Cielos oscuros contra la contaminación lumínica

La importancia de los cielos oscuros para el turismo astronómico

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Rastro de estrellas alrededor del Polo Sur en una imagen tomada en el desierto de Atacama (Chile) en mayo de 2014. ESO/B. Tafreshi

El modo de vida que acostumbramos con cielos escondidos por edificios y noches iluminadas con electricidad resulta cómoda, pero no deja de ser una sinrazón que causa numerosos inconvenientes ecológicos. Y no sólo debido a la contaminación ambiental por el uso de energías fósiles o nucleares. Tanto humanos como animales y plantas transforman sus hábitos adecuados a los ciclos biológicos naturales por conductas que conllevan la pérdida de la referencia nocturna.

La noche es importantísima. Gracias a ella el hombre evolucionó adaptándose a los ciclos naturales del calendario celeste. Pero la luz artificial en las ciudades ha conseguido que olvidemos el fascinante mundo que se abre tras la barrera de luz. De hecho, la contaminación lumínica está creciendo a un ritmo del 4%, mucho más rápido que la población. Se ha convertido, pues en un gran problema para el planeta como observamos en una imagen nocturna de nuestro planeta.

La contaminación lumínica

Los astrónomos rechazan la contaminación lumínica definiéndola como "la luz artificial que brilla que no es ni querida ni necesitada". Entre los problemas que se señalan como consecuencia de esa contaminación (iluminación defectuosa, que no significa poca) destacan accidentes; despilfarro de dinero público; perturbación del sueño de los vecinos; destrucción de la fauna; impacto ambiental. Y sobre todo, entorpece la labor de astrónomos y el disfrute genuino de los ciudadanos de sus cielos nocturnos.

Una comisión de la Unión Astronómica Internacional (UAI) trabaja para proteger los mejores puntos de observación de las estrellas que se encuentran en la Tierra, no solo de la luz, sino de cualquier interferencia electromagnética. En 25 años nos quedamos sin cielos oscuros en Europa y América si no se limita y cambia el modelo de crecimiento y utilización lumínica.

El derecho universal a un cielo oscuro

Pero existen asociaciones de astrónomos y aficionados que actúan elaborando leyes y recursos para invertir la tendencia del despilfarro luminoso. En 2007 se elaboró en unas conferencias promovidas por la UNESCO en la isla de la Palma (Canarias, España) la Declaración sobre la Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a la Luz Estelar (Declaration in Defence of the Night Sky and the Right to Starlight) que establece que "un cielo nocturno no contaminado que permita disfrutar de la contemplación del firmamento, debe considerarse como un derecho inalienable de la Humanidad al igual que otros derechos ambientales, sociales y culturales".

En la actualidad, la UNESCO contempla que los lugares de interés astronómico puedan declararse patrimonio mundial. Entre los propuestos para tal reconocimiento se incluyen los casos denominados "Ventanas del Universo" para el reconocimiento y protección de los principales observatorios avanzados: Canarias (Observatorio Roque de los Muchachos en la isla de La Palma y el Observatorio del Teide en Tenerife), Norte de Chile (Cerro Tololo y Cerro Pachón) y Hawaii (Observatorio de Mauna Kea).

Turismo astronómico y astroturismo

Pero esa conservación se debe extender a otros segmentos que no son solo investigación científica. Disponer de un buen cielo y de servicios turísticos ha dado lugar a un tipo de turismo cada vez más demandado: el turismo astronómico (también llamado astroturismo y turismo estelar), que con propuestas sostenibles atrae numerosos visitantes que a su vez generan riqueza en esas zonas por regla general despobladas.

Leyes contra la contaminación lumínica

La lucha para conseguir una racionalización del derroche energético y la contaminación lumínica ha conseguido algunos éxitos como la de Arizona (EE.UU.) de 1988, que se convirtió en la primera ley estadounidense que protege el cielo para la observación astronómica (Sky Law).

España, el mismo año, regulada en 1992, aprobó una ley pionera (que ha servido para la redacción de otras normas similares) para las islas Canarias que consigna cuatro preocupaciones:

  • la contaminación lumínica, para lo que se regula la iluminación de exteriores en la Isla de la Palma y la parte de la isla de Tenerife que tiene visión directa desde la isla de La Palma.
  • la contaminación radioeléctrica, para lo que se establecen bajos niveles de radiación electromagnética para que no provoquen interferencias en los equipos de los observatorios.
  • la contaminación atmosférica, para reducir la cual se controlan aquellas actividades que puedan degradar la atmósfera en el entorno de los observatorios.
  • las rutas aéreas, para lo que se minimiza el tráfico aéreo sobre los observatorios evitando interferencias por rutas aéreas.

Por su parte Chile ha desarrollado la "Norma Lumínica" y Hawai una ordenanza específica en los mismos términos para el Observatorio de Mauna Kea. Lake Tekapo en Australia pose una ordenanza de 1981, pionera en su tipo.

En la actualidad son numerosas las iniciativas promovidas en otras zonas y que ya abarcan a cuestiones como la iluminación inteligente, como la ley contra la contaminación lumínica aprobada en la Región de Lombardía (Italia).

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