Cómo afrontar la muerte de tu pareja

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Primeras reacciones ante la muerte de la pareja

ID: 442336. © Lisa F. Young | Dreamstime.com

La muerte de tu pareja es uno de los momentos más difíciles de tu vida. No hay nada
que puedan decirte, nada que puedan aconsejarte que disminuya el dolor que
tienes. Es una experiencia intransferible, cada ser humano ama, reacciona y
hace el duelo de una forma diferente.

Hay puntos en común, sin embargo, esperables en el doliente. Las emociones son tan fuertes que puedes llegar a sentir miedo, a pensar que quedarás debajo de ese peso inmenso de tu pena. Todos tus sentidos están más alerta, el tiempo se descoloca y no tiene el mismo sentido. Tu físico se consume porque no tienes interés en nada que no sea procesar y entender lo que ha pasado. Una parte de tu vida, de tu persona, ha desaparecido y, aunque la razón lo ha entendido, tu corazón no puede comprenderlo.

Por tanto el primer paso es dejar que se acomode la terrible noticia en tu corazón, sin forzar el proceso. Necesitas entender que puedes sentir bloqueo, enojo, ira, tristeza, depresión, alivio, desapego, sentimientos de irrealidad. Todo esto es normal, cada una de estas reacciones son procesos que necesitas para entender cómo te sientes. Todo tu sistema emocional ha sido devastado, tienes que aprender a sentir de nuevo. No sientas que no debes pasar cualquiera de estos procesos, todos y cada uno de ellos son naturales, no te prohíbas, no te censures. Llora, llora todo lo que tengas que llorar, deja que salga el dolor, que se exprese. Grita, insulta, sé libre para descargarte. Necesitas esto para poder seguir adelante. No es momento de cuidar de los demás, es momento de cuidarte tú. No hay tiempos definidos. Sana despacio, con cuidado, sigue tu ritmo, permítete el sufrimiento y el duelo.

Te vas a preguntar una y mil veces por qué, qué podías haber hecho para evitarlo, te vas a culpar y te vas a castigar hasta que te des cuenta de que nada hay que cambie la realidad y que no hay nada más que el duelo para aliviar tu pena natural

Has perdido a tu ser amado, tienes derecho a estar triste.

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La muerte y los otros

ID: 1439626. © Andrey Andreev | Dreamstime.com

La muerte es un tabú para los occidentales. Te vas a dar cuenta de que fuera de las palabras de pésame, los otros no saben cómo actuar ante tu dolor. Tenemos miedo a la muerte y no sabemos cómo tratar, qué decir frente a la persona que está transitando el peor de los momentos. No hay nada que los demás puedan decirte que te consuele. Te van a decir cosas para ayudarte que te van a sonar increíblemente ridículas, la primera es "¿Cómo estás?". Te dan ganas de llorar, "¿Cómo voy a estar? ¡Estoy mal! He perdido al amor de mi vida".

Vas a escuchar cosas como "Está en un mejor lugar ahora", "Ha dejado de sufrir", "Quisiera que sigas adelante", "Te acompañamos en el sentimiento"... y vas a sentir que son palabras vacías. No está mal que sientas esto, es muy difícil ponerse en tu lugar. Todas estas personas quieren que te sientas mejor, quieren que sientas alivio cuanto antes y dicen y hacen lo que consideran mejor.

Si necesitas el consejo profesional de un psicólogo, acude a terapia. Quizá esa persona sí pueda entender y ayudarte a procesar la pena.

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Sentimientos y sensaciones del duelo

ID: 686436. © Dreamstime Agency | Dreamstime.com

Vas a sentir cosas muy definidas. Sensaciones físicas y emociones diferentes a las que habitualmente conocerás en tu vida. Como te he dicho antes, todo esto forma parte de tu proceso de duelo. Elaboras un camino para no morirte de tristeza, aprendes a caminar sin tu pareja. Todo duele, el corazón, el alma y el cuerpo.

La tristeza, la melancolía, la depresión, el enojo, la rabia, la culpa, el llanto incontenible y repentino, la apatía, la desgana, la amnesia temporal y puntual, los cambios de humor exagerados, la fobia social, el miedo a la soledad, el sentimiento de irrealidad, la falta de voluntad, la enorme sensación de vacío, el miedo al futuro, la sensación de locura, el dolor que no disminuye, los pensamientos recurrentes, el pensamiento fantasioso (si hubiera hecho esto otro... si no hubiera ocurrido así...), hasta el odio por el que se ha ido. Todo cabe. Todo es natural.

Tu cuerpo también está somatizando todo lo que pasa, se duele con el alma. Puedes sentir cosas como tensiones musculares, dolor en el pecho (literalmente te duele el corazón), sensación de ahogo, de nudo en el estómago o la garganta (tu cuerpo no quiere alimentarse, está demasiado triste), insomnio, ataques de pánico, dolor de cabeza, problemas alimenticios, desórdenes estomacales, cambios bruscos de peso, falta de concentración, olores y sonidos fantasma.

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Primeros pasos para sanar del duelo

ID: 467748. © Cindy Jenkins | Dreamstime.com

Solo tú puedes empezar a ayudarte para aliviar el duelo. La muerte del ser amado es una herida abierta, siempre te va a quedar una cicatriz pero tienes que seguir viviendo. Necesitas cuidar de ti, no te apresures, date todo el tiempo que necesites.

Permítete la tristeza pero no dejes que reine en tu vida. No te recluyas. Pasados los primeros días intenta volver a alimentarte de un modo regular y saludable, pasea al aire libre, deja que el clima te haga sentir ubicada en tiempo y espacio, eso te ayuda a sentir y a salir de la apatía. Intenta que tu vida esté lo más ordenada posible, que tengas tiempo para descansar, para trabajar y para estar contigo misma.

Si eres una persona religiosa, reza, si no lo eres, haz alguna actividad que te conecte con tu yo interno, yoga, meditación, etc.

No te aísles, deja que los otros se acerquen, comparte con ellos tu dolor, verbaliza, habla, cuenta lo que pasó tantas veces como lo necesites. Revisa con ellos, o a solas, las fotos y recuerdos con tu pareja. Busca el apoyo de familiares y amigos cuando estés lista. Pide un tiempo a solas cuando lo necesites. Busca ayuda profesional si sientes que la carga es demasiado grande.

Cuidado con las adicciones, desde el café en exceso, el cigarrillo, las drogas legales o no, hasta el alcohol. Es muy fácil en este momento caer en una de ellas.

Permítete vivir tu dolor, no te pongas tiempos para salir del duelo, cada persona vive su proceso de forma única e independiente.

Permítete también sentir cierto alivio con el paso del tiempo, es muy común sentirse culpable porque el dolor disminuye. No estás siendo desleal, no estás olvidando, tu cicatriz emocional está sanando, volverás a vivir de modo pleno pero eso no quiere decir que tu amor por tu pareja haya terminado, siempre va a estar ahí. La vida no será igual, será diferente. Cambia tu forma de hacer esas pequeñas cosas, hay que aprender a vivir de nuevo, tú puedes hacerlo.