Averigua si el tiempo que pasa con sus amigos es demasiado

Cómo ayudar a que tu hijo distribuya bien sus horas

Amigos
El grupo de amigos es fundamental durante la adolescencia. Jutta Klee/Getty Images

La escuela, los deportes, los amigos, internet, el celular… ¿Cómo puede tener tiempo para todo? Algunos padres de adolescentes se preocupan por la cantidad de actividades de sus hijos. En algunos casos tienen razón porque chicos y chicas dedican más horas de las debidas a actividades que no las merecen. Y aún más, algunos padres se preocupan porque piensan que mientras sus hijos están con sus amigos no “hacen nada”, es decir, opinan que ese es tiempo perdido.

Los amigos sí son importantes

Las cosas no son exactamente así. El tiempo que los adolescentes pasan con sus amigos es imprescindible para ellos. El grupo de iguales es el entorno en el que los chicos y chicas van adquiriendo su identidad. El lugar en el que se produce su maduración hacia la edad adulta. La fórmula en la que aprenden a formar parte de la sociedad. Eso no quiere decir que la familia no sea importante. Lo es y mucho. Pero a diferencia de la infancia en la que solo existe la familia como entorno fuera de la escuela, una de las características de la adolescencia es la pertenencia a un grupo.

Pero reconociendo la importancia que este tiene para ellos, también es bueno saber varias cosas sobre ello. La primera es que los padres deben conocer a los amigos de sus hijos. Es imprescindible saber con quienes se relacionan los chicos y las chicas, quiénes son los que influyen en ellos y de qué forma.

Y también es importante que el grupo de amigos no ocupe toda la vida de los adolescentes. Por que en algunos casos es exactamente así. Cuando no están juntos, están “colgados” del celular hablando entre ellos, o chateando o intercambiando twitters o mensajes en facebook.

 

¿Qué hacer cuando ocurre eso?

Lo primero que hay que hacer es ser pacientes y recordar nuestra propia adolescencia en la que lo más probable es que casi todo fuera igual o muy parecido a la de nuestros hijos.

Y lo segundo es conseguir que los chicos y chicas entiendan que también tienen un lugar en la familia y responsabilizarse de él.

Eso quiere decir que hay que convencerlos de que deben pasar tiempo con sus padres y hermanos. No fácil, como casi todo en la vida de los adolescentes es difícil convencerlos de la mayoría de las cosas. Por eso una buena idea es utilizas estrategias.

Y una de ellas es la de organizar actividades que sean atractivas para el adolescente. Si lo que le ofrecemos siempre es acudir al supermercado a ayudarnos a hacer la compra es muy probable que lo rechace. Pero será muy diferente si lo que programamos es una actividad que esté relacionada con sus intereses: un espectáculo, un evento deportivo, una excursión a la naturaleza, una tarde de compras… Las ideas son tantas como queramos. Y cada padre o madre sabe qué es lo que más le gusta a su hijo adolescente.

 

Ayudarles a organizar su tiempo

Con respeto hacia ellos y su forma de entender el mundo, los padres de los adolescentes también pueden organizar con ellos sus actividades diarias de forma que vean que deben cumplir con todas sus obligaciones.

Eso no querrá decir que no puedan pasar tiempo con sus amigos o hablar con ellos por teléfono.

Pero también deben dedicar tiempo a todo lo demás. Es importante que los padres demuestren a sus hijos que entienden la importancia que en su vida tienen los amigos, el grupo. La intolerancia no es nada productiva con los adolescentes y mucho menos cuando se trata de algo tan importante para ellos como sus amigos.

Pero además, es fundamental que los padres entiendan que los adolescentes que no tienen amigos suelen ser chicos y chicas con autoestima mucho más baja para los que la maduración será un proceso mucho más complejo.´

 

¿Cuánto tiempo deben pasar con sus amigos?

No hay una respuesta concreta para eso. No se puede decir que dos horas son buenas y tres son malas porque depende de multitud de cuestiones: de la época, del día, de la personalidad del propio adolescente o de las actividades en las que está implicado.

Pero una buena forma de saber cuánto tiempo es el mejor puede ser evaluar con nuestra hija o hijo el tiempo que necesita dedicar a todo lo que hace en su vida y buscar un equilibrio entre todas esas actividades. Incluso si nos sentamos junto él con papel y lápiz y sumamos y restamos, él podrá ver gráficamente la necesidad de repartir sus horas. Y será él mismo el que se responsabilice para dedicarle tiempo a todo.

Para ello, nuestro adolescente necesita algo muy importante de nosotros, que le dediquemos nuestro tiempo.