Chía, quinua y linaza para el control de la diabetes

Semillas milenarias para el control de tu diabetes

Quinua, linaza y chía
Semillas que formaron la base alimentaria de civilizaciones antiguas, hoy día consideradas súper alimentos. Foto © Getty Images

Civilizaciones antiguas consumían en su base alimentaria semillas que hoy día son consideradas súper alimentos por su valor nutricional y potencial para ayudar en el tratamiento de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2. Estas son la quinua, la linaza y la chía.

Qué es la quinua y cómo beneficia a la diabetes

La quinua es una semilla cultivada desde hace más de seis mil años por las civilizaciones Incas.

Su cultivo se originó en la zona de los Andes desde Colombia hasta el sur de Chile. Hoy se cultivan a nivel mundial más de tres mil variedades de quinua siendo la blanca, la roja y la negra las más populares.

Las formas de preparar quinua son tan variadas como la semilla misma. La quinua se cuece como grano y puedes comerla como cereal, sumarla a las sopas, junto a vegetales y en ensaladas. Su tiempo de cocción es de aproximadamente 20 minutos. La quinua es fuente de aminoácidos, vitaminas, minerales, grasas esenciales y fibra. Es tan rica en aminoácidos que puede ser sustituto de la carne.

Un estudio reciente demostró que la quinua es rica en el antioxidante quercetina, sus propiedades podrían ayudar en el manejo de la diabetes y la hipertensión en pacientes diabéticos. Entre los minerales más destacados se encuentran el zinc, el selenio y la vitamina E. Estos minerales y vitaminas ayudan a reducir el riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes.

Qué es la linaza y cómo beneficia a la diabetes

La linaza es una semilla ovalada, plana y puntiaguda, de color café, originaria de Egipto. Su uso más común es para aliviar el estreñimiento. La linaza se usa popularmente para aliviar otros trastornos gastrointestinales como diverticulitis, síndrome del intestino irritable o colon irritable, colitis ulcerosa, gastritis y la inflamación del intestino delgado.

Las semillas de linaza son altas en fibra soluble e insoluble y ácidos grasos omega-3. Los alimentos ricos en fibra y grasas saludables pueden ayudar al control de peso o a perder peso, ayudarte a  bajar el colesterol y la respuesta de la glucosa en la sangre luego de las comidas.

Según la Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales (NMCD, por sus siglas en inglés), base de datos en donde se clasifica la efectividad de los suplementos naturales en base a evidencia científica, la linaza podría ser efectiva para reducir los niveles de hemoglobina A1c y el colesterol en la sangre en pacientes con el colesterol alto.

Qué es la chía y cómo beneficia a la diabetes

El cultivo de la chía se originó en México y se remonta a la civilización Azteca.

Un estudio demostró que las semillas de chía podrían ayudar a los pacientes diabéticos en el control de glucosa en la sangre a la vez que protegen su corazón. Los hallazgos confirmaron que la Salba, una variante de la chía cuya semilla es blanca, ayudó a reducir la glucemia después de las comidas en individuos sanos. Este mismo estudio reveló que el consumo de chía, aún en cantidades pequeñas, ayuda a reducir el apetito y los niveles de glicemia después de las comidas.

A pesar de que hace falta más investigación se conoce que la fibra dietética y los ácidos grasos que tiene esta semilla ayudan a controlar la glicemia, reducen la resistencia a la insulina y disminuyen el riesgo de enfermedades cardiovasculares en pacientes con diabetes tipo 2.

Recursos

"Valor Nutricional". Año Internacional de la Quinua 2013. Food and Agriculture Organization of the United Nations Regional Office for Latin America and the Caribbean. Publicado: 2013. Accedido: 5 de diciembre de 2015.

Patrick J. Skerrett. "A Chia Pet for diabetes?" Harvard Health Publication. Harvard Medical School. Revisado: 29 de septiembre de 2011. Accedido: 25 de octubre de 2015. 

"Flaxseed and Flaxseed Oil" NCCIH. NIH. Actualizado: Abril 2012. Accedido: 5 de diciembre de 2015.

"Linaza" Medline Plus. U.S. National Library of Medicine.

U.S. Department of Health and Human Services. NIH. Actualizado: 9 de junio de 2015. Accedido: 5 de diciembre de 2015.