Adolescentes solitarios

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mattbuck

La mayoría de los adolescentes son gregarios. Uno de los signos más claros de que chicos y chicas están abandonando la niñez es que el grupo de amigos comienza a cobrar cada vez más importancia en sus vidas. A la vez, van desprendiéndose de la dependencia paternal. Esa es una señal de que los hijos están madurando de forma sana, están creciendo y están preparándose para la vida de adultos.

Esa preparación necesita de la interacción con sus iguales, con sus amigos y amigas porque es ahí, en el grupo, dónde van a desarrollar la mayoría de sus herramientas sociales.

Pero hay algunos adolescentes que a pesar de haber dejado atrás la niñez, siguen siendo solitarios. Les cuesta hacer amigos o no los hacen en absoluto, no pertenecen a ningún grupo y no se sienten cómodos con chicos y chicas de su edad.

Es importante saber que si en la adolescencia los chicos y chicas no desarrollan las actitudes sociales necesarias para desenvolverse en sociedad será muy difícil que las desarrollen de adultos. Eso quiere decir que cuando se hagan mayores y salgan definitivamente del entorno familiar su vida va a tener muchas dificultades.

Por eso es necesario que ayudemos a los chicos y a las chicas a relacionarse. Lo primero que debemos buscar es qué hay detrás de esa dificultad.

Timidez. En algunos casos solo es la timidez lo que entorpece las relaciones de los adolescentes con otros chicos o chicas. Si ese es el caso de nuestro adolescente, será bueno que hablemos con él o ella para indagar en su timidez.

Y una vez identificado el problema, deberemos ayudarle a superarla. En muchos casos, se trata solo de una fase del crecimiento que poco a poco va desapareciendo pero si en el caso de nuestro hijo o hija es algo más permanente y más profundo, podemos buscar un terapeuta que le proporcione las herramientas necesarias para dejar de ser tímido o tímida o al menos conseguir que esa característica no se convierta en un problema mayor.

Falta de autoestima. Algunos chicos o chicas tienen dificultades para relacionarse debido a que no confían en sí mismos, tienen una mala imagen propia. Igual que en el caso anterior, es importante que si eso le ocurre a nuestra hija o hijo, le ayudemos a superarlo cuanto antes.

Otro problemas. Quizá la causa sea otra: que el adolescente o la adolescente haya sufrido abuso escolar, que si esquema de vida no encaje con los esquemas del resto… en cualquier caso, sea cual sea la razón, debemos descubrir con él o ella qué es lo que ocurre.

Grupos para todos

Y hay algo en lo  que siempre podemos confiar y cuya confianza debemos infundir a nuestros adolescentes: la diversidad entre las personas es tan grande que hay espacio para todos. Aunque a la mayoría de los adolescentes les parece que ellos son únicos, es importante que entiendan pronto que no es así, en el mundo hay más gente, mucha más, como ellos, sean como sean ellos y siempre pueden encontrar un grupo al que pertenecer y en el que sentirse cómodos.