¿Cómo es la descarga de un desfibrilador interno o DAI?

Para algunas personas es muy desagradable para otros es una vivencia soportable

Descarga desfibrilador interno DAI
El desfibrilador automático implantable actúa haciendo una descarga para detener la frecuencia cardíaca. Ian McKinnel | Getty Images

La palabra descarga no deja indiferente a ningún portador de desfibrilador automático implantable o DAI.  Solo ellos conocen la sensación de una descarga eléctrica. Una acción que se produce cuando el corazón entra en taquicardia ventricular, un tipo de arritmia muy peligrosa que puede derivar en una muerte súbita.

Descarga del DAI

Ante una descarga se describen sensaciones muy diferentes. Muchos personas coinciden en tener una sensación “desagradable”, especialmente antes y después de la sacudida.

Algunos sienten un mareo, otros no pierden el conocimiento en ningún momento. Algunos lo describen como un “latigazo” y otros pacientes como un calambre, parecido a una patada en el pecho, que para muchos se soporta bien. Suele ir precedido por “dificultad respiratoria, fuertes palpitaciones, dolor en el pecho, y una mejora inmediata”, nos cuenta Alfonso.

Para Pablo, “la sensación que tienes es como si fueras a toda velocidad y de repente frenas de golpe. El cuerpo se estremece entero, personalmente yo no sufro dolor, es más bien impresión y susto”.

Sin embargo, después de la descarga muchos pacientes sienten dolor en el pecho durante unos días. También hay descargas pequeñas, como un “ligero desvanecimiento”, que dan escalofríos y son ligeramente percibidas. Suelen durar poco tiempo (unos 30 segundos).

“La descarga en principio no tiene riesgo, pero cuando dan taquicardias muy rápidas con bajada de presión se puede producir un síncope y caer siempre es un riesgo. Puede pasar en cualquier situación. Pero se tiene más riesgo sin DAI que con él”, señala la cardióloga, Carmen Ferrer.

Como explica Pablo, “los médicos me decían que en esos segundos me tirara al suelo para evitar una mala caída, pero el pánico no te deja reaccionar. Sabía que sufría una arritmia y esos dos segundos lo único que pasaba por mi mente era el deseo de que el DAI funcionase. Una vez abiertos los ojos, lo que sentía era una inmensa alegría porque había funcionado".

Ante la descarga

Lo que más varía es la actitud ante la descarga. Algunas personas lo viven como algo positivo porque cuando el desfibrilador interno actúa parando la taquicardia. Saben que el dispositivo de cardioversión les está salvando la vida y lo aceptan. “No me ha dado ninguna descarga en dos años que llevo con él. Me lo pusieron por un síncope del cual recupere sola. Siempre se vive con el miedo de que te dé la descarga, pero también tienes que pensar que es para salvar tu vida, y darle las gracias”, nos explica María una portadora de DAI.

Pero para otros a veces es difícil aprender a vivir con él: sienten pánico solo al nombrar el tema. “Durante un año me daba pánico que funcionara el DAI y me diera una descarga. Ahora lo tengo menos presente. Pero que me pueda dar una descarga, a día de hoy me sigue preocupando”, nos cuenta José.

La incertidumbre

Lo que da más miedo es la incertidumbre. Las descargas siempre cogen por sorpresa. “No saber que te está pasando es lo peor. En ese momento crees que te mueres”, comparte Julia.

Para Pablo “lo que sentía era pánico, como un tigre agazapado en los arbustos que nunca sabes cuándo te atacará. Las arritmias ventriculares eran impredecibles, y sabía que perdía el conocimiento en dos segundos, con lo que miraba siempre por donde iba, si había escaleras, etc”.

“Yo había tenido dos descargas aisladas y no me daba miedo. Me daba un pequeño mareo y la descarga me recuperaba inmediatamente. Hace unas semanas tuve siete descargas seguidas y ahora le tengo pánico. No sé cómo voy a reaccionar cuando tenga otra”, nos dice Sandra.

