Cinco puntos para adoptar el yoga como forma de vida

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Tan importante como la práctica de posturas, ejercicios de respiración y relajación, es el pensamiento positivo. ©Lorraine Boogich/ Getty Images

Varios maestros de la India han venido a Occidente a difundir la sabiduría del yoga. Entre ellos está Swami Vishnudevananda, discípulo de Swami Sivananda Saraswati y fundador de los Centros de yoga Sivananda. Swami Vishnudevananda fue un extraordinario hatha yogui, quien se encargó de llevar a todo el mundo las enseñanzas de Swami Sivananda y sistematizó el complejo sistema del yoga en cinco puntos básico, para ser aplicados en la vida contemporánea de una manera sencilla y eficaz.Estos cinco puntos parten del yoga como forma de vida y tienen en cuenta preceptos que vienen del hatha yoga el raja yoga, el Bhagavad Gita, los textos clásicos de la tradición filosófica india y el Vedanta.

Una práctica de yoga clásico debe contener los tres primeros puntos. Pero, esencialmente, cualquier persona que esté interesada en profundizar en la tradición deberá meditar con regularidad, pues la meditación y el pensamiento positivo conforman el eje del yoga como método de autoconocimiento, limpieza, crecimiento interior y plenitud.

Además de esto, deberá hacer algunos ajustes en su alimentación, ya que el yoga requiere una alimentación sátvica y vegetariana. Esto quiere decir, el no consumo de carne animal, por el respeto al precepto ético de ahimsa (no-violencia), y sátvica, que quiere decir que, además de ser una dieta simple y nutritiva, mantiene el cuerpo limpio, con energía, y la mente clara.

Posturas de yoga

El yoga clásico ve en los “ejercicios de yoga” (posturas, o asanas en sánscrito), una manera de fortalecer el cuerpo, de calmar la mente y de abrirnos a la vida espiritual. Como otros estilos de yoga que incorporan trabajo físico, busca a través de las posturas la prevención de enfermedades, la apertura de canales energéticos y chakras, la salud de la columna vertebral, la flexibilidad, el fortalecimiento de los músculos y de los órganos internos, además de aclarar la mente y aumentar el bienestar, entre numerosos beneficios.

El cuerpo físico se considera fundamental para desarrollar cualidades mentales y espirituales, por lo que se debe mantener en buena forma si se quiere alcanzar una vida plena y una realización espiritual. El sistema de Sivananda, creado por Swami Vishnudevananda, por ejemplo, sintetiza los beneficios del hatha yoga en doce posturas, que están siempre presentes en una práctica de yoga de esta escuela.

Las doce posturas básicas que incorpora la práctica en la escuela de yoga Sivananda son la parada de cabeza (Sirshasana), la parada de hombros (Sarvangasana), la postura del arado (Halasana), la postura del pez (Matsyasana), la pinza o flexión hacia adelante (Paschimothanasana), la cobra (Bhujangasana), el saltamontes (Shalabhasana), el arco (Dhanurasana), la torsion dorsal (Ardha Matsyendrasana), el cuervo (Kakasana) o el pavo real (Mayurasana), la pinza vertical (Pada Hasthasana) y el triángulo (Trikonasana). Además de estas posturas, la práctica incluye cantos, pranayama, saludos al sol, hay algunos ejercicios adicionales y variaciones y para finalizar, una relajación.

Respiración

La respiración adecuada que se menciona como uno de los cinco puntos del yoga según Swami Vishnudevananda se refiere a los ejercicios de pranayama y a la respiración completa, también llamada respiración completa (la respiración consciente, lenta y profunda, que utiliza los pulmones en toda su capacidad). La respiración completa es nuestra respiración natural y nos llena de vitalidad, además de ayudarnos a estar más serenos y abiertos mentalmente.

Los ejercicios de pranayama se practican en las escuelas de yoga Sivananda y en otras tradiciones de yoga con diversos fines, entre ellos: aclarar y calmar la mente, reducir el estrés y la tensión en el cuerpo, aumentar la energía y prevenir enfermedades.

