Cinco pasos para mejorar tus posibilidades en una entrevista de trabajo

Cuando se trata de hablar de entrevistas de trabajo, a todos nos entran unos nervios de espanto, por todo lo que nos jugamos. Nos invaden las dudas sobre las preguntas que nos harán, sobre cómo reaccionaremos si tenemos que negociar en esos momentos, sobre nuestra primera impresión, etc.

 

No hay duda de que, para salir airosos de cualquier entrevista, el mejor consejo es estar lo más preparado posible.

Estar preparado no pasa solo por haber investigado la empresa, haber practicado las preguntas más comunes, sino también por la actitud que debemos mostrar en un momento tan importante. La actitud no solo se refleja en tu lenguaje corporal o en lo que llevas puesto, sino en tu predisposición mental durante la entrevista.

 

Para mejorar nuestra actitud y obtener lo que queremos de tan ansiado encuentro –una oferta-, podemos adaptar ciertas estrategias que emplean los negociadores profesionales. Estas estrategias se pueden resumir en cinco pasos fundamentales:

  1. Escuchar atentamente.- Mucha gente aun confunde el escuchar atentamente con la mera actividad física de abrir los oídos y entender lo que nos dice el entrevistrador. Esta escucha pasiva es la que abunda en las aulas de muchos colegios, en las que un profesor habla y habla, y solo dos de los 40 alumnos prestan atención. ¿Te acuerdas de la última vez que alguien te contó algo y, al par de minutos, ya se te había olvidado de todo lo que habías escuchado? Pues nos pasa a todos, a muchos durante la entrevista de trabajo. ¿Por qué? Pues porque nuestra voz interior no te deja escuchar atentamente lo que oímos. Esa voz está repasando todo lo que has estudiado acerca de las respuestas que has practicado. Intentamos anticipar la que será la siguiente pregunta, sin prestar la mínima atención a la conversación que se desarrolla en esos momentos. Y, aunque no lo creas, muchos de los entrevistadores se dan cuenta de ello. Por ello, debes concentrarte en tu siguiente entrevista para lograr quedarte en el momento, apagar esa voz en tu cabeza y analizar con detalle cada palabra y señal del entrevistador.
  1. Empatía: ¿Qué es la empatía y por qué es importante en una entrevista de trabajo? La empatía es la capacidad de una persona para entender exactamente de dónde viene el entrevistador; es decir, qué es lo que realmente siente. Un entrevistador, muchas veces, trata de buscar cualquier señal para eliminarte de la lista de candidatos. Una vez que se sienta cómodo con tu profesionalidad y no pueda descartarte por cualquier detalle, comenzará a adentrarse en la fase de descubrimiento. Intentará descubrir si realmente encajarías en la cultura corporativa, si de verdad eres capaz de hacer todo lo que has incluido en tu currículum. Si escuchas de forma activa, te darás cuenta de los problemas que la empresa intenta resolver con tu contratación, de las cualidades que más enfatiza, de las reacciones a cada una de tus respuestas.
  1. Conexión: La conexión entre el entrevistador se establece después de que tú has logrado entender lo que realmente busca la otra persona. Al demostrarlo con tus respuestas y lenguaje corporal, el entrevistador comenzará a sentir confianza. Confianza en que entiendes realmente de lo que el trabajo se trata, de lo que busca la empresa... en esos momentos, tus probabilidades de conseguir la oferta han ascendido considerablemente. Si el entrevistador utiliza frases como, “veo que has entendido exactamente al candidato que necesitamos”, “eso es realmente lo que buscamos”, “me alegro de que hayas elaborado esa respuesta” demuestran el inicio de una conexión basada en la escucha activa y en la empatía.
  2. Influencia: A partir de establecer la conexión, tienes la oportunidad de comenzar a influir la decisión del entrevistador. Frases como “te escucho...” “te has ganado mi atención” demuestran que has llegado al lugar deseado. Es como cuando alguien nos introduce un producto o servicio de una manera tan beneficial para nosotros, que nos dejamos llevar, enviando un mensaje de “véndeme, aquí estoy, soy todo oídos.” Hasta que no llega ese momento clave, tus posibilidades de influenciar su decisión son casi nulas.
  1. Cambio de actitud: Y, si le ha gustado tu forma de presentarte, habrás logrado un cambio de actitud. A lo mejor incluos has superado algún prejuicio u obstáculo mental  en el entrevistador e incluso has podido eliminar las posibilidades de los demás candidatos.

Recuerda que el entrevistador desarrolla una labor dura y con mucha presión. Tiene que decidir el candidato más cualificado para esa posición. No solo no deberías darle ningún motivo para eliminarte de la lista antes de tiempo, sino que además debes lograr que para el final de la entrevista esté dispuesto a hacerte una oferta en esos mismos momentos.

 

También te puede interesar