Al jardín sin miedos

Después de leer este artículo le perderás el miedo al jardín

Al jardín sin miedos
Al jardín sin miedos. Getty Images

Se me hace difícil entender el miedo que le tienen algunas personas a trabajar con sus plantas y jardines. No se trata de un miedo extremo, como el que le pueden tener a las sabandijas o los roedores. Pero que trabajo les cuesta visualizarse trabajando en sus jardines, sembrando una planta o tan siquiera ocupándose de un simple cactus.

Sé que hay miedos que cuestan trabajo para eliminar. Pero agarrar valor y meterle mano al jardín es uno de los más fáciles.

Así que espero hoy con esta lectura, convencerlos de lo inofensivo y productivo que es trabajar con nuestras plantas y con el jardín. 

Deja el miedo atrás

Primero que todo vamos a eliminar de nuestra cabeza esos viejos mitos. Por ejemplo, ese que muchos repiten, asegurando que no tienen buenas manos para trabajar con las plantas.

Todos los seres humanos tienen buenas manos para trabajar con las plantas.  Lo que no todos tienen son los conocimientos necesarios para cuidarlas, plantas fáciles de mantener en el lugar donde viven o simplemente el ánimo para adentrarse en el mundo de la jardinería.

Pero desde ahora te digo, no importa quién seas o el lugar donde vivas, existe una planta perfecta para ti. Así que antes de mirar tus manos y pensar que no son buenas para la jardinería, vamos a informarnos un poco sobre todo lo que necesitas saber, paso a paso.

Dónde vivo y cuál es mi clima

A menos que te hayas mudado de estado o país recientemente, de seguro ya conoces las condiciones de clima en tu área de acuerdo a la época del año.

Cuando estés en tu casa, sal al balcón, al patio y observa cómo se manifiesta la luz en diferentes horas del día; en la mañana, al medio día y en la tarde. 

También observa por donde entra la luz del sol en las diferentes épocas del año. También cuanto calor hace en tu terraza, el balcón o el patio.

 

Uno de los errores más grandes que cometemos con las plantas colocarlas en áreas que no va a la par con sus necesidades. Por ejemplo, colocar un cactus bajo la sombra, o colocar una violeta africana o un espatifilo bajo el candente sol.

Escoge la planta que más se parezca a ti

Aquí tenemos que ser sinceros con nosotros mismos. Igual que con las mascotas, debemos escoger plantas que se parezcan a nosotros. No es muy lógico escoger un perro grande que necesite correr en el parque dos y tres veces al día, si vivimos en un pequeño apartamento, trabajamos gran parte del día o no nos gusta ir al parque. Con las plantas hay que usar la misma lógica.

Si sabes que no puedes invertir mucho tiempo en el cuidado de tus plantas, no escojas plantas que requieran mucho mantenimiento. Igual que si vives con las ventanas cerradas todo el tiempo y con aire acondicionado, no compres plantas de sol o que necesiten ambientes húmedos y aireados.

Lo ideal es parear tu rutina y espacio con el tipo de planta que vas a adquirir. Si tienes un balcón soleado, con buena brisa y tienes el tiempo para experimentar, puedes escoger plantas más exóticas, frutales o cultivar hierbas aromáticas para tu cocina. 

Pero si no cuentas con espacios exteriores y la iluminación dentro de la casa es pobre, escoge plantas de poca luz como los espatifilos, la lengua de vaca (Sansevieria) o la palma areca.

Que además oxigenan y limpian el aire que respiras.

Comienza con lo que ya tienes 

Si eres de los que piensa que las plantas no se te dan por que no tienes manos de jardinero o sea que no tienes un “green thumb” o dedo pulgar verde, no trates de recrear los jardines colgantes de Babilonia en un solo fin de semana.

Aparte de adquirir buena información sobre el cuidado de tus plantas, es importante hacer las cosas bien y poco a poco.  Entonces antes de salir a comprar plantas nuevas, comienza por trabajar con las que ya tienes. Transplántalas de tiesto, fertiliza y poda el jardín o elimina las malas hierbas.  

A veces solo con una buena poda, mejores riegos y fertilizantes, un jardín cobra nueva vida. Aprovecha las plantas que tengas a mano. También elimina escombros, hojas secas y cualquier cosa que no añada algo positivo a tu jardín.

Si no tienes plantas, comienza desde cero

Un ejercicio fácil y que te puede ayudar a familiarizarte con las plantas es la siembra de semillas. La germinación de semillas se puede comenzar hasta dentro de la casa y esto te dará tiempo para prepara el espacio en el jardín o el tiesto donde luego procederás a plantarlas. 

También puedes comenzar comprando una planta para interiores y que sea fácil de cultivar. Entre las más fáciles se encuentran el espatifilo, los anturios, los helechos bostonianos, las palmeras arenas, los pinos de Norfolk y las Sansevierias. Comienza con plantas fáciles en lo que agarras confianza. 

Al final, yo creo que nadie nace con manos de jardinero o con el dedo pulgar verde, lo hacemos verde con el tiempo. Todos tenemos la capacidad necesaria para hacer crecer ya sea una planta o crear un magnífico jardín. El secreto está en aventurarnos con proyectos pequeños y darnos a la tarea de informarnos poco a poco sobre los cuidados y procedimientos correctos. ¡Feliz Siembra!.