Cambio de empleo, menos dinero

Llueve dinero
Empleados recogen dinero del cielo. Michael Blann


Esta mañana me reuní, como de costumbre, con un ejecutivo de una de las empresas más grandes del pais, al que llamaremos P, para hablar acerca de prácticas de contratación o sobre cualquier tema que pudiera compartir con ustedes, y que pueda ser útil en cualquier búsqueda de empleo. En su puesto, este ejecutivo se encarga de contratar a decenas de personas cada año, por lo que ya ha acumulado una experiencia considerable.

En la historia que compartió conmigo, hace precisamente un año, su empresa le había hecho una oferta a un candidato, a quien llamaremos M. Después de varios días considerando la oferta, M rechazó la oferta porque le parecía poco dinero lo que ofrecían. M siguió con su empleo, hasta que justo pasado un año, a mi interlocutor P, una persona, ajena completamente a lo que había sucedido hace un año, le recomendó que contratara a M para la misma posición. Aunque en un principio, P pensó que era una pérdida de tiempo, ya que se le había hecho una oferta y la había rechazado, y las condiciones del trabajo no habían cambiado, al final decidió concertar una reunión informal. 

Desde el principio de la conversación, P fue muy claro, diciéndole que el trabajo y la oferta eran exactamente las mismas que se habían puesto sobre la mesa el año anterior. Pero, aparte de presentarle las mismas condiciones, también se interesó por su satisfacción laboral actual.

¿Disfrutaba de su trabajo en el día a día? A medida que contestaba P se dio cuenta que M no disfrutaba de su empleo, que no era desafiante, que no aprendía, por lo que decidió interrrumpirlo para proponerle lo siguiente: si tu interés es puramente económico, termina tu café y abandona esta entrevista porque no te voy a mejorar la oferta; pero, si aparte del dinero, te atrae resolver problemas y trabajar en un ambiente desafiante, sigamos hablando.

Es más, tómate dos días para pensarlo. Esa misma noche, M llamó para aceptar una entrevista formal. 

P, quien estaba a cargo de organizar laentrevista de trabajo, decidió cambiar por completo el formato tradicional -preguntas generales, negociación de condiciones, etc- y, por el contrario, optó por invitar a varios ingenieros para presentar al candidato los problemas más desafiantes a los que se enfrentaban en la actualidad. Apenas saliendo de la entrevista, M, nuestro candidato, decidió aceptar la misma oferta que había rechazado hacía unos meses, al mismo tiempo que expresaba su satisfacción por la gran diferencia entre esta entrevista y la del pasado año, resaltando lo emocionante que había sido escuchar a otros ingenieros acerca de los desafíos a los que se enfrentaban. 

La historia nos presenta dos puntos importantes

Primero, que una empresa que realmente esté interesada en tus servicios, en tus habilidades, se puede adaptar para que realmente veamos otras ventajas, aparte de las económicas, cuando consideremos una oferta.

El otro punto es la capacidad de M para desubrir que, siempre y cuando lleguemos a una cantidad aceptable de compensación, existen otros factores que afectan nuestra decisión para aceptar una oferta de empleo.

No siempre la oferta económica más alta representa una mayor satisfacción. En muchas ocasiones, el empleo nos demanda más de 50 horas a la semana en la empresa. ¿No preferirías estar contento con el trabajo que realizas durante ese tiempo, aun cobrando un poco menos?

La próxima vez que analices un anuncio de trabajo, investiga acerca de los comentarios de empleados en redes sociales o en donde lo puedas encontrar, pero intenta descubrir cómo  se siente la gente que trabaja en esa empresa, sobre todo si tienes la suerte de poder elegir entre varias ofertas. Recuerda que una vez cubiertas las necesidades económicas básicas, más objetivos de ahorro que te puedas marcar, existen otros elementos muy importantes que afectarán tu nivel de satisfacción profesional y personal.