Comer poca sal también es peligroso

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Muchas personas son conscientes de los efectos a la salud de comer demasiada sal. La sal de mesa es responsable de una buena cantidad de problemas de salud, y  la mayoría de las personas consumen sal en exceso —la cantidad recomendada de sodio se estima entre 1.5 y 2.3 gramos de sodio (más o menos entre 3 y 5 gramos de sal), dependiendo de factores como edad, condiciones de salud y masa corporal.

También es interesante saber que el consumo de sal está vinculado con las estaciones: la dieta invernal debe ser más rica en sal y grasas, alimentos horneados y preservados;  en comparación con la dieta de verano, en la cual se deben preferir alimentos frescos, más ligeros y con menos sal.

Si bien nuestro cuerpo requiere una presión arterial ligeramente más alta durante la temporada de frío, donde la sal y las grasas de la dieta juegan un papel importante, esto no es razón para confiar en que podemos comer en Navidad sin cuidar nuestra salud.

 La sal y la diabetes

Existen estudios que han encontrado un vínculo entre la presencia de sodio en la sangre y el buen funcionamiento de la insulina. Según estos estudios, una dieta baja en sal podría dar como resultado resistencia a la insulina, una condición en la que las células del cuerpo reducen su capacidad para reaccionar a la insulina en la sangre, lo que resulta en un incremento en la cantidad de insulina liberada, y una exposición más prolongada a los efectos tóxicos de la glucosa.

La resistencia a la insulina tiende a causar diabetes, si no es atendida o corregida. Quizás este vínculo entre la sal y la resistencia a la insulina explique el hecho de que los diabéticos suelan desarrollar presión alta.

No mejora más el corazón por comer menos sal

Si bien hay un vínculo entre la hipertensión y los problemas cardíacos, y entre el consumo de sal y la hipertensión, resulta que no hay una evidencia clara que reducir la sal en la dieta mejore la salud de quienes tienen riesgo de un accidente cardiovascular.

Y aún más, eliminar por completo la sal no es, en términos de salud cardíaca, más sano que comerla con moderación, y en cambio sí puede causar otros problemas (como presión arterial baja.

Hay estudios que han encontrado, de hecho, un aumento en la mortandad en personas que modifican su dieta, una vez que un problema cardíaco es comprobado. Si bien estos resultados son polémicos y no son generalizados, podrían estar vinculados con el hecho de que además de reducir la sal, se reducen las calorías con miras a bajar de peso, pues existen mitos peligrosos en torno al sobrepeso y la salud.

La sal ayuda a controlar el nivel de colesterol y triglicéridos

Las personas que cambian a una dieta baja en sal, tienden a desarrollar un aumento en los niveles de triglicéridos y colesterol de baja densidad. Estos aumentos de agentes dañinos en la sangre, son considerados más graves que el efecto que tiene el bajo consumo de sal en la reducción de la hipertensión.

 

Mucha sal causa presión alta; poca sal, presión baja

Si no tienes problemas de presión alta, pero consumes poca sal, puedes causar presión baja, la cual es igual o más peligrosa como la presión alta.

La presión baja puede causar cansancio, frío, confusión, problemas respiratorios, palpitaciones, náuseas, diarrea y pérdida de conocimiento.

 

La sal y la presión arterial, una historia más compleja

Muchas personas que padecen presión alta siguen una dieta rica en sal, pero también hay personas que comen cantidades no recomendadas de sal y que no padecen estos síntomas. Esto, debido a que la sal no es toda la historia. La presión arterial depende de la salud de los riñones, de la cantidad de agua que bebemos, del potasio que ingerimos, de la calidad de nuestro sueño y de nuestros niveles de estrés, entre otros factores.

Bajar moderadamente los niveles de sal puede ser buena idea si acostumbras comer más de cinco gramos de sal al día. Eventualmente, mejorarás tus papilas gustativas, disfrutarás más tus comidas y te sentirás más tranquilo.

Pero teme menos al riesgo de una indulgencia de sal que de una dieta que no la coma. Y recuerda también que muchos alimentos, como las carnes rojas o las conservas, ya contienen sodio, por lo que podrías estar incluyendo sal en tu dieta sin tocar jamás el salero de la dieta.