Cómo combinar colores

Reglas básicas para combinar colores

Mezclar colores
Mezclas y combinaciones de colores en una paleta de pintura a la acuarela. Floating Ink

Combinar colores con éxito es uno de los puntos clave a tener en cuenta en cualquier diseño. ¿Cómo elegir qué color usar de entre una amplia gama de matices y valores? ¿Cuáles quedan bien juntos? ¿Cuáles chocan y hacen daño a la vista?

Cómo combinar colores

Cuando se combinan colores hay que tener en cuenta que estos no tienen valores absolutos, sino que la percepción de un color está influida por sus colores adyacentes.

Es decir, un mismo color se verá distinto dependiendo de los colores que lo rodeen. Ahí reside la complejidad de combinar colores.

Un diseño multicolor puede ser armonioso o disonante.  La armonía se obtiene del equilibrio, más o menos dinámico, de los elementos de una composición. Al ser coherente el conjunto se refuerza su sentido de unidad. Son composiciones en las que los colores pegan, funcionan bien juntos. Es decir, resultan atractivos y agradables a la vista.

El efecto contrario de estridencia se produce cuando las tensiones entre los elementos están descompensadas, cuando uno o varios elementos disonantes dentro del conjunto no permiten que se forme su unidad. Es el caso de las composiciones en las que los colores se matan, chirrían, quedan mal. Estas disonancias molestan y saltan a la vista.

Reglas básicas para combinar colores

Con el desarrollo de la teoría del color se han ido proponiendo una serie de reglas y esquemas armónicos para combinar los colores.

No son unas normas escritas en piedra que haya que seguir invariablemente dejando a un lado la creatividad, pero conocer estas combinaciones frecuentes ayuda a entender las relaciones entre los colores y uno tiene más control sobre el resultado final de una composición que cuando se pone a mezclar colores a tientas y sin un propósito previo.

Un mismo esquema -y sus variantes- se puede adaptar a cualquier color (primario, secundario, terciario, neutro, cálido, frío, etc.), por lo tanto a partir de las mismas normas se pueden crear una infinidad de paletas de colores.

Tampoco hay por qué limitar la paleta de una composición exclusivamente al número de colores propuestos en un esquema. Estas reglas se pueden aplicar de una manera jerárquica en vez de excluyente. Es decir, no hay por qué limitar los colores de una composición a los dos o tres o cuatro que proponga una armonía o contraste, sino jerarquizar el diseño para que un esquema en particular sea el dominante.

Una de las estrategias para crear el orden y equilibrio de colores dentro de una composición es precisamente dar diferente peso e importancia a los colores que se emplean. Compaginar un color (o una gama de colores) dominante al que se han de subordinar los demás, con otro de acento (también llamado tónico) y un tercero que medie entre ambos.

En ocasiones ocurre que varios esquemas de color distintos se compaginan a la vez en un mismo diseño. Por ejemplo, si la gama múltiple de colores que se emplea abarca el amarillo anaranjado, el amarillo y amarillo verdoso, la paleta contará con la armonía de los colores análogos y el contraste de colores fríos y cálidos.



Al final se trata de asimilar estos esquemas de colores como fórmulas básicas que funcionan para conseguir ciertos efectos. Sirven de orientación para quien tiene problemas al combinar colores de manera efectiva, pero la manera de explotarlos al máximo es ser flexible en su aplicación y no imponerse restricciones innecesarias que limiten la experimentación.

Más información sobre los colores

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Psicología del color

Vocabulario sobre el color