Batallas de la Revolución Americana (1776-1783)

En 1776, las tensiones entre americanos e ingleses  llegaron a un punto álgido. Los británicos no accedieron a las demandas de los colonos hechas a través del Congreso Continental, prefirieron ir a la guerra pues  llevaban la ventaja de tener un ejército numeroso, bien preparado y con experiencia militar, contaban con una fuerza naval  experimentada y la riqueza de todo un imperio.  Además no todos los americanos eran partidarios de  la independencia.

Los americanos, sin embargo, contaban con un líder: George Washington, que supo enfrentar situaciones no solo militares sino crisis de todo tipo. Los colonos peleaban por su tierra, con pleno conocimiento del terreno, en defensa de sus principios, lo que era un estímulo para darlo todo en el campo de batalla. Además no tenían que atravesar todo el océano, como los británicos para abastecerse.

Ambos bandos se enfrentaron cuando soldados británicos (casacas rojas) fueron al encuentro de los milicianos, pero la verdadera contiend comenzó cuando se constituyó el Ejército Continental bajo el mando de Washington y por decreto de la Asamblea.

Lee sobre los primeros acontecimientos de la independencia y cómo comenzó la epopeya.

 

Acciones militares

En las primeras batallas, como la de Bunker Hill participaron solo unos 2,200 soldados ingleses y unos 1,200 americanos, sin preparación militar seria, entonces llamados milicianos.

Eso fue antes de la constitución del Ejército Continental.

El primer enfrentamiento armado entre los dos ejércitos se produjo en agosto de 1776, en Long Island, Nueva York, donde los patriotas, superados en número por los británicos, fueron derrotados pero lograron escapar.

Luego de un momento en que los americanos no contaban con más de 5,000 soldados,  y después de un llamado de Washington al Congreso, se enlistaron más soldados, entre ellos afroamericanos, a quines se les dio la autorización, por la escasez de hombres.

Los colonos dudaron mucho, sobre todo en el Sur, de darle armas e instrucción a los esclavos, por miedo a la desobediencia.

Los patriotas ganan fuerza en las batallas de Trenton y Princeton, en las que dispersan a los “casacas rojas”.

La Batalla de Saratoga, en 1777 es la primera victoria grande de los colonos, que encamina la guerra a su favor.

En 1778 se produce la acampada en Valley Forge, a unas 20 millas al oeste de Filadelfia, donde las condiciones paupérrimas  pusieron en crisis a las tropas de Washington. La falta de alimentos, ropa y refugio, producto del crudo invierno que obstaculizaba los caminos, resultaron en uno de los retos más grandes de la campaña militar.

Voluntarios, entre ellos la propia esposa de Washington cosieron ropa para los soldados, quienes dieron muestras de heroica resistencia. Otros desertaron o murieron . El ejército estuvo a punto de disolverse, pero sobrevivió y salió fortalecido.  Con la ayuda de los franceses, quienes se aliaron a los patriotas, el ejército se recuperó.

Mientras tanto los británicos controlaron el Sur, la ciudad de Savannah y Charles Town, donde había gran apoyo de los americanos leales a la corona.  Los ingleses controlaron el Sur causando la mayor derrota a los americanos.

Sin embargo, obligaron a todos los colonos a apoyar a la corona, bajo pena de sufrir represalias. Los sureños, independientes por naturaleza, y muchos de los cuales no habían tomado partido, se molestaron por la intromisión de los ingleses, y aunque estos ocupaban el territorio verdaderamente no pudieron controlarlo.

Los ingleses, bajo el mando del general Charles Cornwallis, dejaron las batallas en el sur para dedicarse a recuperar Virginia, ya en manos de los patriotas.

Fin del conflicto

Cornwallis acampó en Yorktown, en la costa de Virginia.

Allí las tropas de Washington, ayudados por los franceses bajo el mando del general Rochambeau, acorralaron a Cornwallis, quien tuvo que rendirse el 19 de octubre.

Luego de esta victoria patriota, tanto americanos como británicos enviaron representantes a París con una propuesta de tratado de paz en abril de 1783.

El tratado fue firmado el 3 de septiembre de 1783, dando por terminada  la guerra.

Aliados extranjeros

Los extranjeros jugaron un apoyo vital a la causa de los patriotas, y fueron una ayuda fundamental en la victoria.

Después de la Batalla de Saratoga Francia decidió apoyar a los americanos, en parte por la influencia de Benjamin Franklin quien estaba en París.  En febrero de 1778 Francia declaró la guerra a Gran Bretaña.

España tomó el mismo camino y declaró la guerra  gran Bretaña  en 1779 apoyando a los americanos desde sus posiciones en Louisiana, con abastecimientos y recursos.

Asimismo muchos extranjeros, como el propio Marqués de Lafayette, quien fue uno de los ayudantes más cercanos  Washington, los polacos Thaddeus Kosciuszko y Casimir Pulaski, pelearon junto a los patriotas compartiendo sus ideales de libertad.

Lo mismo hizo el español Juan de Miralles, quien prestó dinero a la causa, así como el prusiano Friedrich Von  Steuben, quien entrenó a los patriotas con su experiencia militar.