Alergias alimentarias y al polen, las alergias más comunes

Las alergias se producen por una respuesta exagerada del sistema inmune

Como prevenir alergias infantiles
Las alergias en los niños van en aumento. Una de las hipótesis apunta al exceso de higiene como posible desencadenante, además de la predisposición genética. BSIP/UIG / Getty Images

Las alergias son respuestas exageradas del sistema inmunológico frente sustancias que en principio son inocuas. Por ejemplo, existen muchos tipos de alergia. Las alergias alimentarias o las alergias al polen, frecuente en primavera, suele dar muchos dolores de cabeza.  Y en primavera, van en aumento. 

Entender la alergia 

Los glóbulos blancos, centinelas del sistema defensivo, se encargan de vigilar la entrada en el cuerpo de agentes patógenos se reactivan.

Cuando uno de estos se introduce en el organismo, el sistema inmunológico actúa generando anticuerpos que desatan una guerra defensiva contra ellos.

En las reacciones alérgicas, los glóbulos blancos se defienden de forma exagerada y producen una serie de anticuerpos, en concreto, una proteína denominada inmunoglobulina E (IgE). Cuando este anticuerpo entra en contacto con el alérgeno, se acopla y envía señales de alarma para que entren en acción unas sustancias químicas inflamatorias, las citocinas, las histaminas y los leucotrienos. Estas sustancias son las responsables de la inflamación del aparato respiratorio y producen los síntomas comunes de las alergias (estornudos, mucosidades, dificultad al respirar, habones, etc).

(Ver: Cómo activar las defensas naturales del cuerpo)

Tipos de alergias

Existen diferentes tipos de alergias: 

  • a los alimentos (los más frecuentes son a la proteína de la leche de vaca, al huevo, fundamentalmente a la clara, al pescado y al marisco, a determinados frutos secos como cacahuetes y a algunas frutas como el melocotón). 
  • al polen, a las plantas (son las más comunes y las que nos traen de cabeza. Suelen dar, sobre todo, las gramíneas, cereales, hierbas, o parietaria).
  • alergia a los insectos (como abejas o avispas). 
  • a algunos fármacos (los más comunes son los analgésicos y antiinflamatorios);
  • a los ácaros del polvo (el 55 por ciento de la población española es alérgica a los ácaros del polvo, pequeños parásitos de la familia de los arácnidos que se alimentan de escamas dérmicas y hongos). 
  • a los hongos (algunos hongos producen alergenos que se depositan en sus esporas, y la liberación de éstas depende de la humedad, la temperatura y la existencia de materia orgánica en su entorno, como basuras o cortinas de baño. Las épocas más favorables para su desarrollo son la primavera y el otoño).
  • a los animales (sobre todo al epitelio del gato, el caballo y, a veces, el perro), y al polen (esta es la más frecuente de las alergias y afecta cada vez a un mayor número de personas. Provoca estornudos, picores nasales y oculares, lagrimeo, tos y dificultades respiratorias, e incluso diarreas o dolor abdominal y se da con mayor frecuencia en primavera). 

Ver: Efectos de las alergias e intolerancias en la salud mental

La alergia va en aumento

Se estima que entre el 15 y el 20 % de la población es alérgica a alguna sustancia. De todos los casos de alérgicos, el 30 % son niños y al parecer, la frecuencia de la dolencia va en aumento.

Se ha pensado que uno de los factores responsables de este aumento entre la población infantil y, posteriormente, la adulta, se debe a un exceso en las condiciones de higiene. El ambiente tan estéril en el que nos movemos y se mueven nuestros hijos hace que nuestro sistema inmunológico no esté lo suficientemente activado como para defenderse de un modo eficaz de las sustancias exógenas.

En los más pequeños, su defensas no se estimulan lo suficiente y crecen más vulnerables.

También se ha observado un incremento de las alergias en los países industrializados, en los que el nivel de higiene es más alto, por lo que esta hipótesis cobra mayor fuerza.

Ver: ¿Está confirmada la hipótesis de la higiene?

Otro de los factores que al parecer han contribuido a incremento entre los habitantes de las ciudades más que entre la población rural se debe a que los agentes alergenos como el polen de la ciudad entran en contacto con otraspartículas contaminantes, como el diesel de los coches y al entrar en contacto con el organismo ya genéticamente predispuesto se desencadena la alergia.  

Alergias más típicas en los niños 

A grandes rasgos la prevalencia de las alergias puede dividirse por las siguientes franjas de edad:

  • Lactantes hasta el primer año de vida: En este periodo, las alergias que aparecen de forma más frecuente son las alimentarias, en concreto, a la proteína de la leche de vaca. Junto a ella suele aparecer la alergia al huevo. Afortunadamente, el 90% de los niños adquieren una tolerancia  a la leche después del primer o segundo año de vida.
  • Niños a partir  2-4 años: A partir de esta franja de edad suelen aparecer las alergias respiratorias (asma, rinitis, etc). En las zonas costeras suelen ser más frecuentes las alergias a los ácaros y a los hongos.
  • Niños a partir 9-10 años: A partir de los 9 años suelen aparecer las alergias a las hierbas al polen (gramíneas, cereales, hierbas,  parietaria, árboles). Suele darse en las zonas de interior. Sobre todo, en grandes ciudades.

Ver: Las alergias, síntomas y prevención

Cómo actuar si mi hijo tiene un ataque de asma

Si tu hijo es asmático y padece un ataque, ante todo debes conservar la calma para tranquilizarle:

  • Coloca a tu hijo derecho y algo inclinado hacia delante. Comprueba que no se flexiona demasiado para que el abdomen no comprima el tórax
  • Ten siempre a mano los medicamentos
  • Averigua si se trata de una crisis grave. Si es así, deberás recurrir a un broncodilatador de acción rápida con cámara espaciadora
  • Siempre que la crisis sea muy grave, dale al menos 4 puffs (pueden ser hasta diez, dependiendo de la gravedad de la crisis) y llévalo inmediatamente al servicio sanitario más cercano. Si puedes avisa incluso para advertir que acudes con él.
  • Si no tuvieras broncodilatador o no sabes cómo utilizarlo llévalo al servicio sanitario más próximo y trata de ayudarle a calmarse ayudándole a respirar.
  • Cuando haya pasado la crisis trata de reconfortarlo acariciándole, leyéndole un cuento, llevándole a pasear...