Cómo crear un jardín amigable para la vida silvestre

Un zorro cachorro toma sol en un jardín amigable para la vida silvestre.
Un zorro cachorro toma sol en el jardín. Martin Pickard/Getty Images

La especie humana está acaparando prácticamente todo el espacio donde podría vivir la fauna nativa: cada día convertimos más terreno en ciudades, eliminando el hábitat para los animales originarios del lugar. Las poblaciones de insectos y animales polinizadores disminuyen cada vez más, poniendo en peligro nuestro alimento y economía. Pero hay maneras de convivir un poco más con la naturaleza y dar un pequeño espacio para los animales nativos.

Tú puedes ayudar haciendo tu jardín o patio más amigable para la naturaleza con los siguientes pasos:

Provee alimento

Siembra una variedad de plantas nativas, incluyendo flores que dan néctar para polinizadores; hierbas con follaje que sirve de alimento para herbívoras, insectos benéficos y larvas; arbustos que dan frutos pequeños para alimentar a las aves; y árboles con los frutos, semillas y nueces que consumen los animales nativos. También puedes incorporar comederos para ayudar a que los animalitos sobrevivan el invierno cuando la comida es escasa.

Proporciona agua limpia

El agua es un recurso vital para mantener la vida, pero frecuentemente las únicas fuentes de agua en las zonas pobladas ya se encuentran contaminadas. Debido a esto, los insectos y animales nativos se debilitan y se enferman porque no encuentran el agua suficiente y la que encuentran está sucia. Un pequeño lago, una fuente o un baño para pájaros provee agua en temporadas secas y también agrega un toque decorativo a tu jardín.

Pequeños charcos cerca de la base de un arbusto ayudan a sostener las poblaciones de ranas, salamandras, tortugas, libélulas, abejas y mariposas. Cambia el agua frecuentemente y evita que se estanque, así evitas la reproducción de zancudos y mantienes el agua limpia para los animales benéficos.

Ofrece protección

Los animalitos necesitan sentirse seguros para mantener su bienestar y poder criar su prole.

Ellos también sufren por el estrés y eso afecta su salud. Crea escondites con setos, arbustos de denso follaje, áreas con pasto alto, montones de leña, árboles secos o cualquier estructura que ofrece protección de los depredadores y de las inclemencias del tiempo.

Evita los productos tóxicos

Los fertilizantes, herbicidas, pesticidas, venenos y la mayoría de los productos de limpieza son tóxicos y pueden afectar desproporcionadamente a los animales nativos. Por ejemplo, las abejas son altamente sensibles a una clase de insecticida llamada los neonicotinoides, y las ranas y salamandras son los primeros que se mueren cuando el agua o el suelo está contaminado. Maneja las plagas de una manera sustentable, usando herbicidas no tóxicos y plaguicidas naturales. Limpia tu casa con productos eco-amigables y evita el derrame del cloro y los productos de petróleo al suelo. Mantén un suelo vivo y saludable con fertilizantes naturales como la composta o el té de lombriz. Actualmente hay alternativas ecológicas para todo, ¡utilízalas!

Elimina las fuentes de contaminación

Aparte de las fuentes de contaminación que siempre consideramos (como la contaminación del aire), hay otros tipos de contaminación que son muy comunes pero que poco consideramos.

¡La luz y el ruido excesivos también contaminan! Puedes crear un jardín hermoso pero si tienes las bocinas apuntadas al jardín a todo volumen, los animales no se sentirán seguros ahí y se alejarán. El silencio y la oscuridad son una parte importante de lo que imparte tranquilidad a la vida silvestre. Minimiza la iluminación artificial y el ruido innecesario lo más que se pueda.

¡Disfruta tu jardín!

Una vez establecido, tu jardín te proporcionará horas de tranquilidad en un pedacito de naturaleza. Podrás observar insectos y animales que poco frecuentan las otras partes de la ciudad. Habrás creado un lugar verdaderamente especial.