Los ejercicios de pranayama básicos que se incluyen en la práctica diaria son Kapalabhati y Anuloma Viloma. El énfasis en la respiración está ligado a la ciencia yóguica más tradicional, pues a través de la respiración controlamos el flujo de prana, la principal energía vital, que permite controlar la mente y es una puerta a estados de conciencia superiores.

Relajación

Cada práctica de posturas de yoga debe concluir con una relajación. Además de esto, la relajación es una práctica en sí misma para la tradición de yoga. Esta relajación es mental, física y en últimas espiritual. Los ejercicios de relajación se incorporan a la práctica porque reestablecen el sistema nervioso y ayudan a prevenir las angustias, la fatiga y el agobio del mundo exterior. Muchas veces, nuestro cuerpo consume toda su energía en algún episodio negativo que enfrentamos durante el día y nos sentimos totalmente exhaustos.

Esto incluso puede generar dolores corporales y, a largo plazo, enfermedades.

La relajación nos restablece y, además, el yoga nos reprograma para que podamos reaccionar con mayor serenidad ante las dificultades de manera que no nos hagamos daño a nosotros mismos con episodios de ira o ansiedad. La relajación recarga el cuerpo de vitalidad y disminuye el consumo de energía, que se dispara con la sobreestimulación de los sentidos, las tensiones, el mal humor y las preocupaciones. Esta reducción en el consumo de energía en el cuerpo y la pausa del discurso mental fomentan las facultades naturales de sanación del cuerpo.

Alimentación

La dieta es uno de los puntos que enfatiza el yoga, y también el sistema desarrollado por Swami Vishnudevananda, pues destaca la gran influencia que tiene la dieta en nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu. Los alimentos, tanto su calidad como su naturaleza tienen una incidencia en nuestros pensamientos y en nuestra estabilidad emocional. También se trata de un aspecto fundamental en relación con lo que sucede en nuestro cuerpo: determina en gran medida nuestros niveles energía, los nutrientes que obtenemos, la limpieza interna del cuerpo y, en términos generales, nuestra salud. La dieta lactovegetariana que sugiere el yoga es natural, simple, fácil de digerir y rica en nutrientes. Se parte de la base de que los alimentos con mayor cantidad de prana (energía vital) son los alimentos de origen vegetal. 

Además, es los yoguis son vegetarianos porque los alimentos deben respetar el principio de ahimsa, no violencia, que es una razón más para evitar el consumo de carne animal. La carne, además, tiene un efecto negativo en nuestra mente, porque la estimula negativamente y nos hace más propensos a la inestabilidad emocional. Esto se enmarca en que la alimentación yóguica es sátvica, es decir que son alimentos que conducen a la paz interior y evita elementos sobreestimulantes, tóxicos o que resten energía al cuerpo. Algunas de estas restricciones son carnes, huevos, cebolla, ajo, azúcar, té o café, alcohol.

Meditación y pensamiento positivo

Para el yoga tradicional, la meditación y la manera como nos relacionamos con nuestra propia mente es la práctica central. Podría decirse que todas las prácticas mencionadas anteriormente nos conducen a que haya una meditación más profunda. La meditación es una manera de autoconocimiento, de calmar la mente, de crear espacio para actuar con objetividad y no reaccionar, de crear una distancia con nuestros pensamientos, que usualmente generan limitaciones e infelicidad. También es a través de la meditación que se logra progreso espiritual.

La meditación es también la práctica más importante del raja yoga y del hatha yoga. A través de la práctica meditativa diaria, se está en un estado de quietud tal que encontramos mayor calma y bienestar y, según el yoga, podemos ver nuestra verdadera esencia, el Ser. La meditación contribuye también al mejoramiento de la calidad de vida, a los procesos naturales de sanación del cuerpo, al manejo del estrés.

La meditación es un camino a través del cual además reflexionamos sobre nuestra vida y decidimos incorporar valores espirituales. También cambiamos patrones negativos de pensamientos por pensamientos positivos. Para el yoga, los pensamientos tienen energía y generan un impacto en nosotros mismos, en nuestro cuerpo, en nuestra propia vida y en el entorno. El pensamiento positivo nos sana y libera, además de aumentar nuestra vibración.