Comer carne responsablemente

Cómo cuidar la salud sin ser vegetarianos

Foto © [procsilas / Flickr]

Cualquier nutriólogo responsable te dirá que el consumo de carne y productos animales es irresponsable e innecesario para llevar una dieta sana en nuestros días. Pero si somos honestos, muchos de nosotros encontramos imposible sustraernos de este hábito y procuramos encontrar, entonces la forma más sana posible de seguir comiendo carne.

Los argumentos para las prácticas omnívoras son un empeño en mantener este gusto por la carne animal, que se remite a cientos de generaciones atrás, que lo instalaron en nuestro código genético (las dietas del tipo sanguíneo sugieren que hay personas más propensas a comer carne que otras).

Sin embargo, defendemos esta necesidad con otros argumentos, que no siempre son ciertos.

El más común es la necesidad de consumir proteína animal. Nuestro cuerpo utiliza la proteína que obtenemos de la carne para producir aminoácidos, que a su vez se reconstruyen en proteínas aptas para el ser humano. Este proceso es desgastante para el cuerpo, y muchas veces es nocivo, porque la digestión de proteína animal genera acidez, flora bacteriana nociva y daño al hígado.

En cambio, la dieta vegetariana ofrece los aminoácidos en estado simple, y siempre pueden obtenerse todos los ingredientes necesarios para fabricar las proteínas que necesitamos si incluimos en nuestra dieta diaria tanto cereales como legumbres.

El amaranto, además de múltiples propiedades, es el único alimento no animal que contiene todos los aminoácidos que el cuerpo necesita.

 

Argumentos del vegerianismo

 

Los argumentos más comunes a favor del vegetarianismo son:

  1. Matar a un animal es un acto salvaje. El problema de este argumento es que la mayoría de los consumidores de carne están completamente desconectados de la forma en que los animales que consumen murieron. Los compran empaquetados, plastificados y en un ambiente sanitizado. Además, las plantas merecen la misma empatía y el reconocimiento de su muerte cuando son consumidas.
  1. Las condiciones antinaturales en que se desarrolla la industria de la carne. Si bien es cierto que, por todo el mundo, las técnicas de crianza de animales para el consumo humano concentran las pulsiones y actividades más miserables de la raza humana, no muy distinto es el resto de la cultura alimentaria. Es responsabilidad del consumidor asegurarse de que la carne que consumen esté libre de hormonas, contaminantes y en responsabilidad con el medio ambiente, de la misma forma que todos debemos preocuparnos por las condiciones en que fueron cultivados nuestros vegetales.

 

La mejor forma de comer carne roja

 

Se estima que más del 40 por ciento de los antibióticos producidos en Estados Unidos se dan a ganado, cerdos, aves y peces de granja. Administrados de forma preventiva, la mayoría de estos antibióticos son desechados por el ganado y terminan en los mantos acuíferos; el resto, se conserva en grasas y otros tejidos del animal, y llegan hasta nuestro organismo cuando los consumimos.

En nosotros, estos antibióticos destruyen lactobacilos y producen acidez crónica.

Además, el ganado del mundo está expuesto a pesticidas, herbicidas y hormonas, que recorren la cadena alimenticia hasta nosotros.

Las carnes de vaca y de cerdo son particularmente indigestas. Sus grasas inhiben las secreciones gástricas y demandan un excesivo trabajo del hígado. Se les relaciona con aterosclerosis, enfermedades coronarias y problemas de colesterol. El cerdo está directamente vinculado con el hígado graso, la cirrosis y el cáncer de colon (conoce los efectos de la

Aparte de los animales en vida salvaje, la única carne roja de granja que es completamente segura para el consumo humano es la carne de cordero. Está menos expuesto a las prácticas violentas del resto de la industria cárnica, y su grasa es fácil de digerir. Además, el cordero contiene enzimas que estimulan el sistema circulatorio.

Si consumes carne roja, procura seguir los siguientes consejos:

  • Haz que tu porción diaria no supere el tamaño de un paquete de cartas.
  • Evita combinarla con carbohidratos simples como pan, tortilla o papas, así como con leche y sus derivados (lee sobre los males que causa la leche a la salud).
  • Evita los embutidos. Además de contener exceso de sal, contienen nitritos y glutamato monosódico, aditivos que debes evitar.
  • Evita cocinarla en exceso. La carne contiene enzimas que ayudan a su digestión pero mueren cuando se exponen al calor. Además, las proteínas se deforman y se vuelven inservibles en temperaturas altas.
  • Acompaña tu carne con col fermentada, mostaza, rábano, jengibre fresco o chiles verdes. Estos ayudarán a tu cuerpo a producir los químicos necesarios para descomponer la carne.