Ayuda a tu hijo a integrarse con éxito en la sociedad

La clave está en la empatía

La empatía es la capacidad que permite a una persona entender cómo se siente otra y ponerse en su lugar. Es frecuente ver a niños pequeños que comienzan a llorar o a reír si otro pequeño hace eso delante de ellos. Eso es empatía.

Esa facultad que nos permite comprender a los demás y actuar ante esa comprensión para ayudar a los otros es una de las claves para que las personas se integren con éxito en la sociedad.Las personas empáticas son más sociables, tienen mayor capacidad de liderazgo y, frecuentemente, obtienen mayores éxitos ya sea en la escuela o en el mundo laboral cuando son adultos.
Una característica que se aprende
La empatía se aprende. Aunque es cierto que la capacidad para ser empáticos parece que puede tener un origen biológico. Y eso lo sabemos porque hay otros animales que también pueden sentir empatía. Si esto es así es muy probable que la empatía haya sido protegida por la evolución porque ayuda a esos animales, y a nosotros los humanos, a adaptarnos mejor a los ambientes en los que tenemos que vivir.Pero aunque la capacidad para ser empáticos está en la biología de nuestra especie, los niños y los adolescentes pueden desarrollar más o menos la empatía. Solo en casos de personas con trastornos mentales muy graves, como sucede con los psicópatas, ese aprendizaje es imposible. Precisamente, una de las claves para identificar a un psicópata o un sociópata es su incapacidad para sentir empatía por sus semejantes. Cómo hacer que aumente la empatía de los adolescentes
Como muchas otras cuestiones relacionadas con el desarrollo mental y emocional de nuestros hijos, lo ideal es que la educación en estos aspectos comience cuando son niños, pero si cuando nuestros hijos eran niños no nos ocupamos mucho de eso, también durante la adolescencia podemos hacer un esfuerzo para que su formación sea completa.
Y lo mismo ocurre con el desarrollo de la empatía.Para conseguir que los adolescentes sean más empáticos es conveniente seguir una serie de recomendaciones:
  • De padres empáticos, hijos empáticos. Los hijos copian lo que ven, si sus padres son empáticos, ellos lo serán también. Por eso, los padres de adolescentes deben hacer un esfuerzo para mostrar su empatía, será la mejor forma de enseñar a sus hijos.
  • Evitar la educación que les hace competir con los demás. Lo ideal para aumentar la empatía de chicos y chicas es que no se les obligue a estar siempre compitiendo con los demás. Una educación mucho más razonable es pedirles que compitan consigo mismos, que hagan las cosas lo mejor que sean capaces pero sin intentar superar cómo las hacen los demás.
  • Educarlos en la diversidad. El mundo en muy rico. Viven en él muchas personas diferentes y todas ellas tienen algo interesante. Si los adolescentes están interesados en esa diversidad, en las distintas culturas, en conocer a personas diferentes y en aprender cosas nuevas sobre ello ya habrán dado un paso muy importante para afianzar su empatía.
  • Enseñarles respeto. La base de la empatía es la seguridad de que todos merecemos respeto. Los adolescentes deben aprender a respetar a las personas y sus ideas y creencias, aunque sea diferentes a las suyas.
  • Fomentar las actividades de equipo. Este quizá sea el mejor ejercicio para desarrollar y aumentar la empatía, la práctica de actividades sociales. Estas actividades pueden abarcar desde hacer trabajos de clase o incluso las tareas escolares junto a compañeros de la escuela, a realizar trabajo social o también practicar deportes de equipo.
  • Estimular sus relaciones de amistad. Tener amigos es fundamental para poder desarrollar la empatía y durante la adolescencia el grupo de amigos cumple una función muy importante. Los chicos y chicas deben aprender la importancia de la amistad.
  • Enséñale a comunicarse. Para poder ser empático, para poder entender cómo se sienten los demás, es importante conocerse a uno mismo. Si conocemos bien nuestras emociones seremos mucho más capaces de reconocerlas en los demás. Es importante que ayudemos a nuestros hijos adolescentes a conocerse bien. Y también es importante que aprendan a comunicar cómo se sienten, cómo son esas emociones que les invaden. Todo ello les hará más abiertos para entender a los demás y mostrar compasión e interés por ayudar a los otros.
Foto © Wolfgang Thieme