¿Por qué Estados Unidos participa en la Primera Guerra Mundial?

Causas de la entrada de Estados Unidos en la primera guerra mundial
El frente francés durante la Primera Guerra Mundial. Foto de State Library of Queensland

Estados Unidos decide dejar de lado su posición neutral y entrar en la Primera Guerra mundial por diversas causas. Hasta ese momento Estados Unidos había mantenido su posición por fuera del conflicto bajo el mando de Woodrow Wilson, quien había evitado a toda la participación del país, guiado por sus convicciones, y resistiendo una fuerte oposición interna. Su lema de "neutralidad" le proporciona la reelección en 1916.

 

Wilson decide permanecer por fuera incluso después del bombardeo del Lusitania, pero este sería el primero de una serie de acontecimientos que terminarían por poner a Estados Unidos junto a los aliados, apenas unos meses después de la reelección de Wilson. 

Beligerancia de Alemania

La política alemana de volver a atacar con submarinos a buques estadounidenses, tuvo el episodio más dramático en mayo de 1915, cuando un submarino alemán disparó torpedos sin ningún tipo de aviso al RMS Lusitania, un barco británico dedicado al transporte de pasajeros.

Como consecuencia del ataque, sucedido frente a las costas irlandesas, perecieron 1198 personas, muchas de ellas estadounidenses (el buque hacía la ruta Nueva York-Liverpool). Las protestas públicas en Estados Unidos fueron fortísimas; los alemanes decidieron parar los ataques de este tipo en 1916.

A pesar del fuerte rechazo que había provocado esa política de guerra alemana, en 1917 Berlín anunció públicamente que los ataques continuarían pero esta vez se centrarían en buques mercantes.

Detrás de esta política estaba la creencia de que el Gran Bretaña capitularía si lograban aislarla de los suministros que le llegaban procedentes de Estados Unidos. Esta decisión llevaría a la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambas naciones el 3 de febrero.

El hundimiento nunca fue olvidado y pesó en el ánimo de los americanos cuando, dos años más tarde, decidieran apoyar la entrada en la guerra.

 

Intereses Económicos

Los intereses económicos de Estados Unidos con los países aliados, especialmente Gran Bretaña y Francia pesaron en la decisión de entrar en conflicto. Hasta ese momento se habían mantenido los lazos comerciales, dado que Gran Bretaña tenía el control de los mares e impedía el acceso de los buques a Alemania. Pero una vez se comenzaron a dar los ataques con submarinos, las perdidas económicas fueron incalculables, así como las pérdidas en vidas humanas. 

Estos, sumada a la profunda indignación del pueblo estadounidense frente a los presuntos comportamientos crueles por parte del ejército alemán, predispusieron a la población a apoyar el enfrentamiento armado. 

El telegrama Zimmerman

Al reanudar los ataques de submarinos sobre mercantes estadounidenses el gobierno alemán creía que podía provocar la entrada americana en la guerra. 

Ante esta eventualidad, el gobierno de Berlín consideró como que si México atacaba a Estados Unidos se abriría un nuevo frente. Con este fin, el Secretario de Asuntos Exteriores de Alemania, Arthur Zimmerman, envió un telegrama a sus embajadores en Washington DC y México DF indicándoles que buscaran un acuerdo con México para que atacara a Estados Unidos.

A cambio Alemania prometía una sustancial compensación económica y la devolución de los territorios perdidos durante la guerra mexicano-estadounidense de mitad del siglo XIX (Texas, Arizona, Nuevo México y parte de California).

El gobierno de Venustiano Carranza declina la oferta.

Al mismo tiempo el telegrama había sido detectado y descifrado por la inteligencia británica. Pero como los británicos no querían reconocer que habían violado el secreto de las comunicaciones de un telegrama enviado a Estados Unidos, ni que tenían la capacidad para descifrar los códigos alemanes, inventaron que habían conseguido robar una copia ya descifrada del telegrama. 

Cuando la prensa estadounidense publicó el telegrama a principios de marzo, la opinión pública se inclinó a favorecer una posible entrada en la guerra en contra de Alemania.

Finalmente, el 4 de abril de 1917 se produce la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial.

En este momento el ejercito con el que Estados Unidos contaba era de apenas 130.000 soldados, con pocos tanques y aviones. El congreso aprobó rápidamente un presupuesto de emergencia para mejorar los números y recursos. Cuando Estados Unidos desembarcó, los aliados ya llevaban tres años de guerra y estaban con la moral por el piso. El impacto que tuvo este nuevo participe en la guerra fue instantáneo para combatir y derrotar a Alemania.  

Al final de la guerra más de cuatro millones de ciudadanos americanos habían participado en la Guerra.