Arte figurativo | Qué es, funciones y características

Definición de

arte figurativo
Imágenes de la pintura al óleo 'Bañista' (h. 1885-90) de Paul Cézanne y su foto de referencia. MoMA, NY (EE.UU.)

Arte figurativo es el término que califica aquellas obras de arte en las que se reconoce por su apariencia externa el modelo del natural representado. Es un concepto opuesto al de arte abstracto.

Pese al equívoco que pueda causar la palabra "figurativo", no representa únicamente figuras: retratos y naturalezas muertas. Abarca también otros géneros como el paisaje o escenas, cualquier imagen reconocible por su parecido con la realidad.

Características del arte figurativo

Para ser figurativa es imprescindible que la obra de arte sea representativa de la apariencia de cosas reales. Eso no implica que el artista figurativo esté obligado a copiar e imitar figuras. El tema que quiera comunicar ha de ser reconocible por su aspecto, pero se puede aproximar a su representación con distintos énfasis:

A. Veracidad: Los elementos de la obra están supeditados a imitar las apariencias, a dar la impresión de forma y espacio y crear la ilusión de realidad.

  • Mímesis: se imita la naturaleza como fin esencial del arte.
  • Realismo: se procura representar las cosas tal y como son, con objetividad.
  • Naturalismo: se ahonda en el realismo con el determinismo y los métodos de la ciencia experimental.

B. Distorsión: Los elementos de la obra representan solo las características generales de las figuras. Se sintetizan los elementos visuales, se deforma o estiliza acorde con la interpretación que hace el artista de la realidad.

  • Idealización: se usan formas más geométricas y sintetizadas.
  • Expresionismo: se exagera y deforma el referente para resaltar sus rasgos más característicos o comunicar una interpretación más personal e introspectiva.
  • Simbolismo se interpretan las figuras por su significado en un contexto cultural.

Funciones del arte figurativo hasta la aparición de la fotografía

Es muy frecuente que estos énfasis e ideales estéticos se plasmen en la obra de arte en distinto grado y, sobretodo, mezclados entre sí.

Así se puede ver en la historia del arte donde distintas corrientes artísticas se han ido sucediendo o contraponiendo con mayor o menor anhelo de figuración naturalista o simbólica.

Un repaso a la representación de la figura humana en algunos movimientos de la pintura y la escultura en Occidente puede ayudar a aclarar conceptos y desvelar momentos de inflexión clave en cuanto al desarrollo de la representación e incluso la función del arte.

Tanto el arte prehistórico como el arte antiguo se caracterizan por una representación de la figura humana figurativa, sintetizada y en ocasiones exagerada por los cánones simbólicos y religiosos.

El arte grecorromano parte de estas formas rígidas y geométricas. Pero con el concepto de mímesis como fin del arte, la observación más detenida lleva a un mayor equilibrio entre la geometría idea y el naturalismo.

Durante la Edad Media predominan de nuevo el arte figurativo al servicio de la religión y la representación se vuelve esquemática y sobretodo simbólica.

En el Renacimiento surgen nuevos modelos de representación de bases científicas como el uso de la perspectiva lineal. Hay un ansia crecimiento por acortar las distancias entre representación y realidad que durará hasta el siglo XVIII.

Pese a que corrientes como el Manierismo busquen una interpretación más subjetiva y expresiva, la recreación de la realidad domina el arte figurativo hasta el siglo XVIII.

Con la aparición de la fotografía en el siglo XIX se cuestiona la función de la pintura cuando existe un instrumento que se considera capaz de imitar con más objetividad la realidad.