Ana 28 semanas de embarazo: aumento de peso, la panza y el invierno

¿Por qué no debes preocuparte por tu peso? ¡Cuidado con el invierno!

28 semanas de embarazo
©Ana

Las 28 semanas de embarazo marcan el inicio del tercer trimestre, la recta final para que Ana conozca a su pequeño (¡y tú también, si ya llegaste a esta etapa!). En la última fase del embarazo, tu bebé crece con rapidez, gana peso y afina su desarrollo.

Para tu cuerpo, el tercer trimestre de embarazo significa incomodidades adicionales conforme crece tu panza. Ana sabe bien de qué se trata. Cuando le pregunto a cómo se siente, su respuesta tiene dos palabras: bien y grande.

“Creo que en este embarazo he subido más peso que en el anterior”, dice Ana, pero sin importar el tamaño y peso de su panza, ella siempre mantiene una actitud positiva y procura disfrutar este embarazo, que quizá sea su último.

A pesar de que le faltan meses para el nacimiento, Ana ya nota los cambios en su vida familiar, desde los paseos y diversión con su hija, hasta los deportes que puede realizar.

Por qué no debes preocuparte por el peso en el embarazo

Al inicio de su embarazo, Ana aumentó poco peso y su pancita se mantuvo disimulada hasta sus 24 semanas. Sin embargo, el último mes el bebé pareciera haber crecido por lo que le faltaba y ya su panza dice “tercer trimestre” en voz alta.

El rango normal de aumento de peso en el primer trimestre es entre 1 y 5 libras (450 gramos y 2,3 kg), quizá por eso Ana vio poco cambio en el tamaño de su panza. A partir del segundo trimestre, el promedio de aumento es una libra por semana, hasta alcanzar entre 25 y 35 libras (11,5 a 15,9 kg) totales al completarse el embarazo.

En cuanto al tamaño de tu panza, a partir de las 20 semanas de embarazo puedes medirla con una fórmula sencilla: tu útero debe medir en centímetros el mismo número de semanas que tienes de embarazo, con una variación de dos centímetros más o menos. Es decir, si tienes 28 semanas de embarazo, tu panza debe medir 28 cm, con un rango normal entre 26 y 30 cm, medidos desde tu hueso púbico hasta el fondo de tu útero cuando estás acostada.

Esta medida la toma tu médico en cada visita de control prenatal como indicación del crecimiento del bebé.

Aunque un poco incómodo, Ana toma el tamaño de su panza y el aumento de peso en el embarazo con una buena actitud. “Me gusta, especialmente cuando pienso que quizás este sea mi último embarazo”, dice Ana.

Desde cualquier perspectiva, el peso en el embarazo no debe preocuparte (en tanto no sea excesivo, por supuesto). En realidad no todas esas libras de más se van a tus caderas. El peso se distribuye entre tu bebé; la placenta; líquido amniótico; los senos; aumento en el flujo sanguíneo; reserva de grasa, proteína y nutrientes para el embarazo y la lactancia; tu útero; y la retención de líquidos. Todos estos rubros pueden sumar entre 25 y 35 libras (12-18 kg). Más detalles en Cómo se distribuye el peso en el embarazo.

Deportes de invierno en el embarazo

La temporada de invierno trae toda una lista de deportes prohibidos (o al menos no recomendados) para las embarazadas: prácticamente todos pueden ser riesgosos. Este es el primer gran cambio en las costumbres familiares de Ana: “mi esposo esquía desde que tiene cuatro años y todos los inviernos lo acompañamos. El año pasado esquiamos todos juntos, pero este año no puedo ni quiero porque estoy embarazada.

Tampoco puedo hacer patinaje en hielo, andar en hielo o tirarme por trineo”.

A la lista de Ana agrégale snowboarding, hockey, natación en exteriores, baile sobre hielo y hasta peleas con bolas de nieve. En realidad, debes tener cuidado extremo hasta cuando sales a caminar, porque el hielo en el suelo te pone en riesgo de caídas. Quizá puedas hacer un muñeco de nieve, en tanto no levantes objetos pesados.

Hasta que caliente el clima, puedes dedicarte a deportes que puedas hacer en ambientes con temperatura regulada. Los ejercicios recomendados en el embarazo son yoga, natación, bicicleta estacionaria y caminata.