Cómo controlar la memoria para poder olvidar

El psicólogo Gerd Thomas, de la Universidad de Lund, ha mostrado, mediante investigaciones con neuroimágenes, que podemos controlar nuestra memoria del mismo modo como podemos controlar nuestros impulsos motores (por ejemplo, controlar el impulso de recoger un objeto que nos lanzan) y conseguir olvidar lo que queremos olvidar.

Los investigadores pidieron a los participantes que trataran de olvidar determinados hechos.

Los electroencefalogramas mostraron que al intentar olvidar se activaban en el cerebro las mismas partes que se activan cuando contenemos un impulso motor. Los autores concluyen que, del mismo modo que podemos contener un impulso motor, podemos entrenar nuestros cerebros para olvidar.

Ser capaces de olvidar algo puede ser beneficioso cuando se trata de experiencias desagradables, de hechos pasados tristes o de acontecimientos cuyo recuerdo nos hace sentir mal de un modo u otro.

El problema es que esforzarnos por olvidar algo puede traer a veces consecuencias negativas. Es cierto que podemos contener un impulso motor (por ejemplo, no recoger un objeto que nos lanzan), pero el deseo de recogerlo seguirá apareciendo. Es decir, aparece el impulso, aunque controlemos el comportamiento. Del mismo modo, los recuerdos pueden seguir apareciendo por mucho que nos esforcemos por olvidar. Sabemos también que a menudo las emociones reprimidas u "olvidadas" se acaban manifestando en forma de reacciones fisiológicas y síntomas físicos.

Diferencia entre represión y olvido

Los sujetos del experimento se entrenaban para olvidar datos neutros, lo cual no es lo mismo que tratar de olvidar sucesos traumáticos o emocionalmente perturbadores. Olvidar no es lo mismo que reprimir. El olvido es más bien un "dejar pasar", una falta de interés en algo, es la consecuencia de no prestar atención a algo porque no te apetece, no te interesa o te aburre.

Esa falta de interés y de atención acaba trayendo consigo el olvido de manera natural.

En cambio, cuando tratamos de reprimir algo, de forzarnos a olvidar algo perturbador o traumático, estamos haciendo todo lo contrario. Se trata de algo que capta nuestra atención al 100% dada su intensidad, no es algo que "resbala" sobre nosotros por falta de interés, sino que más bien se adhiere a tu cabeza y te arrancas, a veces con desesperación o con violencia. Tratar de reprimir algo no es, por tanto, una falta de atención por desinterés, sino más bien una atención intensa que no se sostiene sino que se rompe, se interrumpe violentamente porque sientes que no lo soportas, porque no lo quieres soportar, no lo quieres ver y no lo quieres sentir. Esto no produce olvido sino que tiene el efecto contrario: le da más fuerza al recuerdo.

Dos mecanismos para olvidar

Por tanto, el mecanismo que utilizamos para olvidar sucesos neutros no puede ser el mismo que el utilizamos para olvidar sucesos perturbadores o traumáticos. Para olvidar un suceso neutro o no demasiado perturbador, puede bastar con esforzarse para olvidar y, como demostraron los investigadores, cuando más veces lo hagas, más fácil te resultará olvidar definitivamente.

Es una estrategia que puede servir de gran ayuda para olvidar ciertos acontecimientos que no te generan un excesivo malestar.

Pero para olvidar un suceso especialmente perturbador o traumático debemos hacer algo que resulta paradójico y quizás contraintuitivo, y es sostener la atención en dicho recuerdo cada vez que aparece, mantener esa imagen en tu mente, observándola, sin hacer nada más, hasta que se desvanece por sí sola. Cuantas más veces la sostengas hasta que se desvanezca por sí misma, más fuerza irá perdiendo, hasta empezar a ser lo bastante poco importante como para que el olvido pueda hacer su papel.

Son, por tanto, dos estrategias de olvido muy diferentes. Ambas están a tu disposición, pero es importante que sepas cuál conviene aplicar en cada momento.

En este artículo encontrarás más información sobre cómo sostener contenidos mentales desagradables para hacer que pierdan fuerza: Cómo el mindfulness puede ayudarte a superar tus problemas emocionales.