Carta de amor

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Wegmann

 El siguiente texto describe lo que siente un adolescente cuando vive su primer amor:

Esto es una carta de amor para ella. Cada vez que me mira, tiemblo. Y eso me pasaba ya hace tiempo. La veía en la escuela y a veces me miraba. Solo le decía “hola”. Tardamos semanas en cruzar una palabra. Pero eso no quiere decir que en todo ese tiempo no pensara en ella. Lo hacía todo el día y toda la noche. No podía pensar en otra cosa. No sé qué es lo primero que me gustó. Pero sé que un día la miré y ya no pude dejar de hacerlo. Mis amigos se dieron cuenta y empezaron a embromarme. Las primeras veces yo lo negaba. Me hacía el desentendido. Qué no, que no me gusta, que no estoy por nadie… Pero llegó un día en que no lo pude negar más. Y fue mejor porque a partir de ahí comencé a saber más de ella: su nombre, dónde vive, que es patinadora, que cuando se ríe tiembla el mundo… Y llegó el día en el que hablamos. Fue por uno de mis amigos. Él se acercó al grupo de ella y empezó a charlar. Luego, nos acercamos los demás y yo hablé con ella. Dos palabras.

Tres semanas después empezamos a salir. Es muy inteligente y eso me gusta de ella. Porque además no se hace la chula. Hasta me ayuda con el homework. Al principio no quería estudiar con ella. Me parecía que era más lista que yo y pensaba que cuando lo descubriera, iba a romper conmigo. Pero ella ya lo sabía, claro. Ahora hacemos muchas cosas juntos además de la tarea. Paseamos, vemos pelis, voy a verla patinar y ella viene a verme jugar al fútbol. Ahora llevamos tres meses. Y lo bueno es que no tenemos que estar todo el día uno con otro. También podemos hacer cosas con otra gente y no hay problema. Quiero decir que ella entiende que yo quede a veces con mis amigos igual que ella queda con los suyos. A veces ella también viene y a veces, no. Y a veces yo voy con los suyos y otras, no. Funciona mejor así.

Pero lo que no puedo hacer es dejar de pensar en ella. Cada vez que hago algo o veo algo o escucho algo, lo primer que pienso es en ella. En que se lo contaré, o le mando un mensaje. Hay una cosa que me asusta un poco. Me he vuelto blando. No se lo cuento a ella pero hay veces que pienso en cuando me deje y lloro. Quizá no me deje nunca y pueda dejar de llorar. Esto, claro, no lo sabe nadie.

Me pasa otra cosa también. Me excito mucho al pensar en ella y cuando nos besamos y nos tocamos… No sé cómo explicarlo. El placer y el deseo son gigantes. Es mi amor”.

Puedes encontrar más información sobre lo que habla esta carta en los siguientes enlaces: sobre el primer amor, sobre el primer noviago, sobre las primeras relaciones sexuales, sobre el petting, sobre los errores que los adolescentes suelen tener en relación a su sexualidad, sobre cómo saber si están preparados para tener pareja, sobre la tristeza que sigue al desamor.