“En todas las descargas excepto en una, perdí el conocimiento por lo que tenía muchísimo miedo y vivía en un estado de ansiedad permanente”, nos dice Lucía, con miocardiopatía dilatada que tuvo que ser trasplantada en el 2014, y ahora vive feliz con su nuevo corazón.

Las tormentas eléctricas

Normalmente el dispositivo está ajustado a unas pulsaciones límite dependiendo del caso entre 160 y 200 pulsaciones por minuto (ppm).

Cuando el corazón entra en taquicardia ventricular, el DAI actúa haciendo una descarga para detener la frecuencia cardíaca acelerada.

Hay personas que llevan diez años con dispositivo y nunca han sufrido una descarga, otros son menos afortunados y tienen al menos un par de episodios al año, incluso cinco. Pero lo peor son las tormentas eléctricas.

La ansiedad

Después de sufrir una tormenta ventricular, algunas personas caen en una depresión. La angustia y la incertidumbre esperando que se produzca la desxcarga en cualquier momento hacen que el paciente no pueda seguir una vida normal. Como cuenta Sabina, la mujer de Juan, “hasta que al año le dio su primera descarga y a partir de ahí vinieron muchas...y entonces cogió pánico, auténtico terror. Recuerdo una descarga que le dio en UCI, en la que alcanzo 267 pulsaciones y fue tal el chispazo que se elevó de la cama literalmente. A mí me sacaron y yo pensé que él había perdido el conocimiento, pero no fue así. Al mes vino la tormenta ventricular y ahí cayó en una profunda depresión”.

Las descargas fantasmas

Laura, la mujer de Pedro, paciente con síndrome de Brugada al que su DAI se le había roto el cable y le dio una tormenta eléctrica con 24 descargas nos explica que “después de aquello empezó a tener extrasístoles diarias. Nos pusimos en manos de un psiquiatra que le diagnosticó shock postraumático, depresión y ansiedad. Gracias a él, mi marido salió de la depresión aunque todavía toma medicación para la ansiedad. Su estado de nervios y ansiedad le provocaba descargas fantasmas que él creía reales haciéndole saltar de la cama por la noche. El cardiólogo nos dijo que gente que había tenido 4 o 5 descargas seguidas solía tener después descargas fantasmas”.

Agradecidos al DAI

La mayoría de portadores del desfibrilador interno están agradecidos de llevarlo. “Creo que la vida me ha dado otra oportunidad al recuperarme del síncope de muerte súbita y que el bichito este (DAI) me la va a salvar en un momento dado”, dice María.

A pesar de todo, Sandra también reconoce que “el DAI me da la oportunidad de recuperarme, pero ahora me da miedo. Intento ser racional y controlarlo”. Incluso para Laura, después de pasar todo el sufrimiento de su marido con las descargas fantasmas “aun así estoy contenta de que lleve el DAI sopeso pros y contras, y me quedo con los pros que son muchos”.

También piensa así Domingo, incluso después de la experiencia desagradable que vivió mientras iba en bicicleta que le dio varias descargas "pero me salvó la vida y estoy muy agradecido por llevar el DAI" o Felipe, un paciente de 50 años con miocardiopatía hipertrófica obstructiva que tuvo una descarga de 35 julios que le hizo saltar de la silla mientras esperaba en la sala de espera del médico, “un mes después todo ha cambiado, cada día me siento mejor. He cambiado de costumbres: he cambiado mis actividades para estar más tranquilo y salgo a pasear una hora al día”.

Como aconseja Alejandro, uno de los administradores del grupo de Facebook Orgullo DAI, quien sufrió en su día una tormenta eléctrica llegando a veintinueve descargas en media hora “adopta una actitud positiva ante la vida, si no has sufrido descargas puede que no las tengas, disfruta cada día de la vida y no pienses en el mañana”.

Referencia:

Entrevistas a pacientes con DAI.

Entrevista Dra. Carmen Ferrer, PhD, especialista en Cardiología. Asociada al Hospital de Sant Joan Despí Moisès Broggi (Barcelona). Colaboradora del Club Coronario ACARD.