Argentina y los desaparecidos

wikipedia

La historia argentina de las últimas décadas esta marcada por un difícil periodo donde las violaciones a los derechos humanos fueron la orden del día. Entre 1976 y 1983 la dictadura militar implementó una estrategia contrasubversiva que apuntó a combatir la ideología que no era afín al régimen con una política de silenciamiento y desapariciones masivas, así como de tortura indiscriminada. El régimen se abocó a combatir a activistas, académicos y cualquiera involucrado en la lucha insurgente de manera sistemática.

El General Jorge Rafael Videla, quien fue el dictador del país ha reconocido públicamente como parte de los juicios que se llevan contra el que asesinaron cerca de 7,000 personas como parte del plan gubernamental. Se estima que estas cifras son bastante bajas.

Los rangos generales apuntan a que por lo menos entre 15,000-20,000 personas desaparecieron en la Argentina durante este periodo. Sea a través de infiltrados o por información que recogían de otros, las unidades militares secretas daban seguimiento a las personas y las secuestraban de sus casas o de la calle. El objetivo principal era eliminar lo que se denominaba subversión. En este rubro no importaba la edad de la victima ni su sexo. De hecho, muchas mujeres embarazadas también fueron detenidas en los centros clandestinos e incluso dieron a luz en las instalaciones. A casi todas les quitaron sus bebes a penas nacieron. Algunos murieron, otros fueron entregados en secreto a las familias de otros militares quienes criaron a estos hijos sin que supieran de su origen.

Uno de los centros de detención mas infames era la Escuela Superior de Mecanica de la Armada (ESMA) la cual operaba como un centro clandestino de detención y se estima pasaron cerca de 5000 personas. En el edificio los detenidos eran alojados en un area del tercer piso a la que se le llamaba “capucha”, otra conocida como “capuchita” y en el sótano.

En 1984 la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) realizó una inspección del lugar y en base al testimonio de varias victimas sobrevivientes que identificaron los lugares donde habían sido torturadas y donde perecieron sus compañeros, reconoció los espacios. De acuerdo al informe de Nunca Más: “La ESMA no sólo era un centro clandestino de detención donde se aplicaban tormentos, sino que funcionaba como el eje operativo de una compleja organización que incluso, posiblemente pretendió ocultar con el exterminio de sus víctimas los delitos que cometía.”

Durante este periodo la sociedad argentina se movilizó como pudo. Algunos activistas lograron salir del país y refugiarse. Otros pidieron asilo político. Todo era incierto y se operaba en un clima de tensión y de mucha incertidumbre. El control del gobierno era muy fuerte y aún cuando se intentaba generar consciencia sobre los desarrollos, esto era difícil. Las Madres de la Plaza de Mayo, una organización que lideró esfuerzos por conocer el paradero de hijos que habían desaparecido y sobre los cuales no se tenía información, ocupó un papel clave en estos procesos impulsando a mayor conocimiento sobre el tema y a un gradual pero consistente repudio sobre lo sucedido.

Vestidas con un pañuelo sobre la cabeza, todos los jueves se reunían para hacer vigilias constantes y de esa manera mantener el tema en la agenda nacional. A su vez esto también contribuyó a que existiera mayor conocimiento sobre estos hechos en el exterior.