Cómo controlar tus celos de las exparejas de tu pareja

La tortura de los ex

Max Patrone, Flickr

Convengamos que para tener celos de las exparejas de tu pareja tienes que ser celoso. Sin embargo hay un matiz sutil que hace que este tipo de celos sea aún más torturante que el que puedes sentir por las relaciones de amistad o de trabajo actuales de la persona que amas. Los ex vienen a ser como fantasmas, son indominables e incontrolables.

Los celos bien analizados pueden parecernos una tontería.

Te ha elegido a ti, entre todos los demás seres del planeta, y si su ex es su ex es porque decidió no elegirla más, o porque la relación se terminó por alguna razón de peso. De todos modos los celos por el pasado de tu amor te torturan y no sabes qué hacer para controlarlos. Vamos a darte algunos consejos para solucionar tu problema.

Fuera celos irracionales

Fíjate si estás siendo celoso en esta relación en particular o has sido celoso en todas tus relaciones. ¿Puede ser que tus temores y sospechas, que los fantasmas que te acosan, sean nada más que una exagerada alarma de tu mente? Quizá es tu autoestima o un problema que necesitas resolver con ayuda psicológica.

Si hay un patrón de celos en todas tus relaciones, no son los otros los que tienen un problema, eres tú. Tienes que solucionarlo porque no es tu pareja la que puede devolverte la seguridad en ti mismo. Busca en tu pasado o en tus miedos internos y alivia el dolor por un padre que te abandonó, un ex que te dejó por otra o cualquier otro trauma que esté minando la confianza que debieras tener en tu pareja.

Analiza los hechos objetivamente

No caigas en la auto profecía cumplida. Si quieres ver una falla, un engaño, buscarás detalles que te lleven a creer que eso es así, aunque no lo sean. Por ejemplo, si llamas a tu pareja por teléfono y no atiende, puedes pensar que no lo hace porque no quiere, está con otra persona, salió de casa y no te avisó… pero en realidad está en el baño, en la ducha o con los auriculares puestos escuchando el último CD que le regalaste.

Intenta mantener la cabeza fría. ¿Por qué has llegado a la conclusión de que la persona que dice amarte saldría corriendo para estar con otra persona con la que ya terminó una relación previa? Si detectas realmente que algo está pasando, debes preguntar para quedarte tranquila y no alimentar más inseguridades. "Te llamé, amor, pero no te encontré" seguramente invita al otro a decirte por qué no pudiste comunicarte. Analiza la respuesta y, probablemente, te sonrías ante tu inseguridad previa.

Conversa tus miedos y dudas

Todas las parejas deben conversar para conocer lo que el otro quiere y espera de ellos. No podemos asumir que nos comprendan en todo momento y situación y que entiendan nuestras aprensiones y miedos si no los conocen. Del mismo modo es importante que el otro sepa cuál es nuestro mecanismo de confianza y dónde saltan las alarmas.

Si, por ejemplo, te tortura que tu pareja guarde todavía fotografías de su ex en un cajón, dile que te incomoda verlas. Pregúntale por qué aún están dando vueltas por la casa y dile que preferirías que las guarde (no le obligues a tirarlas, son parte de su pasado) en un lugar más privado donde no tengas que verlas. Conversar abiertamente aleja los fantasmas.

Quizá lo mejor que se puede hacer es preguntar y hablar con sinceridad de las relaciones pasadas sin pedir detalles. ¿Por qué terminó la relación anterior? De este modo tendrás también una ayuda al conocer las causas de una ruptura anterior, podrás entender mejor los miedos que tu pareja, seguramente, también tiene.

Consulta con quien te pueda ayudar

Si tus miedos y tus dudas acerca de las relaciones pasadas de tu pareja te siguen atormentando, busca ayuda profesional. Pedir consejos a personas que puedan ser tan celosas o inseguras como tú, no te servirá de nada.

Un profesional puede ayudarte aumentando tu autoestima y haciéndote ver cuáles son tus errores de juicio y el porqué de tus temores. Tu pareja puede acudir a alguna de tus sesiones para colaborar contigo. Después de todo, eligió tu amor por encima de todas las otras opciones que el mundo le ofreció… ¿No?