¿Cómo es una dieta pura para el yoga?

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Las alimentos puros son aquellos que alimentan, proveen energía vital y armonía interior. Ahaddini Maddetty/ Getty Images

La dieta de la tradición del yoga es esencialmente lacto-vegetariana. Prefiere el consumo de alimentos frescos, no procesados, cultivados en tierra fértil y preparados de tal modo que se conserven los nutrientes. Pero, además, es una alimentación pura, o "sátvica". Esto quiere decir que es una dieta basada en alimentos puros y que promueven la armonía interior. Una parte fundamental de la nutrición en el yoga es que tiene en cuenta los efectos de lo que comemos en nuestro cuerpo, mente y sistema energético.

Este es uno de los motivos por los cuales los yoguis son vegetarianos, y por lo cual no incluyen alimentos como los huevos, los ajos, la cebolla, el picante y la cafeína en su dieta. 

En realidad, todo el estilo de vida yóguico es de carácter sátvico, pues es la energía del equilibrio y la pureza. La energía sátvica es uno de los tres gunas: según la filosofía del yoga, es una de las tres fuerzas de la naturaleza. Está relacionada con un nivel de conciencia más elevado, por lo cual es la frecuencia donde estamos más cerca a la espiritualidad. Es en un estado sátvico cuando entramos en contacto con la conciencia universal, donde se despliegan cualidades espirituales como la sabiduría, la plenitud y la armonía. Nuestros pensamientos, nuestros hábitos, nuestras acciones, nuestras palabras, los ambientes de los que nos rodeamos y las energías que tenemos los yoguis a nuestro alrededor son sátvicas.

A medida que el ser humano evoluciona espiritual y mentalmente, comienza a preferir alimentos de carácter sátvico: aquellos que nos dan calma interior y que nutren el cuerpo. Una dieta sátvica quiere decir además que es una alimentación que aporta energía vital (prana) y que estimula las facultades mentales.

Al mismo tiempo, mantiene el cuerpo ligero y saludable, la mente clara y aguda. Específicamente, se basa en alimentos naturales, ricos en nutrientes, puros, de fácil digestión: los cereales, las legumbres, las semillas, las frutas, las verduras y los lácteos. Evitamos algunos alimentos determinados, porque de una forma u otra alteran nuestra paz interior, generan pesadez o enfermedad o contaminan nuestro sistema energético.

Las otras dos energías que componen el universo son rajas y tamas. Para efectos espirituales, ninguno de los dos extremos es ideal y por ello, la alimentación yogui los evita. Los alimento rajásicos y tamásicos afectan nuestra energía vital, nuestra calma interior, nuestra salud, y tienen un impacto en nuestros cuerpos sutiles, que es nuestra anatomía energética. Aunque la mayoría de los seres humanos mundanos prefieren la comida rajásica, también la comida tamásica es parte de nuestra dieta, y es la preferencia del hombre involucionado.

Alimentos rajásicos

Rajas está relacionado con la acción y estimula el sistema nervioso. De esta manera, hay alimentos rajásicos que estimulan la mente y que despiertan las pasiones animales. Estos pueden generar adicciones, ansiedad y energía ficticia (porque en realidad nos quitan energía).

También generan condiciones en el cuerpo, como desórdenes del sistema nervioso, presión arterial alta, endurecimiento de las arterias y aumento del ácido úrico. Dentro de este grupo están la cafeína, el té, el picante, las especies, los ajos, la cebolla y el azúcar en todas sus formas. Otros hábitos, como por ejemplo comer poco, tiene un resultado rajásico en nuestro organismo. Tenemos actividad interna pero con ansiedad.

Alimentos tamásicos

Tamas es comida impura y se relaciona con la inacción. En el otro extremo están los alimentos tamásicos (cosas pesadas, putrefactas o fermentadas) que generan letargo, pereza y hasta depresión. Disminuye las capacidades mentales y genera una pérdida de propósito de vida. Dentro de esta categoría están las carnes animales, los huevos, los enlatados, los fritos y los alcoholes.

Así como comer poco es rajásico, comer demasiado tampoco es bueno. Aunque hayamos consumido alimentos sátvicos, fáciles de digerir, naturales y nutritivos, si comemos en exceso tendremos un declive en nuestra energía. Muchas personas se quejan de sentir sueño después de comer y tiene que ver con las cantidades de comida ingeridas.

Las carnes contaminan nuestro cuerpo y mente

La dieta de los yoguis es sátvica, es decir que es nutritiva y pura. La elección de alimentos busca mantener el cuerpo con energía, puro y bien alimentado y la mente aguda y serena. Las carnes animales generan no sólo inercia en el cuerpo por lo difícil y larga que es su digestión (generando letargo), sino que son además rajásicas (hiperestimulantes) porque contaminan nuestras emociones y pensamientos. Somos más proclives a la actividad mental y no sólo eso, sino que puede presentarse pensamientos negativos y estados interiores como la confusión, ansiedad, los celos, la ira, la tristeza o la la depresión. La carne animal estimula nuestra mente y genera inestabilidad emocional. Además de esto, creemos que los animalitos nos transmiten las emociones que sintieron en vida, como el temor, el dolor y la angustia ante la muerte.

Lo que comemos y nuestros hábitos nutricionales generan un impacto en el entorno, en nuestra salud y, aunque no lo tengamos presente, en nuestras emociones y nuestra psicología.

Fuentes:

-The Sivananda Yoga Center, The Sivananda Companion to Yoga. Fireside, New York, 2000.

-Parragon, The Book of Yoga, Parragon Books Ltd, Bath, 2002.

-Fraser Tara, Total Yoga. Duncan Baird Publishers, London, 2007.