Cómo darle un masaje sensual a tu pareja

El masaje, placentero y delicioso
El masaje, placentero y delicioso. George Doyle / Getty Images

El masaje en pareja no solo es un placer. También estrecha el vínculo entre ambos, pues es una forma de comunicarse sin palabras, de estar juntos sin la presión o las expectativas de la vida cotidiana o los encuentros sexuales. Durante un masaje, la persona que lo recibe se puede relajar por completo, ponerse en manos de su pareja y confiar plenamente en ella. El que lo realiza disfruta del placer de dar amor y bienestar.

Ambos están presentes el uno para el otro.

La preparación

· Por supuesto, lo primero es encontrar un lugar tranquilo. Si hay niños en casa, la “operación masaje” puede parecer tarea imposible, pero no lo es. Llévalos con los abuelos o contrata a una canguro durante una tarde. Ellos también agradecerán ver a sus padres relajados y felices. Luego, despejen el espacio de trastos o ropa por planchar y desconecten el teléfono. El mundo podrá sobrevivir una hora sin ustedes.

· Aunque suene muy tópico, la luz suave y el ambiente perfumado son tremendamente relajantes y sensuales. Solo necesitas una vela o una lámpara de mesa (que puedes cubrir con un fular color rojo o pastel) y una barrita de incienso de lavanda, mirra o nag champa. Un poco de música clásica, chill out o de sonidos de la naturaleza a volumen moderado pone el toque final. Vigila también que la temperatura sea cálida, ya que quien recibe el masaje se puede enfriar con facilidad.

· Elige un aceite de almendras o de semilla de uvas, a los que puedes añadir unas gotas de un aceite esencial a tu gusto. También existen aceites especiales para masajes eróticos, con efecto frío o calor, e incluso algunos de sabores que se pueden lamer. Lo importante es que sea un aceite graso que se deslice con facilidad.

Por cierto, recuerda que el aceite no se vierte directamente sobre el cuerpo, sino sobre las manos de quien da el masaje, asegurándose de que estén calientes. Y un detalle práctico que agradecerás: coloca una toalla sobre las sábanas para que no se manchen de grasa.

El masaje

· Pídele a tu pareja que se tumbe boca abajo y se asegure de estar cómodo, sin tensiones en el cuello o las lumbares. Colócate a su lado o a horcajadas sobre sus caderas de tal modo que tú también estés a gusto, y pon las manos en su espalda o sus hombros. Tómate unos segundos para entrar en contacto con él y con su energía. ¿Qué crees que necesita? ¿Está cansado, dolorido, preocupado, estresado?

· Deja que tus manos comiencen a moverse de forma instintiva. Recuerda que no eres una masajista profesional ni tienes que seguir unos pasos establecidos. Tampoco te preocupes por si lo haces mal. En este tipo de masajes cuenta más la intención que la técnica.

· Puedes empezar por la cabeza. Desliza tus dedos por su cabello, traza círculos con los dedos, tírale del pelo con mucha suavidad.

· Después, puedes bajar por la espalda, los hombros y los brazos. No olvides masajear las manos, que acumulan mucha tensión porque se pasan el día trabajando.

También son muy relajantes las caricias en la zona lumbar. Si tu pareja tiene alguna lesión o contractura, no hagas mucha presión en la zona porque podrías empeorarla.

· Acaricia también sus glúteos, muslos y piernas. Insiste en las pantorrillas y los tobillos, antes de pasar a los pies, que tal vez sean la zona donde más placer produce este tipo de masaje.

· Si se ha quedado dormido o está a punto, pásale suavemente una toalla para limpiar el aceite sobrante, tápale, y déjale descansar. Si no, pídele que se dé la vuelta y continúa el masaje por la parte frontal. Empieza por su cara y continúa acariciándole el pecho, el vientre, las caderas, la parte interna de los muslos… son zonas tremendamente sensibles, y no solo en las mujeres. Incluye también los genitales, pero sin intención de que se excite para practicar sexo.

Cómo tocar

· Con la práctica, aprenderás a dejar que tus manos se expresen y transmitan placer, amor, ternura, relax… Te ayudará observar y escuchar a tu pareja: cuándo se relaja más, qué te dice (después del masaje) que le gusta, en qué momentos suspira de placer o respira profundamente. De todos modos, esta breve guía de los distintos tipos de toques te será muy práctica:

· En zonas pequeñas o delicadas, como la cara, la cabeza o las manos, trabaja recorriendo la geografía de tu pareja con los dedos y presionando con las yemas, especialmente usando el dedo pulgar, con el que puedes trazar círculos (en la palma de la mano, en las sienes o en la nuca).

· En la espalda, cuello y hombros aplica toques muy amplios: amasa con los dedos, desliza las manos de arriba abajo o hacia los lados, presiona con la mano… Alterna los movimientos intensos con otros muy suaves, y utiliza las uñas también para rascar su espalda o rozarle muy ligeramente.

· En brazos y piernas, son muy placenteros los movimientos de deslizamiento, largos, enérgicos y envolventes. No olvides la parte interior de los brazos y los muslos, que son muy delicadas.