Cerati, de una vida (otra vida) en “Te llevo para que me lleves”

Historia de vida paterna detrás de la canción de Gustavo Cerati

La portada del álbum "Amor Amarillo", debut solista de Gustavo Cerati. allmusic.com-Wikimedia Commons

Escuchar música rock va más allá que admirar la destreza de unos dedos que rápidamente ejecutan un solo de guitarra. Hay un “algo más” detrás de las canciones que trasciende a las canciones mismas y las re-ubica siempre en una nueva dimensión de escucha. “Algo” a veces indescifrable que las llevó a ser compuestas; “algo” que queda flotando en el aire luego de ser escuchadas. En este sentido, oportuno es citar la memorable frase que Daniel Melero dejara en su canción “Líneas”, editada con Los Encargados en 1986, ”Hay canciones que se llevan algo de uno cuando terminan, son como romances que se llevan algo de uno, cuando terminan”.

Vibraciones, palabras no dichas, almas que se encuentran en los recodos de lo apenas visible. Todo aquello se condensa en el "detrás" de una canción y su código secreto.“Te llevo para que me lleves”, compuesta por Gustavo Cerati e incluida en su primer álbum solista Amor amarillo (1993), es fiel ejemplo de cómo una canción, inspirada y dedicada a la experiencia de amor de la paternidad, puede trascender armonía/ ritmo/ melodía y sacudir emotivamente al oyente en su cómoda estabilidad.

”Te llevo para que me lleves”, paternidad “amarilla” de Gustavo Cerati

“Te llevo para que me lleves” es una canción que goza de una potencia inusitada; sobre todo por las conexiones extra-musicales que la recortan del entorno inmediato de escucha convencional y la re-ubican en el lugar sagrado de lo que perdurará por siempre. Haciendo un poco de historia, “Te llevo para que me lleves” tiene su razón de ser en la inminente paternidad del ex-líder de Soda Stereo, Gustavo Cerati, por el año 1993.

Es más, en su videoclip somos testigos de un Cerati radiante y colorido que no oculta su felicidad por la llegada de su primer hijo por venir; y que más tarde respondería al nombre de “Benito”. En el álbum Amor amarillo también se incluye uno de los covers de Spinetta más recordados, “Bajan”, del álbum Artaud.

”Te llevo para que me lleves”, primer arreglo musical de Benito Cerati

En el videoclip se destaca la presencia de la ex-modelo chilena, Cecilia Amenabar, por entonces mujer de Cerati y madre de Benito, quien también canta en la canción luciendo sin pudores su panza de ultra-embarazada como recurso estético que roba todas las miradas. Es más, los latidos de corazón de Benito también participan sobre el final como sampler de la canción y primer “arreglo” musical del primogénito de Cerati. El videoclip muestra un escenario plagado de juguetes y actos lúdicos de los padres- libres de toda normativa- que crean una atmósfera ideal para el cuidado del niño en un hogar rodeado de amor. Los padres de la familia Cerati, en el videoclip de “Te llevo para que me lleves”, parecen enseñar a otros padres que también se puede soltar amarras y jugar con los juguetes del hijo.

”Te llevo para que me lleves”, amor verdadero con roles flexibles

“Te llevo para que me lleves” instala como temática el amor de un padre hacia un hijo y el amor de un hijo hacia un padre en un mismo nivel de reciprocidad. “Te llevo para que me lleves” discute y barre como gesto vanguardista el lugar unilateral de las relaciones humanas divididas (de una vez y para siempre) entre hombres activos (seguros, decididos y proveedores) y el resto familiar que descansa en la pasividad.

“Te llevo para que me lleves” hace lugar a la circularidad de las relaciones humanas y expone cómo el amor (verdadero) habla la lengua de los roles flexibles. El que lleva es llevado, y el que es llevado también sabe llevar. ”Yo te llevo, para que me lleves”, canta Cerati en el estribillo en un nuevo registro de lo familiar.

”Te llevo para que me lleves”, amor amarillo en viaje circular

Pues bien, en este ir y venir por “Te llevo para que me lleves”, figura un elemento estético central en la historia de vida que habita en el detrás de la canción. En el videoclip de “Te llevo para que me lleves”, Cerati lleva como parte del vestuario un traje entero a rayas de una pieza que cubre todo su cuerpo. Casi dos décadas después- y por obra del destino- ese mismo traje es usado por su hijo, Benito, en una de sus primeras presentaciones musicales en vivo con su agrupación como teloneros de los suecos Pacific!

(admirados por Gustavo Cerati) en Buenos Aires. Benito usa entonces en 2011 el mismo traje que usara su padre en el videoclip de "Te llevo para que me lleves" cuando lo presentó públicamente como su hijo aun antes de nacer.

"Te llevo para que me lleves", amor amarillo en una prenda encantada

Aquí es donde la canción de un amor (circular) entre padre-hijo/hijo-padre vuelve circularmente en un nuevo presente de vivencias re-significadas. La prenda que “lleva” el hijo en su cuerpo es metafóricamente la misma prenda que fue “llevada” por su padre, casi dos décadas atrás, en el videoclip de “Te llevo para que me lleves”. El hijo entonces “lleva” al padre y con él la herencia toda de su excepcional arte.

”Te llevo para que me lleves”, canción profética sobre el acto de llevar a otro

“Te llevo para que me lleves” entrecruza entonces cuestiones de vida ligadas a la paternidad de Cerati y en cómo su legado artístico llega a su hijo. Podríamos decir que la canción de Gustavo Cerati fue profética en el sentido de adelantar en el tiempo la presentación musical de su hijo “llevándolo” a él mismo-al usar el mismo traje que usó en la gestación de su primer álbum solista- sobre el escenario como lugar central de todo artista. Benito (Cerati-hijo), protagonista intra-uterino de aquel videoclip, fue llevado por Gustavo (Cerati-padre) cuando éste se presentó como solista. Ahora es Cerati-padre quien es “llevado” por su hijo Benito cuando el joven se presenta como artista; cerrando el círculo de amor familiar.

”Te llevo para que me lleves”, arte en la vida real

En síntesis, hay quienes dicen que el arte -o más precisamente la música- no logran cambiar el mundo. Hay quienes sólo pueden entender al arte dentro de los márgenes formales que el arte mismo traza. Para estos “expertos” nada de la vida real afectará el arte; así como nada del arte afectará la gris rutina de la vida real. “Te llevo para que me lleves” es una obra musical que se sale del molde y tiene el mágico don de profetizar hechos del futuro, casi como si ya hubiera estado predestinado y escrito en la canción en el año 1993.

Encuentro mágico de almas entre padre-hijo/hijo-padre materializado en un fragmento mínimo de tela encantada, como si fuera el símbolo de relevo hereditario de un arte a prueba de todos los olvidos.