de nosotros tiene algún tipo de yoga preferido pero es una elección muy personal y depende de lo que se busque, pero recuerda siempre que el yoga tiene un componente de expansión: ábrete a diferentes posibilidades. Sin embargo, mantén los ojos abiertos a aquellas versiones distorsionadas de prácticas a las que les dicen "yoga" pero que no son yoga. Estas formas falsas de "yoga" no tienen nada en común con los principios y prácticas tradicionales y pueden ser dañinas mental y físicamente al promover, por ejemplo, la competencia, la frivolidad o la ambición. Incluso, dentro de las escuelas tradicionales puede haber interpretaciones equivocadas.

Puede suceder que vayas a diferentes lugares e intentes diversos tipos de yoga antes de encontrar el tipo de yoga más adecuado para ti; aquel con el que te sientas más cómodo e identificado. O también que intentes algún estilo durante un periodo y luego pases otro, o que pruebes dos diferentes en un mismo momento.

Eso no debería ser problemático, pues en principio el yoga, sin importar cuál sea, tiene la misma raíz y no entra en conflicto entre sus diferentes manifestaciones. Yo, por ejemplo, practiqué hatha yoga en India, y luego kundalini, Satyananda, anusara y vinyasa, antes de quedarme con la tradición que se ha convertido en mi escuela y en mi práctica establecida, Sivananda (que, de hecho es hatha yoga tradicional). Hay tradiciones estrictas que no están de acuerdo con esto y te recomiendan quedarte siempre con la misma tradición, pero yo creo que el yoga debe ser abierto, tolerante y que todos los caminos nos llevan a la unión de mente, cuerpo y espíritu, mientras sea una práctica que respete los principios del yoga. 

Combinar estilos de yoga le puede mayor variedad a la práctica, aunque en el momento en que la tenemos establecida encontramos que ésta siempre estará en evolución, por más que se parezca, porque cada día es diferente. También encontramos que profundizar en el trabajo físico, mental y espiritual requiere constancia y compromiso. Cuando estamos compenetrados con una tradición esta nos llena lo suficiente como para no tener que seguir explorando, al menos por un tiempo. 

No sólo es importante descubrir cuál es el tipo de yoga que prefieres; también es clave encontrar un buen maestro. Un buen profesor de yoga debe ser alguien calificado, con quien te sientas inspirado, que te dé confianza y con quien tengas buena empatía. Puedes preferir profesores rigurosos y exigentes o amorosos y compasivos. Lo importante es que te sientas cómodo y motivado para hacer tu práctica con amor y crecer interiormente, pues el yoga debe ser un espacio amable y humanamente cálido.

 

Las escuelas de yoga más fieles a la tradición, sean nuevas o antiguas, hacen del yoga un estilo de vida. El yoga es una filosofía y una ciencia holística que, además de las prácticas, incluye una forma de ver el mundo y de actuar en él con apertura y conciencia. Vivir el yoga significa puede querer decir incorporarlo a la vida con su éticas y sus prácticas y caminos pero, en especial, adoptarlo como un camino de crecimiento hacia nuestro ser más auténtico, libre, pleno y compasivo. 

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