Cómo controlar la caída del pelo

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Mientras te lavas o peinas el cabello, lo primero que notas es su caída. Puede que lo veas tirado en toda tu casa y hasta en tu propia oficina. Y aunque este problema es más común de lo te imaginas, es bueno que te informes sobre lo que podrían ser las causas.

Si tu pelo comienza a caerse de forma repentina, esto podría deberse a una mala alimentación, enfermedad, reciente anestesia o al consumo de ciertos medicamentos.

También por causas hereditarias o a trastornos hormonales, como por ejemplo si has tenido un embarazo o quizás te encuentres en la etapa de la menopausia.

Se estima que hay 100,000 folículos pilosos (cavidad tubular que contiene la raíz del cabello) y en promedio se pierde de 50 a 100 cabellos por día. Conforme pasan los años, así también tendemos a perder un mayor número. Y no se diga si el problema surge tras haber pasado por una situación estresante y meses después observas que se te cae demasiado. Tu médico, aparte de aconsejarte que tomes las cosas con calma, puede llegar a recomendarte vitaminas, hierro o un champú para frenar la caída.

Debido a que el cabello está compuesto de un tipo de proteína, es aconsejable que incorpores a tu dieta alimentos como vegetales, carnes magras, lácteos, huevos, nueces, cereales y frutas. El agua también es fundamental para mantenerlo hidratado.

¿Pero por qué se te cae el pelo?

Pues bien, tu cabello crece de acuerdo a un ciclo, lo que se llama ciclo capilar o piloso. El folículo puede llegar a contraerse, lo que hace que el cabello se acorte y pierda su grosor. Cada folículo está sujeto a su propio ciclo capilar de manera genética. Puede ocurrir que, por diversos motivos, los ciclos capilares se agoten y como consecuencia se caiga el cabello.

La alopecia es la pérdida anormal del cabello y afecta a más hombres que mujeres. Hay varios tipos y una de ellas es la alopecia androgénica o calvicie común, la cual es hereditaria. Asimismo, la alopecia areata se caracteriza por parches de calvicie en el cuero cabelludo, barba y cejas. En este último caso hay tratamientos pero puede que no sean totalmente efectivos.

Para tu tranquilidad, tu condición puede estar relacionada con la frecuencia con la que te secas y lavas el cabello, o bien, el tipo de champú o productos químicos que utilizas para el blanqueo, coloración, alisado o permanente. Recuerda que no te beneficia ponerte un producto en exceso, ni tampoco abuses de las secadoras o planchas de pelo.

Cuida tu cabello y aprende a lavarlo, secarlo y peinarlo de la manera adecuada. ¿Escuchaste alguna vez decir a tu bisabuela que era bueno cepillarse unas 100 veces el cabello por la noche? Si lo haces así estarás acelerando su caída y hasta provocar las horribles horquillas.

Puedes encontrar en la farmacia lociones, champús o ampollas que ayudan a la circulación sanguínea de la raíz o los folículos pilosos. Asegúrate de que su efectividad está probada y que en realidad regulan los ciclos capilares.