Aprende a trasplantar de un tiesto al otro

Cuando nuestras plantas piden más espacio, ¡hay que dárselo!

Trasplanta de tiesto a tiesto. Andrés Fortuño

Algunos tratan a sus plantas como si fuesen objetos inanimados. Compran una o dos plantitas, las colocan sobre una mesa, en el balcón o en el patio. Le echan agua cuando se acuerdan, o los días en que se hace la limpieza del hogar. En fin, como si fuesen otro mueble más en la casa.

Y es que el mundo de las plantas puede ser tan silencioso, tan pausado y tan pacífico, que es normal que se nos olvide que son seres vivos.

Que crecen, y que tienen otras necesidades que van más allá de los riegos semanales.

Aparte de la fertilización y la poda, una de las tareas más olvidadas por quienes cultivan plantas en sus hogares, es el trasplante. Es muy fácil fijarse en lo que sucede sobre la tierra. En cómo crece el tallo, las ramas y las hojas. Pero no es lo mismo cuando se trata de saber qué sucede bajo la superficie.

Entonces, llega un momento en que las raíces ya no caben dentro del tiesto, y las plantas comienzan a subsistir con un mínimo de tierra. Por lo que eventualmente van muriendo. La única forma de rescatarlas y devolverles su esplendor inicial, es con un buen trasplante.

Síntomas más comunes

Cuando una planta necesita un trasplante, ella te lo dejará saber de varias maneras. Por ejemplo, si al regar tu planta notas que el agua pasa a través del tiesto sin retener prácticamente nada. Este es un típico síntoma de que está falta de tierra.

Si observas que las raíces ya se le están saliendo por los boquetes del drenaje, es que necesita más espacio. Si a pesar de tus cuidados, fertilizantes, buena luz y riegos, tu planta se ve lánguida y cada vez echa menos hojas, también puede ser falta de tierra y un nuevo tiesto.

Como regla general, si compraste tus plantas hace dos o tres años, y nunca las has cambiado de tiesto, lo más seguro es que ya es hora de un pequeño trasplante.

Escoge un tiesto más grande

El estilo, la forma y el color, están enteramente en tus manos y tu gusto particular. A la hora de trasplantar lo importante es escoger un tiesto que sea dos o tres veces más grande que el que actualmente tiene la planta. Eso si, asegúrate de que tenga buenos boquetes para drenaje.

Tipo de sustrato (tierra o medio)

Cuando vamos a plantar en tiesto, lo mejor es conseguir tierra fresca y fértil. Uno o dos saquitos de tierra previamente fertilizada te hará más fácil la tarea. Cuando tomamos la tierra directamente de nuestro patio, esta puede contener semillas de hierbas malas o algún tipo de plaga que pueda ser dañina. Comienza con el pie derecho comprando la tierra correcta, ya que usualmente es bastante económica.

Prepara el tiesto antes de plantar

Una vez tengas el tiesto correcto, es hora de prepararlo. Antes de rellenar con tierra, coloca una pequeña malla o rejilla sobre los boquetes para el drenaje. Este paso es importante si los boquetes son muy anchos.

La idea aquí es evitar que la tierra se salga por los boquetes (sin llegar a obstruirlos). Puedes usar piedrecillas o pequeños pedazos de algún tiesto roto de barro. Luego rellena el tiesto con la tierra fértil que compraste (hasta la mitad aproximadamente).

Cómo hacer el trasplante

Dependiendo del tamaño del tiesto y la planta, puedes simplemente virarla boca abajo para sacarla del viejo tiesto (sosteniéndola en las manos y así evitar que la planta o la tierra caigan al suelo). Si el tiesto es muy grande, simplemente colócalo en un ángulo de 45 grados y dale con la mano algunos golpes suaves para que la tierra se afloje.

Luego coloca la planta con todo y su bola de raíces en el centro del tiesto que preparaste (sin remover la tierra pegada a las raíces). Si la bola de raíces está demasiado compactada, puedes separarla delicadamente con un tenedor o apretando un poco con las manos (evita dañar las raíces).

Entonces rellena de tierra por los lados hasta que quede toda a un mismo nivel. Riega bastante y mantén la tierra algo húmeda (nunca encharcada) en lo que se desarrollan las nuevas raíces y la planta se adapta a su nueva casa.

Si la tierra que agregaste venía previamente fertilizada no tendrás que hacerlo en varios meses.

Muy pronto notarás cómo tu planta se recupera y comienza a echar ramas y hojas nuevas. Dale un tiempo prudente antes de volver a fertilizar o podar. Si haces un trasplante cada dos o tres años, mantendrás tus plantas en forma, quizás hasta toda una vida.